Clint Eastwood cumplió 96 años en mayo, y sigue siendo uno de esos nombres que resulta imposible separar de la historia del cine. Aunque lleva un tiempo retirado de los rodajes, su legado sigue tan vivo como siempre: basta con repasar títulos como El bueno, el feo y el malo, Gran Torino, Million Dollar Baby o Los puentes de Madison para entender por qué sigue generando titulares casi cuatro décadas después de sus primeros grandes papeles. Y además, defiende que envejecer no es rendirse sino dejar de escuchar el ruido interior, ya que "al hacerte mayor, dejas de tenerle miedo a la duda porque ya no rige tu vida".
Su hijo Scott ha heredado la vocación por la interpretación —lo hemos visto en Fast & Furious, Corazones de acero o El viaje más largo— y, aunque ha insistido siempre en abrirse camino por mérito propio, es inevitable que en muchas entrevistas termine hablando de su padre. Y cuando lo hace, casi siempre acaba saliendo el mismo tema: la comida.
Salmón y arroz integral, la rutina de alimentación saludable
La primera vez que Scott puso sobre la mesa los hábitos alimenticios de su padre fue en una entrevista en Men's Health. Durante la entrevista, explicó que su padre "no come por placer, come salmón y arroz integral, y supongo que yo soy igual". En esa misma conversación, Scott describía a su padre casi como una máquina bien calibrada, más centrada en el rendimiento y en la salud que en el disfrute de un plato.
Aun así, y pese a que Clint Eatswood mantiene una dieta saludable, también se da algún capricho de vez en cuando. En otra entrevista en también con Men's Health, Scott reconocía que aunque a su padre "le encanta el salmón y el brócoli", su padre "Es un gran amante de los postres".
El hijo de Clint reconocía que aunque a él no le gusta pedir postre, "a él le gustan todos, ha comido muchos". Y remató esa confesión con una idea que resume bastante bien su forma de ver la longevidad de su padre: "Está claro que, haya hecho lo que haya hecho, a sus 96 años, ha funcionado".
Más allá de la dieta: meditación, pesas y cero comida basura
La alimentación es solo una parte del rompecabezas que podría explicar le longevidad del actor. Eastwood padre ha hablado en distintas ocasiones de otros hábitos que cree que le han ayudado a ser casi centenario: entrenamiento de fuerza desde su época en el ejército, control de las raciones, rechazo total a los ultraprocesados y a los refrescos azucarados, y una práctica de meditación trascendental que mantiene desde hace décadas. Cuando Jimmy Kimmel le preguntó si alguna vez caía en nachos o alitas de pollo, la respuesta fue tajante: "Nada de esa porquería".
Scott también predica con el ejemplo
Y si de algo puede presumir Scott es de haber heredado la disciplina, aunque adaptada a su generación. En una entrevista con Men's Health Australia, el actor detalló parte de su rutina diaria. Scott empieza cada mañana en la sauna —"lo primero que hago es meterme en la sauna, sudarlo todo"— y después se da una ducha fría o se mete en una piscina helada para "despertar el cuerpo". A partir de ahí combina jiu-jitsu, pesas, natación, surf y sesiones de yoga, que utiliza como calentamiento antes de cualquier entrenamiento más exigente.
No hace falta forzar la comparación, ni Scott entrena exactamente como su padre ni Clint se ha metido nunca en un tatami de jiu-jitsu que se sepa. Pero el patrón de fondo, que es cuidar la alimentación sin obsesionarse, moverse todos los días y dejar hueco para algo de placer, parece ser la herencia real que ha pasado de un Eastwood a otro.
Fotografías | Gtres, @scotteastwood, yastremskaolga para Freepik
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