Un estudio determina que el reciclaje y el alquiler de ropa no son dos modelos de consumo realmente sostenibles
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Un estudio determina que el reciclaje y el alquiler de ropa no son dos modelos de consumo realmente sostenibles

Sostenibilidad, uno de los términos que más se repiten en el universo de la moda. La industria de la moda es responsable del 10 % de la contaminación global mundial y las compañías no cesan de anunciar pasos hacia un futuro más verde (dejamos a un lado en qué casos son prácticas de greenwashing y en qué firmas existe una preocupación real).

El reciclaje de ropa, el alquiler de prendas o la venta de ropa de segunda mano se han posicionado como tres de los modelos de negocio que "teóricamente" más favorecen al medio ambiente, pero un estudio publicado en Environmental Research Letters pone en duda que estos sistemas sean ciertamente favorables para la salud de la Tierra.

Los investigadores han calculado las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a cinco formas diferentes de comprar y desechar la ropa: usar las prendas y tirarlas, reducir el consumo, reutilizar la ropa (reventa), el reciclaje industrial y el alquiler. En cada escenario han calculado el "potencial de calentamiento global", que se refiere a la emisión de los gases de efecto invernadero a lo largo del ciclo de vida de una prenda, en esta ocasión unos vaqueros de algodón. Teniendo en cuenta todos los eslabones de la cadena, desde la fabricación y el transporte hasta el lavado y la destrucción.

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Los datos son sorprendentes. Los resultados demuestran que "el impacto más bajo se logra en el escenario de reducir, y el segundo más bajo se alcanza en el escenario de reutilizar (reventa)". Lo que sitúa al reciclaje y al alquiler de prendas como dos de los sistemas más perjudiciales para nuestro entorno.

El alquiler genera la mayor cantidad de emisiones a causa del transporte necesario para enviar las prendas de un punto a otro. El estudio afirma que es mejor, desde una perspectiva climática, comprar los vaqueros, usarlos y tirarlos a la vieja usanza.

En esta línea, encontramos una conclusión importante. El informe manifiesta que si las empresas de alquiler modificasen su logística para hacerlas más ecofriendly (como, por ejemplo, utilizando únicamente métodos de transporte que generen cero emisiones), entonces el alquiler alcanzaría los datos de contaminación relativamente bajos de la reventa.

De forma clara, los expertos han determinado que el sistema más sostenible de consumir moda es comprar menos artículos y darles uso el mayor tiempo posible. Si queremos otorgar una nueva vida a las prendas y dañar lo mínimo a nuestro entorno, deberíamos revenderlas a alguien de proximidad.

Ante estos descubrimientos, los investigadores han querido aclarar un par de aspectos. "De ninguna manera estamos disuadiendo a las marcas de desarrollar tecnología de reciclaje", comenta Anna Härri, estudiante de posgrado en el departamento de ciencia de la sostenibilidad de la Universidad LUT. “Pero es importante darse cuenta de que el reciclaje y el alquiler generan significativamente más emisiones que la reventa o que usar la ropa durante más tiempo".

Finalmente, los investigadores han dejado claro que el fast fashion es el mayor enemigo de la sostenibilidad. "Para que la industria de la moda sea más sostenible, tanto los consumidores como las marcas deben alejarse del concepto de moda rápida" leemos. De nuevo, la integridad del fast fashion se sitúa en el punto de mira.

Fotografía de portada | Monica Cordera

Fuente | IOPSCIENCE

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