Cinco eurodramas que demuestran que Eurovisión es mucho más que música y brilli brilli

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Eurovisión será una celebration pero los eurofans la viven con tanta intesidad que no sería nada sin sus icónicos eurodramas. Imprevistos; polémicas; votaciones inesperadas; enemistades épicas... pasar por el festival no es un camino de rosas pero qué entretenimiento da siempre un buen salseo. Nos dan la vida y, por mucho que en la canción de Fangoria se diga otra cosa, queremos más eurodramas en nuestra vida y no solo comedias entretenidas. A la espera de ver si nos deja alguno nuevo la gran final Eurovisión 2023, estos han sido algunos de los más sonados de las últimas ediciones.

El escenario giratorio que no gira

Faltaban unos días para la primera semifinal cuando Eurovisión 2022 tuvo, oficialmente, su primer gran eurodrama. El escenario de Turín había sorprendido por lo alucinante que se veía en maqueta. La novedad eran su arcos giratorios, que prometían aportar mayor dinamismo a las actuaciones. Sin embargo, la organización se dio cuenta, con el escenario ya montado, que los arcos giratorios (que, por un lado, son luces y por el otro son pantalla led) tardaban 15 minutos en completar el recorrido entero.

Así que se optó por que todos los artistas, menos los del half time, actuaran con la parte de las luces. Aunque esta decisión puso en jaque a las actuaciones que dependían del fondo led, aún se avecinaba avería. Ayer, después de la primera semifinal, un usuario de Twitter publicaba una fotografía en el que se veía la pantalla led del medio arco sin luz: "Acaba de cascar la única pantalla principal de Eurovisión 2022".

Fricciones entre Rusia y Ucrania

Las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania vienen haciéndose notar en Eurovisión desde hace años. Ya en 2016, Moscú protestó y calificó de "victoria política" la de la ucraniana Jamala, que arrebató el micrófono de cristal al concursante ruso (que partía como gran favorito). Además, la canción hablaba de las deportaciones en masa de Stalin y condenaba de forma velada la anexión de Crimea y las presiones que los tártaros viven en la actualidad. Como respuesta, unas semanas después, la rusa Polina Gagarina (segunda en la edición de 2015) apareció cantando ante Vladimir Putin en la ceremonia de conmemoración de la anexión rusa de la península.

La no raya de Damiano David

La de Maneskin no es la típica puesta en escena que suele petarlo en Eurovisión pero el público le entregó en 2021 la victoria a los rockeros italianos. Sin embargo, los prejuicios y un un plano de cámara desafortunado hicieron creer a muchos que su cantante estaba consumiendo cocaína en la green room. Se convirtió en el tema de la noche a pesar de que sus implicados negaban tajantemente el hecho. Francia, que había quedado en segundo puesto, llegó a pedir la descalificación de la banda pero Damiano David cerró la boca a toda Europa haciéndose de forma voluntaria un test de drogas que salió negativo.

Daniel Diges feat. Jimmy Jump

En 2010, Daniel Diges vivió en Oslo un momento complicado. Todo iba bien durante su actuación de Algo pequeñito hasta que se sumó un espontáneo. Se trataba de Jimmy Jump, un hombre catalán experto en colarse en eventos deportivos y grandes citas de la cultura. Con una barretina en la cabeza, se colocó entre los bailarines y delante del propio Diges. Tras unos segundos de incertidumbre, tres miembros de seguridad echaron a Jump del escenario y la organización le brindó al cantante la oportunidad de repetir la canción al final de la noche. Se convirtió así en la segunda persona en la historia del festival que cantaba dos veces sin haber ganado.

Hungría se retira por homofobia

De haberse celebrado la edición de 2020, Hungría no habría participado en Eurovisión. Aunque la televisión pública MTVA no quiso explicar las razones de la retirada, los trabajadores de la cadena interpretaron que la decisión estaba relacionada con la vinculación del festival a la cultura LGBTI. Y es que el festival era considerado “demasiado gay” entre los líderes del gobierno. Aunque la Union Europea de Radiodifusión lo negó, András Bencsik, comentarista de un canal de televisión progubernamental, se refirió en la época a Eurovisión como “una flotilla homosexual” y dijo que no participar beneficia la salud mental de la nación. La última vez que el país formó parte de certamen fue en 2016.

Foto de portada | Gtres

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