Cuando eres joven, realmente no piensas en la jubilación ni en si hay que abrir un plan de pensiones para poder mantener nuestro nivel de vida el día que abandonemos el mercado laboral. Pero conforme pasan los años, lo cierto es que comienzas en pensar lo que hay que ahorrar para jubilarte tranquilo, o si estamos cotizando los suficiente para poder disfrutar de una pensión digna.
Precisamente, el funcionario de la Seguridad Social Alfonso Muñoz ha hablado en su canal de Youtube sobre una decisión que puede influir directamente en los ingresos que se reciben tras dejar de trabajar: la base de cotización. En este vídeo, este funcionario recomienda que, siempre que la situación laboral lo permita, los trabajadores opten por cotizar por una base lo más alta posible.
Por qué hay que pagar la máxima cotización posible
Según este experto, el motivo es sencillo. Cuanto mayores sean las aportaciones realizadas durante la vida laboral, mayor puede ser también la pensión de jubilación que se perciba en el futuro. La cuestión surgió a raíz de una consulta de sus seguidores sobre si compensa realmente cotizar por la base máxima.
Para explicarlo, Muñoz recurrió al principio de contributividad que rige el sistema español de pensiones, según el cual existe una relación entre lo que cada trabajador aporta a la Seguridad Social a lo largo de su carrera profesional y la prestación económica que recibe cuando se jubila.
Muñoz explica que el cálculo de la pensión depende de dos factores que actúan de manera conjunta. El primero es el tiempo que se ha cotizado, ya que de él depende el porcentaje de la prestación al que tiene derecho cada trabajador. El segundo es el importe de las bases de cotización, que determina la cantidad sobre la que se aplica ese porcentaje. De esta manera, tanto la duración de la carrera laboral como el nivel de las aportaciones realizadas influyen en el resultado final de lo que cobraremos cuando nos jubilemos.
La legislación establece que el derecho a percibir el 50% de la base reguladora se alcanza con un mínimo de 15 años cotizados. A partir de ahí, el porcentaje aumenta progresivamente en función de los años adicionales de cotización. En 2026, para cobrar el 100% de la base reguladora se necesitan al menos 36 años y seis meses cotizados, un periodo que se ampliará hasta los 37 años a partir de 2027.
Dos sistemas para calcular la base reguladora
Tal y como avanzó Alfonso Muñoz hace unos meses, a partir de 2026, el cálculo de la base reguladora contempla dos métodos distintos. El primero tiene en cuenta las bases de cotización de los últimos 25 años, es decir, las 300 mensualidades anteriores a la jubilación, cuya suma se divide entre 350. El segundo permite descartar parte de los meses con cotizaciones más bajas: se toman las 302 bases de mayor importe dentro de los últimos 304 meses y se dividen entre 352,33.
Según este experto, cotizar por bases más altas también puede ayudar a compensar periodos de la trayectoria profesional en los que las aportaciones fueron menores. El experto reconoce, sin embargo, que mantener un nivel elevado de cotización durante toda la vida laboral no es una posibilidad que esté al alcance de todos, ya que depende tanto de los ingresos como de la estabilidad profesional de cada persona.
La situación tampoco es la misma para todos los trabajadores. En el caso de los asalariados, la base de cotización viene determinada por su salario, mientras que los autónomos cuentan con cierto margen de elección desde la reforma que entró en vigor en 2023. Estos últimos pueden escoger su base dentro de los límites establecidos para el tramo de rendimientos netos en el que se encuentren, incluida la opción más elevada.
Esa posibilidad de aumentar la cotización también tiene un techo. En 2026, la base máxima del Régimen General queda fijada en 5.101,20 euros al mes, según la Orden PJC/297/2026. Por su parte, la pensión pública no puede superar este año los 3.359,60 euros mensuales, repartidos en 14 pagas.
Además, desde 2025 los salarios que rebasan la base máxima están sujetos a una cotización adicional de solidaridad. En 2026, este recargo oscila entre el 1,15% y el 1,46%, dependiendo de la parte del salario que supere ese límite. Se trata de una aportación que no se traduce en un incremento de la pensión futura, por lo que cotizar por encima de la base máxima no supone cobrar más al jubilarse.
Muñoz también habla de la situación de los trabajadores con carreras de cotización especialmente largas. Para este experto, no es razonable que quienes han contribuido durante tantos años al sostenimiento del sistema tengan que asumir una merma permanente en su pensión por adelantar voluntariamente la jubilación. En estos casos, los coeficientes reductores que se aplican varían en función de cuánto se anticipe el retiro y de los años cotizados, y pueden ir del 2,81% al 21%.
Fotografías | Alfonso Muñoz Cuenca, Magnific
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