Hola, soy María y soy compradora compulsiva. Para ser justa, debería hablar en pasado porque desde hace un año aproximadamente no solo he dejado de comprar sin pensar, he pasado directamente a no hacerme con nada nuevo si no he vendido (o donado) antes dos prendas de mi armario.
Siempre me ha gustado la ropa; tanto, que hice de comprar mi profesión, soy la Coordinadora de Shopping en esta nuestra querida revista, Trendencias y ahora me paso el día recomendando a las demás en qué gastarse los euros. He comprado muchísimo, hasta un nivel casi adictivo (lo de llenar la cesta de Zara cuando tenía un mal día se convirtió en un gesto automático).
Si a esto le sumamos que mi peso fluctúa continuamente y que cambio de talla cada dos por tres, soy una experta en el uso de plataformas de venta de segunda mano para deshacerme de lo que no me vale desde hace años. Llegué a petarlo tanto en la desaparecida Chicfy (sí, la de chic para mi chic para ti) que mis seguidores se contaban por miles, es lo que tiene vender ropa prácticamente nueva. La cosa se me fue de las manos y hasta me apunté a Micolet (una web a la que llaman el Vinted para vagas porque solo tienes que encargarte de meter la ropa que quieres vender en una caja y pedir que te la recojan) de la pereza que me daba sacar fotos y subirlas.
Una promesa personal con la que gané paz mental
Este vestido de Dolores Promesas hace años que no me vale y lleva meses en mi Vinted
No soy nueva en esto de aprovechar las plataformas de segunda mano y sacarme unos eurillos cada vez que hago el cambio de armario, pero desde hace un año aproximadamente, Vinted se ha convertido en una especie de hito personal. Igual que hace unos años me propuse leer durante un tiempo solo a mujeres y me fue tan bien que no he dejado de hacerlo, el 31 de diciembre de 2024 me hice una promesa: no comprar nada nuevo si antes no vendía (o donaba) dos prendas de mi armario.
Mis zapatos de novia con un taconazo por encima de mis posibilidades, en Vinted
Es más, me siento mejor conmigo misma. Comprar por comprar y tratar de seguir cada microtendencia me hacía sentir bien en el primer minuto tras la compra, luego me generaba una culpa que me afectaba más allá de lo económico. Hacerme esta promesa y cumplirla ha mejorado de alguna manera mi confianza. Quizás por eso la he seguido a rajatabla y solo he fallado en una ocasión: tenía una boda importante y necesitaba aprovechar el Black Friday para pillarme el vestido perfecto pagando mucho menos. El ahorro fue tan importante que me permití romper las reglas; eso sí, como penalización aumenté dos meses más mi ''castigo'', pero me he acostumbrado de tal manera que ya no lo siento como un sacrificio.
Un vestido que guardé por su valor sentimental pero que no me vale desde hace una década
Supongo que cuando empiezas a vaciar el armario y a limitar lo que compras, no das puntada sin hilo: eliges con más cabeza, lo que te compras sabes que te gusta de verdad y al tener menos cosas vas sobre seguro, se reduce bastante el temido momento ''no tengo nada que ponerme'' aunque parezca contradictorio. Confieso que antes compraba ropa para sentir ese subidón al estrenar (¿una nueva vida?) constantemente. Ahora necesito mucho menos para sentirme bien conmigo misma y mi armario está menos abarrotado, pero sin duda me representa más.
Fotos | @maria_barba, @missbancarrota85
En Trendencias | Tus fotos de Vinted pueden estar compartiéndose en un canal de Telegram: así es la trama "Girls of Vinted" que se acaba de destapar
En Trendencias | Me estafaron en Vinted y estos son los trucos que sigo ahora para que no me vuelva a pasar
Ver 0 comentarios