Planificar una herencia haciendo testamento es uno de esos asuntos que las familias españolas suelen aplazar indefinidamente. El testamento puede esperar. Ya habrá tiempo. Pero cuando ese tiempo llega, o no llega, los problemas que se acumulan son siempre los mismos: herencias que van a manos de quien no querías, hermanos que no se ponen de acuerdo para vender un piso y llevan una década bloqueados, o herederos que aceptan una herencia sin saber que viene con deudas que superan su valor.
Esos escenarios, que los notarios y abogados especializados en sucesiones ven con una frecuencia que ya no les sorprende, tienen un denominador común: nadie se adelantó. Nadie dejó instrucciones claras y nadie pensó con tiempo en qué pasaría cuando ya no estuviera. El problema, como resume Paloma Zabalgo, presidenta de la Sección de Familia y Sucesiones del Colegio de la Abogacía de Madrid, es que los ciudadanos no piensan con antelación en cómo estarán o qué necesitarán sus herederos cuando ellos ya no estén.
El problema de heredar tarde
Una de las situaciones que más se ven en la actualidad en notarios y en despachos de abogados es la herencia tardía. Tal y como explican la notaria María Cristina Clemente Buendía junto con el abogado especialista en herencias David Jiménez en el pódcast 'Doy fe', lo que antes era un ciclo natural de apoyo económico, ahora se ha convertido en un "embotellamiento" generacional.
Antiguamente, se heredaba a los 40 o 50 años, en plena madurez y con necesidades de inversión claras. Hoy, por el aumento de la esperanza de vida, la realidad en las notarías es muy distinta: hijos que peinan canas y que, al recibir los bienes de sus padres, se encuentran con que ese dinero o ese inmueble llega con tres décadas de retraso.
En el podcast, María Cristina Clemente explica que el patrimonio de los padres permanece intacto durante décadas, mientras que los hijos o los nietos sufren problemas para pagar la hipoteca o mantener un nivel de vida normal. "Con estas expectativas de vida llega un momento en que la gente al final no hereda hasta que el propio hijo no tiene 70 años”, en un momento en el que los problemas económicos suelen haber pasado.
Esta situación, consecuencia directa de no planificar pensando en la longevidad actual, "no es ni la voluntad de los hijos ni la de los padres", señala la notaria. En este sentido, esta profesional explica que "por eso es muy importante que hayamos preparado el terrero en el testamento previo, y que hayamos previsto la posibilidad de conmutar el usufructo del viudo que tanto se utiliza, un pasito más allá".
Clemente Buendía explica que "cuando la ley habla de conmutar, es por un capital en bienes muebles, o en dinero o en una renta vitalicia, pero no prevé un inmueble. Entonces no es solo cuando hacemos propiamente la liquidación de gananciales, es que cuando vamos a ese usufructo que le corresponde al viudo, ya sea porque es solo su legítima, o porque hemos optado por el usufructo universal".
En este sentido, la notaria cree que hay que darle herramientas para afrontar esa situación, porque a lo mejor lo único que le interesa es el usufructo de la vivienda habitual, pero no le interesa el usufructo de unas acciones o de unas participaciones, ya que prefiere conmutarlo. Como ejemplo, en el podcast señala "imagínate, quiere conmutar por una plaza de garaje o un local que luego sea de fácil realización para obtener liquidez. Problema. Si no lo hemos previsto en el testamento, debutamos por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales".
Para aclarar la situación, el abogado David Jiménez explica que "La conmutación básicamente supone intercambiar el usufructo del viudo o viuda por bienes. El problema es que, por resoluciones del Tribunal Supremo, si no está previsto esto en el testamento, usted va a tributar como si fuera un acuerdo intervivos, entre dos partes que están vivas, entre herederos, y por tanto va a tributar por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales". Eso, según el abogado, implica una tributación de un 6, un 7 o un 10% dependiendo de la Comunidad Autónoma. Pero si se se planifica y se plasma bien en el testamento, ese gasto se evita.
Hacer testamento, siempre
La visión de hacer testamento en cualquier situación para evitar problemas en el futuro es compartida por otros profesionales como Laura Lobo, quien recomienda hacer testamento siempre, aunque se crea que no es necesario porque no se tienen tierras ni herencias. De esta manera, se puede dejar todo atado para evitar conflictos entre los herederos.
En este sentido, la abogada Paloma Zabalgo explica en una entrevista en Infobae que en lugar de dejar un porcentaje de cada propiedad a cada uno de los hijos o herederos, lo ideal es "dejar bienes en concreto a cada uno de los hijos", aunque también reconoce que no siempre es posible ya que "hay veces que es imposible porque la única herencia es la casa familiar y hay que repartirla entre todos los herederos".
En el podcast 'Doy fe', el abogado David Jiménez señala que lo mejor es dejar instrucciones concretas dentro del testamento, anticipándonos a los problemas. Por ejemplo, sugiere dejar de forma expresa qué vivienda recibe cada hijo, qué terrenos pasan a un familiar, o las acciones que se dejan a una persona en concreto. De esta manera, se evitan discusiones a la hora de repartir, o incluso de vender un bien determinado.
Fotografías | Drazen Zigic para Freepik
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