Los nazis entraron a liquidar el gueto de Varsovia, pero ella los estaba esperando armada: Zivia Lubetkin y la rebelión de judíos que resistió un mes

De mantener una escuela clandestina a tomar las armas: cómo las mujeres también contribuyeron a organizar la resistencia y escapar por las alcantarillas del mayor gueto de Europa

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María Yuste

Editor Senior
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María Yuste

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El número 34 de la calle Dzielna, en Varsovia, era una isla dentro del gueto judío. Los paquetes de comida que llegaban del extranjero servían para mantener una escuela clandestina. Los embutidos y la mantequilla se vendían para comprar pan para los alumnos, los profesores y sus familias. Era un lugar en el que se reunían los jóvenes, se organizaban clases y se intentaba mantener una vida colectiva bajo la ocupación nazi. Antes de participar en una rebelión armada, Zivia Lubetkin ya había encontrado allí una forma de participar en la resistencia.

Ella fue una de las fundadoras de la Organización Judía de Combate (conocida por sus siglas polacas, ŻOB) y una de las grandes figuras de la resistencia del gueto de Varsovia, el mayor establecido por la Alemania nazi en la Europa ocupada. Participó en los enfrentamientos contra los nazis, sobrevivió al levantamiento de 1943 y volvió a combatir al año siguiente. Su figura es la historia de una organización que precedió a la rebelión y al trabajo de las mujeres que la hicieron posible.

gueto de varsovia

El regreso a la Varsovia ocupada

Nacida en 1914 en Byten, una localidad situada en la actual Bielorrusia, Lubetkin se desplazó hacia el este tras la invasión alemana de Polonia, y acabó en la zona ocupada por la Unión Soviética. Sin embargo, a comienzos de enero de 1940 se trasladó a Varsovia para continuar el trabajo clandestino. Ella misma explicó ese recorrido durante el juicio contra Adolf Eichmann, en 1961. Al describir la ciudad que se encontró, enumeró las restricciones impuestas a los judíos: la obligación de identificarse, las limitaciones económicas, las prohibiciones profesionales y la pérdida de derechos.

Su testimonio también recogía el miedo a las detenciones y las represalias colectivas. Contó cómo una persona podía salir de casa para trabajar y ser capturada para realizar trabajos forzados, sin saber cuándo regresaría. Las normas antisemitas convivían con una violencia arbitraria que dejaba a la población judía expuesta a los ocupantes y sin una autoridad a la que recurrir para pedir protección.

En noviembre de 1940, los alemanes cerraron el gueto. Casi el 30 % de la población de Varsovia quedó hacinada en aproximadamente el 2,4 % de la superficie de la ciudad, separada del resto por un muro vigilado. La escasez de alimentos, el hacinamiento y las enfermedades provocaron una mortalidad enorme: entre 1940 y mediados de 1942 murieron unas 83.000 personas por hambre y enfermedad. Sobrevivir exigía más que nunca conseguir comida, medicinas y un lugar donde refugiarse.

zivia

Organizarse mientras el gueto se vaciaba

En ese contexto, las organizaciones juveniles mantuvieron redes de contacto, publicaciones y actividades educativas clandestinas. Además, durante la ocupación, aquellas relaciones también facilitaron la circulación de información entre localidades y guetos.

En el verano de 1942, unos 265.000 judíos fueron deportados desde Varsovia a Treblinka. Las noticias sobre los asesinatos en el centro de exterminio llegaron al gueto y ese mismo mes de julio nació la ŻOB, de la que Lubetkin fue cofundadora. La organización llamó a resistirse a las deportaciones y trató de preparar una respuesta armada con los escasos medios disponibles.

Ese paso a las armas tuvo un precedente decisivo en enero de 1943. Cuando los alemanes entraron para realizar nuevas deportaciones, encontraron resistencia. Lubetkin participó en aquellos combates. Tras varios días, las fuerzas alemanas se retiraron, un resultado que alentó los preparativos para otro ataque.

Zivia Cywia Lubetkin Before Wwii

Durante los meses siguientes, bajo las calles del gueto se construyeron refugios. Se almacenaron alimentos y medicinas, se prepararon literas y se buscaron conexiones con el alcantarillado. El testimonio de Mordekhai Lanski describe a los vecinos transportando sacos de arena, ladrillos y mortero, mientras las panaderías elaboraban grandes cantidades de pan que pudiera conservarse. Había que preparase también para sobrevivir escondidos.

Las mujeres que tomaban decisiones

En la trayectoria de Lubetkin hay una diferencia entre las responsabilidades que asumía y los cargos que ocupaba oficilmente. Ella y otras resistentes, como Tosia Altman, tenían autoridad entre sus compañeros, aunque no mandaran formalmente sobre unidades. Durante el levantamiento, Lubetkin mantuvo comunicaciones entre búnkeres y decidió a qué refugios trasladar a combatientes cuyos escondites habían sido destruidos. Un papel de enlace que conllevaba decisiones de las que dependían otras personas.

Las mujeres participaron también en la búsqueda de armas y refugios fuera del gueto. Vladka Meed, integrante de la ŻOB, salió clandestinamente en diciembre de 1942 para conseguir armamento y encontrar escondites para niños y adultos. Después trabajó como correo para la resistencia y para judíos ocultos en distintos lugares. Porque la lucha dedependía mucho de poder cruzar una frontera, transmitir un mensaje o encontrar una habitación donde esconder a alguien.

gueto de varsovia

Un levantamiento entre refugios y edificios en llamas

El 19 de abril de 1943, las fuerzas alemanas entraron para liquidar el gueto y deportar a los habitantes que quedaban. Unos 700 combatientes judíos se enfrentaron a unas tropas mucho mejor armadas y entrenadas. La resistencia se prolongó durante casi un mes, mientras los alemanes destruían el gueto. El 16 de mayo dieron por terminada la operación. Miles de judíos habían muerto en los combates o en sus escondites y decenas de miles fueron capturados y deportados.

Lubetkin consiguió salir por las alcantarillas con otros resistentes el 10 de mayo. La huida consistió en caminar y esperar bajo tierra hasta poder alcanzar una salida donde les aguardaba un camión. Por desgracia, no todos lograron ser evacuados. 

Lubetkin

La destrucción del gueto tampoco puso fin a la actividad de Lubetkin. En agosto de 1944 volvió a partipicar en otro levantamiento: la insurrección de Varsovia contra los ocupantes alemanes. Incluso después de la guerra colaboró en la ayuda a supervivientes y en la organización de su emigración. En 1946 se instaló en Palestina y posteriormente participó en la fundación del kibutz de los Combatientes del Gueto y de su museo hasta que murió en 1978.

Fotos | Dominio público

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