Sure, de 45 años, vive aislada en una aldea de Asturias con sus dos hijas: "Hago un montón de medicamentos con plantas y luego los vendo en las ferias, es mi forma de sostenerme económicamente"

Cultiva sus alimentos y lleva la vida autosuficiente con la que muchos sueñan en las ciudades

Sure
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María Yuste

Editor Senior
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Vivir de lo que da la tierra suena idílico hasta que experimentas en propias carnes cómo, efectivamente, las judías no se envasan solas y la leña tampoco aparece apilada junto a la chimenea por generación espontánea. Sureyna Cadenas Muñiz lleva más de dos décadas siguiendo este estilo de vida en una pequeña aldea de Asturias, donde cultiva gran parte de lo que come, conserva la cosecha para pasar los meses fríos y elabora preparados con plantas que después vende en ferias.

El canal de YouTube Hilux Aventura ha viajado hasta Aguanes, en el concejo de Allande, para conocer cómo se organiza allí Sureyna junto a sus dos hijas. Eso sí, su relación con el lugar no comenzó con una mudanza repentina en busca de un cambio de vida radical y conexión con la naturaleza... Ella creció allí.

Según explica en el vídeo, sus padres llegaron al pueblo hace más de 30 años, cuando buscaban un lugar en el que poder llevar una vida más autosuficiente. Venían de Madrid y tardaron un tiempo en instalarse porque antes tuvieron que rehabilitar la casa. Más tarde, Sureyna se marcharía para estudiar, aunque acabaría regresando con 23 años. Por lo demás, ha vivido prácticamente toda su vida en el pueblo.

Vivir con menos también exige más trabajo

Sureyna insiste en desmontar la versión bucólica que muchos tienen de la autosuficiencia. Esa en la que una se muda al campo y pasa las tardes leyendo bajo un árbol mientras el huerto se cuida solo. "Hay gente que piensa que venir aquí es estar tumbado al sol, pero no", explica. "Hay que cultivar las plantas para que den comida y eso ya lleva un trabajo, una organización y una gestión".

En su caso, la casa la delimitan las paredes. También forman parte de ella el huerto, la despensa, el bosque y los espacios donde almacena la leña. El calendario para que todo funcione lo marcan las cosechas y la preparación para el invierno. Algo que conlleva desde plantar, recoger y conservar alimentos hasta conseguir combustible para los meses más fríos.

Es una forma de vida que, según defiende, implica reducir las necesidades materiales y revisar nuestra relación con el consumo: "Hay que cambiar el chip del consumo que tenemos, no hacen falta tantas cosas", resume. 

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El huerto que llena la despensa durante el invierno

Como venimos apuntando, Sureyna cultiva distintas frutas y verduras y envasa una parte de la cosecha para consumirla cuando termina la temporada. "Es lo que me sustenta a lo largo del invierno. Envasamos todo y luego verduras no tengo que comprar", cuenta.

Aunque la autosuficiencia no es completa sino que ella misma habla de ir a comprar con el dinero que obtiene en las ferias. Lo que es cierto es que el huerto le permite reducir buena parte del gasto en alimentos frescos. Esto también hace que la despensa se transforme en una de las estancias más importantes de la casa.

Como puedes ir imaginándote ya, la vida en Aguanes tampoco es siempre una escapada del estrés. Sureyna cuenta que atravesó una etapa marcada por los problemas económicos, una relación de pareja complicada y un diagnóstico de cáncer. Entonces decidió que lo mejor era abandonar temporalmente la aldea: "Pensé que lo mejor era irme de aquí y recuperarme. Me fui con lo puesto".

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Las plantas como oficio y una historia marcada por los incendios y el abandono rural

Otro de los pilares de su vida son las plantas y sus usos tradicionales, unos conocimientos que, según relata, aprendió desde pequeña y ahora comparte con sus hijas. Sureyna estudió naturopatía y fitocosmética, imparte talleres y elabora preparados vegetales, a los que ella llama "medicamentos con plantas", que vende en ferias como forma de obtener ingresos. "Pasamos el día, me saco un dinero y hago la compra", cuenta sobre las jornadas de feria. Su economía combina así lo que produce para el autoconsumo con lo que obtiene vendiendo sus preparados.

La relación de Sureyna con el territorio va más allá de su casa, su huerto y las ferias artesanales. En 2018, puso en marcha el proyecto Sembrando Canchales, con el que buscaba recuperar mediante especies autóctonas parte de los montes arrasados por los incendios de 2011 y 2017.

Aquel mismo año también denunció los problemas de acceso y transporte escolar que encontraba su hija para llegar al colegio desde Aguanes. La menor tenía que desplazarse varios kilómetros porque el autobús no podía acceder por el mal estado de la pista.

Su historia no es, por tanto, únicamente la de una mujer que decidió consumir menos y cultivar su propia comida. También muestra el trabajo (doméstico, físico y económico) que sostiene esa elección y las dificultades concretas de enfrentarse a criar una familia en una de las zonas más despobladas y peor comunicadas de Asturias. Es la parte menos fotogénica de la vida rural, pero la que mejor explica en qué consiste de verdad.

Fotos | hilux_aventura

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