"No necesitas más presión": una estratega de IA dejó de hacer propósitos de Año Nuevo para evitar el error que a muchos les cuesta el éxito en sus metas

Antes de preguntarse qué quiere conseguir en el nuevo año, quizá convenga plantearse con cuánta capacidad real se cuenta para lograrlo

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Joel Calata

Editor

En los albores de cada nuevo año es habitual que directivos y profesionales se lancen a trazar grandes listas de metas y propósitos, con la esperanza de que enero marque el punto de inflexión para cambiarlo todo. 

Sin embargo, una estratega de inteligencia artificial con amplia experiencia en liderar equipos, asesorar empresas y mediar en decisiones de liderazgo reflexionó recientemente sobre este ritual casi obligatorio y encontró que la mayoría de estas resoluciones fallan por un motivo inesperado: no es que los objetivos estén mal planteados, sino que los planteamientos tradicionales se basan en presión y ambición más que en diseño inteligente de la propia capacidad para llevarlos a cabo.

Según la autora de un artículo publicado en Fast Company, Keisha McCotry, ejecutiva de marketing y comunicación de Forbes, lo que realmente limita a las personas no es la falta de claridad en lo que quieren lograr, sino la falta de comprensión honesta de su capacidad real antes de ponerse a fijar metas inalcanzables.

En lugar de empezar cada enero preguntándose qué quieren conseguir, propone que la verdadera cuestión debería ser "¿cuánta capacidad tengo realmente?", y recortar el calendario, la lista de tareas y incluso la ambición en función de esa respuesta inicial.

Este cambio de enfoque puede sonar sutil, pero tiene implicaciones profundas en la manera de planificar no solo el año laboral de una organización, sino también el desarrollo personal: en su práctica diaria, la estratega ha observado que las agendas abigarradas de reuniones, las interrupciones constantes y la acumulación de decisiones triviales consumen gran parte de la energía mental y emocional de cualquier profesional antes incluso de empezar con sus supuestos grandes objetivos anuales.

Becky Fantham La6c554ev O Unsplash Foto de Becky Fantham en Unsplash

De acuerdo con su experiencia, diseñar primero un "contenedor de capacidad", es decir, crear sistemas, prioridades y procesos que alivien el peso de la sobrecarga mental, permite un enfoque más sostenible y realista para fijar intenciones a largo plazo. 

Solo después de este ejercicio de auditoría personal se pasa a pensar en metas que realmente encajen con las posibilidades y ritmos de trabajo y de vida de cada persona. Este replanteamiento no descarta la ambición ni sugiere renunciar a los deseos de cambio o crecimiento; más bien, propone ubicar la ambición dentro de un diseño que favorezca la consistencia y evite los ciclos de "arranque desbocado" seguidos de abandono prematuro que tantos profesionales experimentan cada año.

En un contexto laboral en constante cambio y con demandas crecientes, este enfoque basado en la capacidad más que en la presión puede ofrecer una alternativa más saludable y eficaz a los tradicionales propósitos de Año Nuevo.

Fotos de Canva | LinkedIn

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