El miedo a perder te hace perder: claves para aprender a afrontarlo

El miedo a perder te hace perder: claves para aprender a afrontarlo
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Expresar lo que sentimos puede convertirse en un arma de doble filo. Es probable que muchas veces nos cueste manifestar lo que nos está pasando por miedo a herir al de al lado o a que se enfaden con nosotros.

Ya sea con una pareja, un familiar o un amigo, al final, ese miedo a comunicar y mostrar nuestras necesidades es, en definitiva, un miedo a perder que lleva a perder. Se trata de una conducta que se da en muchos tipos de personalidades, especialmente en personas que quieren agradar y sienten pánico ante el conflicto.

La psicóloga Josefina Pantusa, con atención tanto en consultorio virtual como presencial, explica cómo atravesar esta situación, a través de la teoría de la Comunicación No Violenta (CNV) ideada por Marshall Rosenberg; sensación con la que muchas personas se encuentran en numerosas ocasiones:

Vivir priorizando al otro

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"El problema en este caso es que seguimos sintiendo eso que sentíamos y poco a poco nos empezamos a dejar de lado, dando prioridad a la otra persona aunque eso nos haga, a la larga, mucho daño", dice la experta.

Eduardo G, paciente en consulta en un centro de Madrid, asegura que convive con esta sensación muy a menudo: "Yo tengo un miedo a la pérdida tremendo y me lo pone muy patente ahora en mi relación de pareja. Me he dado cuenta de que al final termino siendo el cuidador de la otra persona y me olvido de mí". Y nos confiesa que esto le lleva a no hablar, y si habla, lo orienta hacia la idea de facilitarle la vida al otro.

"Al final, llega un momento en el que no sé muy bien dónde quedo yo. Tomo conciencia de que no me estoy atendiendo a mí y me da miedo decir exactamente lo que necesito y cómo me siento. Como consecuencia, me termino conformando y entro en una fantasía en la que pienso que lo que tengo es bueno", recoge Eduardo, quien asegura que se ve siempre en la misma situación, esperando a que otros actúen mientras él está callado.

Analizando su conducta, reconoce que es el mismo comportamiento que repite con su madre: "Yo aprendí a estar callado para poder tener una madre presente porque, si me rebelaba, ella se preocupaba, se ponía nerviosa... y para mí eso implicaba un miedo al rechazo tremendo".

La comunicación no violenta

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Pantusa apuesta por este tipo de comunicación como herramienta para luchar contra este miedo que tanto puede bloquearnos. Una teoría, como explicábamos previamente, creada por Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense, que nos permite expresar con sinceridad y claridad, al mismo tiempo que prestamos una atención respetuosa y empática hacia los demás.

El objetivo es buscar, de esta forma, comprender a los otros, aceptando otras percepciones y creencias mientras me acepto y comprendo también a mí mismo.

Para ello, se plantean cuatro pasos a seguir:

Observación de los hechos

En este punto se busca describir objetivamente lo sucedido. "La idea es que podamos exponer nuestra realidad para que el otro pueda entender de dónde viene nuestra reacción", expone.

Aquí se pone el énfasis en que sea una descripción objetiva de los hechos para poder compartir la misma realidad con la otra persona y no basarnos en la interpretación que cada uno hizo de ella.

Expresión de los sentimientos

Se busca implicar a la otra persona haciéndole saber cómo me ha hecho sentir la escena descrita en el paso anterior. "Primero tenemos que identificar nosotros mismos qué es lo que estamos sintiendo y luego comunicarlo. Ejemplos como 'me siento dolido, irritado, asustado...'"

Expresión de las necesidades

"La idea es poder expresarle al otro cómo me gustaría sentirme en situaciones similares en el futuro para que esto no se vuelva a repetir", sostiene. Para ello, tenemos que registrar qué necesidades guardan relación con los sentimientos que hemos identificado. Y luego, se las explicamos a la otra persona con una frase tipo 'necesito esto'.

Formulación de una demanda

Realizamos un pedido formal a la otra persona de la forma más concreta y específica posible. Aquí, detalla que lo que se busca es generar un plan de acción y compromiso para que la conversación no quede en un simple intercambio de percepciones y creencias. "Se pueden usar frases como '¿estarías dispuesto a...?' '¿podrías o crees que sería posible...?'".

Ejemplo

Amistad

Para concluir y verlo de manera más clara, se propone un ejemplo muy gráfico: imaginemos la escena de dos amigas en la que una de ellas quiere comentarle a la otra un comportamiento que le sentó mal de ella.

  1. Observación de los hechos: "María, hay una cosa que te quería comentar. ¿Recuerdas el otro día que estuvimos con unos amigos y nos reímos tanto en casa de Ana? Bueno, en uno de esos momentos en grupo, compartiste con todos un secreto que te había contado solo a ti".
  2. Expresión de los sentimientos: "Esto me hizo sentir muy incómoda y avergonzada. De repente un tema, que ni siquiera yo misma acabo de gestionar, estaba expuesto a todo el grupo y todos lo comentaban libremente. Desde entonces me siento bastante decepcionada y triste con tu actitud".
  3. Expresión de las necesidades: "Si te lo conté en secreto es porque eres mi amiga. Y necesito saber que te puedo explicar o contar mis problemas y dudas sin exponerme al juicio de nadie más. Debo poder confiar en ti".
  4. Formulación de un pedido: "Así que por favor, te pido que no vuelvas a desvelar un secreto que te he contado solo a ti".

Fotos | 'El tiempo que te doy', 'The bold type', 'Gossip Girl'

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