Me encanta la ensaladilla rusa (especialmente la de mi madre), pero no siempre me apetece añadirle mayonesa a mi comida o cena porque suma calorías que no siempre me parecen. En cambio con esta ensalada pantesca puedo combatir el calor sin necesidad de añadirle mayonesa, ni huevo ni ninguna otra cosa que no sean vegetales. Una opción súper ligera que repito cuando me apetece algo fresco.
La receta viene de la pequeña isla de Pantelaria, entre Sicilia y Túnez y es una especie de ensalada campera pero 100% vegetal y con un toque muy italiano. Colorida y fresca, esta ensalada tiene un auténtico sabor mediterráneo y se compone de una base de patatas cocidas, tomates cherry, cebolla roja y alcaparras, uno de los productos más típicos de esta zona. Para dos personas necesitamos 200 gramos de patata, 150 gramos de tomates cherrys y media cebolla morada para armar la base de la ensalada.
Comienza por cocer las patatas con la piel (bien lavadas antes) durante unos 20 minutos o hasta que al pinchar la patata con un cuchillo este salga limpio y fácilmente. Cuando las patatas estén cocidas las escurrimos y dejamos enfriar antes de pelarlas. Cortamos en dados junto con los tomates cherrys cortados en cuartos y la cebolla, que podemos picar en juliana (si la sumerges en agua con hielo durante 15 minutos después de cortarla perderá la fuerza y tendrá un sabor mucho más suave) o en brunoise, es decir, en dados pequeñitos. Ahora vamos a añadir 50 gramos de aceitunas verdes sin hueso, 15 gramos de alcaparras, unas cuatro hojas de albahaca cortadas con la mano y orégano seco al gusto.
Añadimos sal, pimienta negra recién molida, vinagre de manzana y un buen chorro de aceite de oliva, un aliño clásico. Movemos bien y rectificamos de sal si hiciera falta, y vamos a meterla en la nevera durante al menos dos horas para que la patata coja bien el sabor. Yo la hago por la mañana después de desayunar y para la hora de la comida ya está lista.
Lo cierto es que una ensalada con patata siempre es más saciante que una ensalada que hacemos con verduras frescas o de hoja, y por supuesto siempre lo es más que las sopas frías típicas del verano como el salmorejo o el gazpacho. Si queremos que esta ensalada sea una cena completa necesitaríamos algo de proteínas, como por ejemplo un poco de queso de cabra o feta, que le va muy bien a esta ensalada si reducimos la sal del aliño, o podemos añadir un huevo cocido o atún al natural.
Para que la cena siga siendo vegana, podemos acompañarla con un hummus de garbanzo que nos aportará esa proteína vegetal. Y ojo, porque como guarnición de una barbacoa a la que te han invitado es todo un acierto y apenas te llevará tiempo.
Fotos | Directo al Paladar
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