David Jiménez, abogado: "Si un heredero no está de acuerdo con el reparto y los otros sí, existen algunas alternativas a la vía judicial"

Basta con que uno de los herederos diga que no para que todo el proceso se detenga

David Jiménez abogado
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Nacho Viñau

Editor

Repartir una herencia entre varias personas parece sencillo sobre el papel, hasta que uno de los herederos no está de acuerdo con la forma en la que se ha planteado el reparto. En ese momento, lo que parecía un trámite más o menos ordenado puede convertirse en un problema para toda la familia. Basta con que una de las partes se oponga para que determinadas decisiones se alarguen en el tiempo o incluso queden bloqueadas, y el resto tenga que esperar a que se alcance un acuerdo.

Y es que heredar no siempre significa estar de acuerdo. Puede haber diferencias sobre el valor de los bienes, sobre quién se queda con una vivienda, sobre cómo compensar a unos herederos frente a otros o, sencillamente, sobre la manera de hacer el reparto. Cuando las posiciones se enfrentan, la herencia puede quedar paralizada durante meses y obligar a los implicados a buscar una solución que permita avanzar sin tener que acabar necesariamente en los tribunales.

La unanimidad, el primer obstáculo

El abogado David Jiménez arroja algo de luz sobre este peliagudo asunto. Para Jiménez, el punto de partida a la hora de repartir una herencia es claro: «en principio, se necesita unanimidad». Es decir, no basta con que una mayoría de los herederos esté de acuerdo ni con que exista consenso entre casi todos: para cerrar el reparto, todos deben dar su conformidad.

Eso significa que si una herencia tiene cuatro herederos y tres firman conformes mientras el cuarto se niega, el reparto no tiene validez tal y como está planteado. Un solo "no" basta para frenar lo que el resto ya había aceptado.

Antes de pelear, entender el motivo

Antes de plantear soluciones más drásticas, Jiménez recomienda algo que parece obvio pero que muchas familias se saltan: entender por qué esa persona se opone. No es lo mismo saber que alguien rechaza el reparto que saber exactamente qué parte del reparto rechaza y por qué.

Dos herederos pueden decir que no a la misma propuesta por motivos completamente distintos, y esa diferencia importa. El "no" es solo el punto de partida de la conversación, no el final de ella. Localizar el motivo real permite, muchas veces, encontrar una salida antes de que el desacuerdo se convierta en algo más ser.

Negociar, la vía antes del juzgado

El abogado recalcó que "todo depende de varios factores", así que no hay una fórmula única que sirva para cualquier herencia bloqueada. Dicho esto, sí situó la negociación como uno de los pasos a intentar antes de acudir a un tribunal. Se trata de pasar de un rechazo genérico a una conversación concreta sobre qué está dispuesto a aceptar cada heredero y qué no.

En el reesl, Jiménez no entró en detalles sobre cómo debería plantearse esa negociación ni qué margen de cesión sería razonable para cada parte, algo lógico teniendo en cuenta que cada herencia responde a circunstancias distintas. Pero dejó claro que negociar sigue siendo preferible a judicializar el conflicto desde el primer momento.

Lo que hay entre negociar y demandar

El abogado resumió su planteamiento con una frase que sirve de resumen a todo el vídeo: "si un heredero no está de acuerdo con el reparto y los otros sí, existen algunas alternativas a la vía judicial". No detalló cuáles son en ese fragmento concreto, aunque en este tipo de bloqueos suelen manejarse opciones como la mediación, ciertas gestiones ante notario, la compensación económica al heredero disconforme o la intervención de un contador-partidor que se encargue de dividir los bienes de forma técnica. Cuál de ellas encaja depende, otra vez, del motivo real detrás del desacuerdo.

@davidjimenezabogado

Esto hay que hacer si un heredero no está de acuerdo con el reparto

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Cuándo llega el juzgado

Cuando ninguna de esas vías funciona y la falta de unanimidad sigue impidiendo cerrar el reparto, el siguiente paso que planteó Jiménez es demandar al heredero, o a los herederos, que mantienen la oposición. Eso traslada el conflicto de una conversación entre familiares a un procedimiento judicial formal.

El abogado no entró en plazos, costes ni en cuánto puede alargarse un proceso así, ni tampoco en qué puede resolver finalmente un tribunal, que fallará según las circunstancias concretas del caso. Lo que sí queda claro es el orden de prioridades que plantea: entender el desacuerdo, intentar negociar, valorar alternativas y, solo si nada de eso funciona, acudir a los tribunales.

Fotografías | David Jiménez Abogado, Magnific, Magnific

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