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Cuáles son los grandes problemas psicológicos de nuestro tiempo
Psicología

Cuáles son los grandes problemas psicológicos de nuestro tiempo

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Seguramente hayáis escuchado hablar de las enfermedades del Siglo XXI. Enfermedades que aunque ya antes de conocían ha sido en este siglo cuando han ido aumentando cada vez más, llegando a afectar a millones de personas en todo el mundo. Al hablar de estas enfermedades nos estamos refiriendo a los trastornos psicológicos que resultan cada vez más frecuentes entre nuestros contemporáneos.

Tanto es así que, incluso quien escribe este artículo, padece uno de dichos trastornos, concretamente el de ansiedad. Y, sin embargo, a pesar de ser cada vez más habituales, siguen siendo unos grandes desconocidos y continúa resultando un poco tabú hablar de ellos. Por suerte, numerosas personalidades públicas, como celebrities de la talla de Demi Lovato o Selena Gomez, han comenzado a hablar abiertamente sobre ellas, abriendo un camino hacia la normalización.

El aumento de los trastornos psicológicos en las nuevas generaciones

Las investigaciones realizadas con respecto a la prevalencia de enfermedades mentales y trastornos psicológicos entre los jóvenes han encontrado que los jóvenes actuales los sufren en mayor medida que sus generaciones anteriores. Así, entre 2005 y 2017 se ha encontrado un importante aumento de los problemas de salud mental en relación con las generaciones anteriores.

Entre los niños y jóvenes (de 12 a 25 años) estadounidenses los síntomas de depresión han aumentado hasta afectar al 52% de ellos. Entre otras cosas, se considera que las causas de este aumento pueden estar, en parte, relacionadas con una mayor disposición de los jóvenes actuales a admitir que están sufriendo, en comparación con las generaciones anteriores.

Sin embargo, esta causa no lo explica todo. Un informe del Colegio Oficial de Psicólogos de España (COP) señala que los problemas económicos parentales y las consecuencias de la crisis económica podrían estar afectando al desarrollo de trastornos. El riesgo socioeconómico de las familias se asocia con un mayor riesgo de padecer ansiedad, depresión y otros trastornos.

Además, hasta en un 28% de los casos los niños y jóvenes que padecen trastornos mentales tienen progenitores que también padecen o han padecido algún tipo de enfermedad mental. En algunos de los casos, el uso poco responsable de redes sociales - más de cuatro horas diarias - también se relacionaba con un mayor riesgo de padecer estas enfermedades. En cualquier caso, este uso poco responsable también puede relacionarse con otros problemas familiares.

Trastornos psicológicos más habituales

En 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un informe con las enfermedades mentales más habituales en los últimos años y su prevalencia en la población. Estas son algunas de ellas.

Trastorno depresivo

Según datos de la OMS, la depresión se trata de una enfermedad que afecta a unos 300 millones de personas en el mundo. En concreto, se trata de una enfermedad que afecta en mayor medida a las mujeres. El trastorno depresivo forma parte de lo que se conoce como trastornos del estado de ánimo, entre los que también se encontraría el trastorno bipolar.

En el caso del trastorno depresivo, las personas afectadas no solo presentan una importante tristeza, sino que sufren otros síntomas como la pérdida de interés por las cosas que antes le provocaban disfrute y placer, dificultades para disfrutar, baja autoestima, habituales sentimientos de culpa, problemas para dormir, cansancio y apatía habitual, etc.

Trastornos de ansiedad

Algunas investigaciones han encontrado que alrededor del 10% de la población mundial sufre algún tipo de trastorno de ansiedad. En este grupo no solo encontramos el trastorno de ansiedad generalizada, sino también los ataques de pánico, las fobias, la ansiedad social o el estrés postraumático.

Entre ellos, los que más personas parecen afectar son las fobias y la ansiedad generalizada. En el caso de las fobias nos encontramos con un miedo irracional al objeto fóbico concreto y no son capaces de tolerarlo, lo que suele provocar que hagan uso de estrategias poco adaptativas como la evitación. Estas personas pueden ver su vida afectada y generarles cierta incapacidad para hacer su vida habitual.

En lo que se refiere al trastorno de ansiedad se trata de una preocupación constante y una sensación de ansiedad continuada que afecta a nuestra vida normal, interfiere con ello e, incluso, nos incapacita. Se caracteriza por sentir una preocupación constante, miedo a que ocurra algo malo en cualquier momento y que genera problemas para dormir, fatiga, nauseas, falta de concentración, tensión, etc.

Trastornos de la conducta alimentaria

Hace unos días os hablábamos de la ortorexia, uno de los trastornos de la conducta alimentaria menos conocidos. Junto a la anorexia y la bulimia suponen unos de los trastornos psicológicos más habituales en los últimos años. En el caso de la anorexia, la persona presenta una importante distorsión de su propia imagen corporal, lo que le lleva a controlar de manera muy estricta los alimentos que ingieren, llegando a sentir mucha culpa cuando consumen algún alimento.

En el caso de la bulimia sí que ingieren comida, pero la relación con esta es inadecuada. Es por ello que pueden consumir alimentos de manera masiva para después hacer uso del vómito o de laxantes, de manera que eliminen las calorías que han ingerido. Este trastorno viene acompañado por grandes sentimientos de culpa, autocompasión, malhumor, etc.

Se tratan de conductas que afectan seriamente a las personas que las sufren y que ponen en riesgo su vida y su bienestar personal. En ningún caso es un método válido o saludable para perder peso e implica una muy mala e insegura relación con la alimentación.

La ayuda psicológica y médica

Por suerte, todos estos trastornos tienen tratamiento y, en algunos casos, asociaciones que pueden ayudarnos a sobrellevarlos. Si sentimos que hay alguna situación o emoción en nuestra vida que nos está sobrepasando, que nos dificulta hacer una vida normal o que nos genera malestar, podemos acudir a nuestro médico de cabecera y buscar ayuda de un profesional de la psicología.

Estos especialistas nos indican qué nos ocurre y nos facilitarán el mejor tratamiento para nuestro caso. Además, si lo deseamos, podemos ponernos en contacto con las asociaciones de nuestras comunidades autónomas que trabajen con situaciones similares a la nuestra. Lo más importante que necesitamos saber es que no estamos solos y podemos pedir ayuda.

Imágenes | Gtres, @selenagomez @ladygaga

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