Se le conoce como desarme asturiano y es una receta alta en proteínas que nuestras abuelas preparaban especialmente en Semana Santa, aunque resulta tan fácil de hacer que podemos aprovechar y hacerla todo el año. Además, la opción que voy a darte hoy es con garbanzos cocidos, así que no puede ser más fácil y rápida.
La receta original de Directo al Paladar parte de garbanzos secos que tendríamos que poner en remojo ocho horas antes y luego cocer durante dos horas, pero nos vamos a saltar este paso con las mágicas conservas. Los garbanzos cocidos de bote tiene algo mágico y es que ayudan a aumentar el consumo de legumbres, ya que facilitan muchísimo su consumo, reduciendo el tiempo que tardamos en preparar una receta. Además, conservan sus propiedades, mantenido la fibra y proteínas vegetales de calidad que caracterizan estos alimentos.
Comenzamos dorando el bacalao, que usaremos en lomos porque es los venden en todos los supermercados, tanto en versión fresca como en la sección de congelados. Si tienes la oportunidad de comprarlo fresco, hazlo, porque marcará la diferencia. Podríamos usar bacalao desmigado sin problema, pero me gusta más la versión de la receta con los lomos enteros. Los pasamos por una sartén con un poco de aceite para dorarlo, comenzando por el lado de la piel, y lo sellamos a fuego fuerte. Cuando esté dorado, lo sacamos a un plato y reservamos.
En la misma sartén vamos a preparar el sofrito, que será la base de nuestra receta y lo que le dará el máximo sabor. Saltea un diente de ajo y una rebanada de pan con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté dorado, retira el pan y el ajo al mortero, que será lo que le de después espesor a nuestro guiso. En esa misma sartén añade la cebolla y el segundo ajo bien picados y deja que se pochen lentamente.
Cuando estén dorados, añade el pimentón y una cucharada sopera de tomate frito. Dejamos que se rehogue todo junto y añadimos los garbanzos bien lavados y escurridos y las espinacas, junto con el caldo de pescado y una hoja de laurel. Dejamos que cueza todo junto durante 10 minutos, añadiendo el majado del mortero. Cuando haya pasado el tiempo, añadimos el bacalao para que se termine de cocinar en el guiso y pelamos el huevo cocido que acompañará el plato para darle aún más aporte proteico.
Cuando esté listo, rectificamos de sal y servimos con medio huevo cocido. Esta receta súper gustosa y reconfortante para los primeros días de frío, es perfecta para hacer hoy y llevarnos mañana a la oficina, porque resulta muy saciante, con un alto valor proteico y tan fácil, que no te darás ni cuenta de que estás cocinando.
Fotos | Directo al Paladar
En Trendencias | 24 recetas de pasta italiana con las que no aburrirte nunca
En Trendencias | La mejor receta de tarta Sacher la tiene Jordi Cruz: así puedes hacerla en casa para dejar a tus invitados con la boca abierta
Ver 0 comentarios