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¿Por qué dejar de comer (o comer muy poco) no es la solución para adelgazar?

¿Por qué dejar de comer (o comer muy poco) no es la solución para adelgazar?
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¿Os vais de viaje esta Semana Santa? Seguramente el destino elegido por muchas de vosotras sea la playa: pasar 4 o 5 días al solecito, recargando pilas y disfrutando del mar nos viene muy bien antes del sprint final del curso académico o como "preview" del verano que nos espera. Toca sacar los bikinis del armario: ¿estamos listas para ese reto?.

A una semana vista de la Semana Santa y si nos hemos descuidado un poco durante el invierno, algunas optan por simplemente eliminar comidas de su alimentación para perder esos kilos que sobran antes de tumbarse en la toalla. Pero dejar de comer, a la larga, además de ser insano no te hará adelgazar. Os explico el por qué.

Hago dieta y no pierdo peso: ¿qué invento es éste?

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Comer menos de lo que necesitamos para perder peso parece ser lo más lógico, ¿no? En teoría es así: si nos mantenemos en un estado de déficit calórico (es decir, ingerimos menos calorías de las que gastamos) bajaremos de peso. El problema viene por dos situaciones que se dan a menudo en las personas que se ponen a dieta:

  • Por un lado tenemos a María. Ella ha leído el post que publicamos sobre cómo montar tu propia dieta de definición, y sabe que necesita 2000 kcal al día para mantenerse en su peso. Pero María ve que se le echa el tiempo encima y que los días de playa están aquí al lado, de modo que decide liarse la manta a la cabeza y pasar a consumir sólo 500 kcal (¡locurón! ¡no hacer en casa!), y todas provenientes de fruta y verdura.
  • Por otro lado está Laura, que decide que además de ingerir sólo 500 kcal al día, se va a matar a correr todos los días porque su prima le ha dicho que corriendo se queman muchísimas calorías.
  • En ambos casos, tanto María como Laura han creado un déficit calórico grandísimo y de repente: comer 500 kcal provenientes de fruta y verdura al día es como no comer prácticamente nada. ¿Qué ocurrirá? Al principio bajarán de peso, y bastante: 2 kilos la primera semana, un kilo y medio la siguiente... Pero llegará un momento en el que aunque sigan restringiendo calorías y aunque Laura siga saliendo a correr, dejarán de perder peso. ¿Por qué?

    La tumba metabólica: comer menos y no bajar de peso

    Esto ocurre porque su organismo ha entrado en una situación de "tumba metabólica". Nuestro cuerpo es extremadamente inteligente y se acostumbra a trabajar con aquello que le damos. Si de pronto bajamos nuestra ingesta de comida a 500 kcal diarias, el pensamiento de nuestro cuerpo será "Oh, my God! Qué poca comida: debemos de estar en una época de escasez así que lo mejor que puedo hacer es guardar toda la comida que me den como reserva y quemar lo menos posible, ¡al menos así podré cubrir las funciones básicas!".

    Esto quiere decir que nuestro metabolismo se volverá más lento y que cada vez nos costará más y más obtener energía, es decir, que no perderemos peso.

    Laura sale a correr cada día: hace sólo ejercicio cardiovascular, y además hace siempre lo mismo. El cuerpo, que como hemos dicho es muy inteligente, se acostumbra al esfuerzo que Laura le pide y cada vez necesita menos energía para realizar la misma tarea. Si no necesita energía, almacena lo poco que le damos, de manera que tampoco pierde peso.

    ¿Qué hacemos ante esto?

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    Si por mucho que bajas las calorías o por mucho ejercicio cardiovascular que hagas no adelgazas, es muy posible que estés en la tumba metabólica. Ahora bien, es posible salir de ahí: lo que tenemos que hacer es volver a poner a andar nuestro metabolismo, que está en "modo reserva" para que vuelva a funcionar al 100%.

    Para ello, debemos calcular nuestras necesidades calóricas diarias (os enseñamos cómo en este post) y consumir esas calorías durante un tiempo: es decir, llevar una dieta de mantenimiento. Este es el modo de que nuestro cuerpo entienda que no estamos en una época de escasez y que puede volver a funcionar de manera adecuada.

    Cuando nuestro metabolismo vuelva a su estado normal, podemos comenzar una dieta de definición con las pautas que os dimos en el post: bajada progresiva de calorías e inclusión de todos los nutrientes necesarios. Poco a poco iremos bajando de peso.

    Además, debemos incluir el trabajo de fuerza en nuestro entrenamiento: ganaremos masa muscular que, en estado de reposo (cuando estamos parados o durmiendo, por ejemplo), consume más calorías que la materia grasa. ¡Quemas más calorías aún cuando estás parado! Y os aseguro que no os pondréis como Hulk: no tenemos la testosterona necesaria para que eso ocurra.

    En resumen: dejar de comer, a largo plazo, no te hará perder peso. Haz las cosas con cabeza y consigue una figura sana y atractiva de una forma saludable.

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