Sócrates, filósofo: "Aprender significa reconocer que no somos tan buenos en algo y que podemos mejorar"

La neuroplasticidad del cerebro nos permite seguir aprendiendo durante toda la vida, pero para hacerlo tenemos que reconocer lo que no sabemos

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Anabel Palomares

Editor

Si tuviera que hablar de la vida de Sócrates, empezaría por describir su muerte. En el año 399 a. C. fue condenado a morir por "corromper las mentes de la juventud". Lo hacía instando el pensamiento crítico y la humildad intelectual. Sin embargo, no existen textos suyos y su filosofía nos ha llegado gracias a sus discípulos, como Platón y Jenofonte. 

Es Platón el que recogía en ‘Apología de Sócrates’ un ejemplo de esa corrupción de la que se le acusó: "probablemente ninguno de los dos sabemos nada noble y bueno, pero él cree saber algo cuando no sabe, mientras que yo, como no sé, tampoco creo saber. Parece que soy un poco más sabio que él en esto: que lo que no sé, tampoco creo saberlo". Lo que sostenía Sócrates entonces es que para aprender de verdad, primero tienes que reconocer que no sabes. Cuando creemos que dominamos algo, le estamos cerrando la puerta al aprendizaje, y lo cierto es que si lo piensas bien, resulta imposible saber todo de algo en concreto. 

Por muy experto que seas en un tema, y aunque lleves toda la vida especializándote, siempre habrá algo que aún no comprendas, y entenderlo es lo que te permite seguir aprendiendo. Con el paso del tiempo, ese pensamiento ha adquirido otra forma, más mundana y capaz de acercarse más a nosotros con la paráfrasis "aprender significa reconocer que no somos tan buenos en algo y que podemos mejorar". Este es el principio de la humildad intelectual

Lo curioso es que a día de hoy existe algo llamado el efecto Dunning-Kruger que describe un sesgo cognitivo que supone el reverso de esa frase. Según ese efecto, las personas con poca competencia en un área tienden a sobreestimar su propio nivel y los expertos, tienden a infravalorarse. Si ahondamos un poco más en la psicología actual, podemos ver un poquito más de Sócrates en la mentalidad de crecimiento de la psicóloga de Stanford Carol Dweck. Ella atrapa ese pensamiento socrático en la creencia de que la inteligencia y las habilidades no son estáticas y distingue dos tipos de mentalidad. Por un lado hay quien tiene una mentalidad fija que cree que no hay margen para mejorar y por otro lado, una mentalidad de crecimiento, en la que cualquier habilidad o conocimiento puede ser desarrollado. Es decir, Sócrates tendría una mentalidad de crecimiento en la actualidad, solo que en su época lo que proclamaba era ese famoso “solo sé que no sé nada”.

En los ‘Diálogos socráticos’ de Platón, donde el tema central del pensamiento socrático giraba en torno a la naturaleza del conocimiento y en cómo ninguno lo poseemos de verdad, aparece una sentencia de Sócrates, que “la verdadera sabiduría nos llega a cada uno de nosotros cuando nos damos cuenta de lo poco que entendemos sobre la vida, sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea”. Si lo llevamos a la teoría de Dweck,  teniendo una mentalidad de crecimiento es como podremos seguir aprendiendo y mejorando cada día, dándonos cuenta de lo poco que sabemos. 

Ese aprendizaje, según un estudio publicado en The Journal of Positive Psychology, requiere de la humildad suficiente para permitirnos darnos cuenta de que tenemos algo que aprender. En cambio, al ignorar nuestra propia ignorancia es cuando nos atrevemos a hablar sobre cualquier cosa y equivocarnos, en lugar de escuchar y aprender sobre lo que no sabemos

Antes de su muerte, Sócrates dijo que "una vida sin examen no merece ser vivida". Ese examen hace referencia a una autorreflexión constante, a cuestionar tus propias creencias, valores y certezas para seguir creciendo. Si piensas que ya lo sabes todo y que lo que piensas no puede cambiar, no solo estás equivocado, sino que además no estás viviendo una vida plena y que merezca la pena. 

Más allá de que científicamente se ha demostrado que la neuroplasticidad del cerebro nos permite seguir aprendiendo durante toda nuestra vida, el verdadero conocimiento empieza por desmontar la ilusión de que ya sabes. Quizá hoy estás dando un primer paso a la verdadera inteligencia al darte cuenta de ello. 

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Fotos | Wikimedia Commons, Clay Banks en Unsplash 

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