Si me permitís, me gustaría empezar este artículo diciendo que Almudena Ariza es una de las periodistas que más admiro. Es uno de los rostros del Telediario de Televisión Española más reconocibles, y como reportera ha cubierto acontecimientos que son históricos por muchos motivos: catástrofes humanitarias, conflictos bélicos… desde Afganistan, Irak, Ucrania y Gaza hasta Nueva York o América Latina en la actualidad. Pero si hay algo que más caracteriza a esta periodista es esa mirada humana que siempre aporta a todas sus intervenciones, sea donde sea que esté cubriendo la noticia porque considera que su obligación como periodista es "estar comprometida con las víctimas".
Almudena ha dicho en alguna ocasión que, pese a las catástrofes que le toca comunicar, "siempre ve mucha luz en la gente, incluso en los peores momentos. No dejo de creer en la humanidad, no dejo e tener esperanza". Haciendo referencia a las coberturas de los últimos terremotos de Venezuela y Colombia, en una entrevista decía: "No te puedes imaginar la cantidad de gente solidaria, de gente que hace cosas por los demás, que ayuda que da su dinero, su tiempo, todo lo que tienen. En las peores catástrofes y en los momentos muy desgraciados siempre encuentras luz. Yo a veces vengo bastante reforzada", explica emocionada.
@almudena.ariza
Una periodista todoterreno, sin miedo a estar en los peores escenarios del mundo solo con el objetivo de informar y poder colaborar con su relato a saber qué es lo qué está pasando a pie de calle, cómo se suele decir, a pie de la noticia.
La maternidad nunca fue un freno para Almudena Ariza
Esta vocación le ha llevado a tener que tomar decisiones en un terreno que no está muy bien visto: la maternidad. Que la mujer sea quien trabaje fuera de casa, sea quien viaje más o no recoja a los niños del cole son algunas de las cuestiones que todavía a día de hoy hay que estar justificando. "A mí me han llegado a decir, '¿qué haces con tus hijos cuando te vas a la guerra?' Pues mis niños están con su padre, que también pueden estar con su padre y les va de maravilla", contaba en esta conversación a Mercedes Milá.
"Nunca me ha parado el hecho de ser madre para hacer este trabajo, pero he tenido mis reflexiones internas. Si eres mujer, te comes mucho la cabeza: ‘¿estaré haciéndolo bien?’, ‘¿esto le pasará factura a mis hijos?’, ‘¿debería estar más tiempo con ellos?’…". Preguntas que cualquier madre que toma la decisión de irse a cubrir una guerra se haría. Pero, la reflexión de Almudena es muy sincera y añade: "Si yo no hago lo que quiero hacer, ósea, desarrollarme como persona es que no voy a ser una buena madre, ni una buena hija, ni una buena pareja’. Lo importante es que yo esté construida como la persona que quiero ser".
El running, el hábito que se convirtió en una terapia para Almudena Ariza
Almudena ha confesado que es duro no tener rutinas y estar siempre pendiente de lo que pasa para salir corriendo a cubrir la noticia. Pero, algo que le ha ayudado mucho a tener un hábito diario y que ha sido todo un descubrimiento para ella es el 'running'. Cuando estaba de corresponsal en Nueva York, tal y como la periodista cuenta en este podcast, a partir de las 18:30 era cuando ya disponía de tiempo para ella y que, a pesar de que la invitaban a muchos saraos, "para mí, el glamour era irme a correr a Central Park por la noche", confesaba.
Y es que el mundo del 'running' a Almudena Ariza le pilló casi por sorpresa. "Siempre he sido muy activa, hacía baile, montaba en bicicleta… Pero, no tuve una razón para empezar a correr. Apareció. Me tocó cubrir la maratón de Nueva York y ahí lo descubrí".
La periodista dice que al comenzar a hacer entrevistas y conocer a los corredores se dio cuenta que era gente totalmente normal y muy interesante pero que, sobre todo, lo que más le llamó la atención fue las sensaciones que transmitían cuando acababan de correr y cumplían su reto. "Ver esas caras de felicidad y esa sensación de ‘lo he conseguido’, me pareció tan especial y me dio mucha envidia. Y ahí fue cuando dije: 'yo quiero vivir esto".
Al principio confiesa que le daba mucha vergüenza, pero lo que realmente fue determinante para ella fue descubrir que "correr me hacía bien", pero no solo a nivel físico sino también mental porque le ayudaba a "liberar el estrés", según ha compartido. "El siguiente paso fue apuntarme a una carrera de 10 kilómetros en Nueva York. Y a partir de ahí ya empecé a hacer medias maratones", recuerda la periodista. "Correr una maratón es algo que hay que vivir, porque te marca".
El 'running' se ha convertido en una actividad física para Almudena, es su vía de escape y una forma de desconectar del ritmo diario, pero al mismo tiempo, de reconectar consigo misma. Le permite ordenar sus pensamientos y trabajar su mente: "Es un tiempo que me dedico a mí. Se me ocurren muchas ideas, es mi tiempo de máxima creatividad", asegura. En definitiva, una forma de encontrar equilibrio y regalarse en medio del caos diario su mayor momento de bienestar.
Fotos | @almudena.ariza, Gtres/Shutterstock
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