Isabel Díaz Ayuso, 48 años, sobre su infancia: "Tuve lo justo. Una educación de barrio y veranos en el pueblo"

De los juegos en las calles de Chamberí a las largas temporadas con sus abuelos en Ávila, la presidenta madrileña repasó los recuerdos de su niñez

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María Yuste

Editor Senior
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María Yuste

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En casa de su abuelo, Isabel Díaz Ayuso veía cine mudo. Con su abuela, que tocaba el piano, sacaba canciones de oído. Son algunos de los recuerdos de infancia que compartió en una entrevista de 2024 en la que repasó sus primeros años de vida entre Madrid y Sotillo de la Adrada, el pueblo abulense donde vive su familia paterna.

"Yo soy de Madrid, soy de Chamberí", comenzó explicando. Al hablar de sus primeros recuerdos, describió un piso pequeño, una familia de clase media y un colegio concertado religioso. "Los niños jugábamos en el asfalto y éramos felices también", recordó. Dentro de casa le gustaba dibujar, escribir y escuchar música, una afición que conserva: "La música es lo que más me inspiraba y me sigue inspirando".

Cuando iba los veranos a Sotillo de la Adrada, los días transcurrían entre los amigos y las horas en el campo. Ayuso recordó con nostalgia que bastaba con bajar al prado de enfrente para acercarse a los animales, jugar y encontrarse con otros niños. "Todo era muy sano, muy natural", contó. 

También destacó la mezcla de generaciones que había en las casas y las terrazas, donde mayores y pequeños compartían espacio. Sus abuelos tenían un bar en el pueblo, lo que le permitió conocer esa forma de relacionarse: "Un pueblo cuando tiene un bar, todo el mundo se ve, todo el mundo ve qué tal está el otro". Además, según explicó, continúa volviendo a Sotillo, donde están sus mejores amigos.

La educación que recuerda de aquellos días iba más allá de sus padres. "Eran más educados por los tíos, por los abuelos, por los vecinos", dijo sobre los niños de entonces. En su caso, las temporadas con sus abuelos le permitieron conocer de cerca sus costumbres y aficiones. Del abuelo materno destacó que viajaba mucho y tenía una gran cultura, además de aquel gusto por el cine mudo que compartía con ella. Al preguntarle de quién había aprendido los valores que considera propios, respondió: "Yo me he hecho una mezcla de todos".

Con sus padres, sin embargo, la comunicación era distinta. Describió a su padre como un hombre muy exigente consigo mismo, al que le costaba expresar sus sentimientos, y relacionó ese carácter con una infancia pasada en un internado desde pequeño. No obstante, de él destacó la honradez y de su madre, la templanza. También era con ella con quien encontraba más facilidad para hablar: "Con mi madre tenía más confianza para confesar que me caía y que me volvía a levantar, o mis sueños, o mis aspiraciones".

Entre esas influencias familiares, Ayuso se recuerda como una niña que quería hacer las cosas sola, leía y hacía preguntas sobre lo que ocurría a su alrededor. "Me hice muy responsable de mí misma y siempre supe desde muy pequeña que yo me independizaría muy joven, como así fue", explicó.

Foto de portada | @isabeldiazayuso

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