Por qué la tendencia del colorete anticolorete es lo más buscado este otoño según los maquilladores: "Queremos que se integre en la piel, como si fuese nuestro rubor natural"

La piel gana protagonismo y ahora el colorete se luce más sutil y elegante

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Carolina L.

Editor Senior

El colorete se ha convertido en un producto de maquillaje imprescindible para muchas mujeres. Tal vez sea porque pocos productos son capaces de conseguir ese deseado efecto buena cara al instante. Aunque más allá de su capacidad de aportar frescura y de tener un claro resultado antiaging, el colorete es de esos productos que dan mucho juego y las modas dictan su forma de uso. Después del blush blindness donde el colorete nunca parecía ser suficiente ahora nos encontramos con la tendencia contraria, el barely there blush.

Ahora se lleva el efecto anti-blush

En los últimos años el colorete ha sido el auténtico protagonista de todos los maquillajes. Las mejillas súper encendidas en tonos rosas intensos o rojos encendidos lo hemos visto por todos lados con tendencias como strawberry blush o el cold girl makeup. Pero ahora, el blush baja decibelios y se mantiene en una versión mucho más sutil.

Esta tendencia está lejos de dejar el colorete de lado, sino que consiste en usarlo de una forma más suave, aportando un toque muy natural a las mejillas como si el rubor naciese desde dentro. Los tonos tampoco son tan rojizos, naranjas ni rosas potentes, más bien la paleta del efecto anti-blush va en la línea de los beige rosados como el rosa palo, marrones sutiles, rosas tostados. Tonos que se mimetizan con la piel, que se perciben como un velo difuminado pero no son los protagonistas del look.

"No se trata de abandonar el rubor por completo; se trata de alejarse de los tonos muy saturados, los rosas y corales obvios, y elegir colores que se acerquen mucho más a los tonos naturales de la piel", explica la maquilladora Lisa Caldognetto a la publicaicón Marie Claire UK.

Pablo García, maquillador para Maybelline NY, comenta que: "Más que cansarnos del colorete, estamos cambiando la forma de entenderlo". En realidad, igual que otras tendencias, la forma de aplicar el colorete va cambiando, por eso en "estos últimos años no hemos parado de ver coloretes muy pigmentados, con mucho protagonismo, y ahora buscamos tonos que se integren más en la piel, como si ese tono rosado fuese nuestro de forma natural", dice el experto.

El colorete se luce más relajado

En realidad, es muy normal que cuando algo se lleva en exceso, las siguiente tendencia suele ir en la línea contraria. Y esto es lo que ha pasado con el colorete. Después de ver cómo el blush se aplicaba por las mejillas hasta las sienes, la frente incluso por la barbilla en tonos muy encendidos, ahora la nueva tendencia es justo lo contrario.

Antes el colorete abarcaba gran parte de la piel y ahora que la piel vuelve a tener más protagonismo, el blush se rebaja. La maquilladora Raquel Álvarez, Chanel Beauty Ambassador, explica que "hemos evolucionado hacia una sofisticación mucho más sutil y depurada. El barely there blush no es la ausencia de colorete, sino la búsqueda de la naturalidad. No es una falta de producto, sino un ejercicio de máxima precisión y sutileza".

Ahora, "el acabado es mucho más sutil, por lo que no se nota ese toque de color intenso que suele caracterizar al rubor. Es un acabado suave, natural y armonioso. Es casi como un rubor, un bronceador y un contorno, todo en uno", añade Caldognetto.

"Al final, todos los maquilladores buscamos desde siempre este tipo de técnicas que creen un velo sutil, una transparencia imperceptible que aporte dimensión, estructura y frescura inmediata sin que se perciba dónde empieza la piel y dónde termina el maquillaje, para que este actúe con un halo de frescura y elegancia atemporal", comenta Álvarez.

Cómo conseguir el maquillaje anti-blush

Como hemos dicho, esta tenencia apuesta por un colorete prácticamente imperceptible, que aporta un toque de color muy natural a las mejillas sin dejar una capa evidente de maquillaje. Frente al exceso de intensidad del blush blindness, se buscan tonos nude, melocotón sutil, rosas fríos... todos ellossimilares al rubor natural de la piel y con matices ligeramente fríos. 

"Se trata de usar un rubor neutro y de baja saturación que imita los pigmentos naturales de la piel, lo que le da un lavado de color que apenas se derrite en su tez y lo hace lucir naturalmente saludable”, explica Sofia Tilbury al British Vogue.

Los coloretes en crema son los más recomendados por los expertos, pero también se puede lograr con otras texturas. Lo bueno que tiene una textura en crema, es que se integra mucho mejor en la piel y deja un acabado más fresco e hidratado.

Para lograrlo, la clave está en utilizar una pequeña cantidad de colorete y trabajarla bien hasta que casi se pierda en la piel. Lo ideal es aplicarlo en la zona superior de los pómulos y difuminarlo suavemente en dirección a las sienes, trabajando para que no haya cortes ni parches. Lo que hay que lograr es que no se note claramente donde comienza el colorete y donde se pierde.

El objetivo es aportar un aspecto fresco y saludable al rostro, manteniendo un acabado muy natural. Así, el colorete queda en un segundo plano y permite dar mayor protagonismo a otras zonas, como los labios o los ojos, sin recargar el conjunto del maquillaje.

Fotos | @ninapark

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