No todos los artistas, cuando llega el momento de desconectar, buscan el anonimato al otro lado del planeta. A algunos les basta con regresar al lugar donde guardan sus mejores recuerdos de infancia. En el caso de Malú, ese refugio emocional está en Arenas de San Pedro, un municipio del sur de Ávila con el que mantiene una estrecha relación familiar y donde pasó muchos veranos de niña. Se trata de una localidad del valle del Tiétar donde la Sierra de Gredos, los ríos de aguas cristalinas y un casco histórico sorprendentemente monumental te hacen olvidarte del estrés de la ciudad.
Qué ver en Arenas de San Pedro
La visita suele comenzar con el Castillo del Condestable Dávalos, una imponente fortaleza gótica construida entre los siglos XIV y XV que todavía domina el paisaje del municipio. Sus murallas y su gran torre del homenaje recuerdan la importancia estratégica que tuvo esta zona durante la Edad Media y permiten disfrutar de algunas de las mejores vistas del casco urbano.
Muy cerca aparece otro de los grandes tesoros de Arenas: el Palacio del Infante Don Luis de Borbón. Levantado en el siglo XVIII por Ventura Rodríguez, uno de los arquitectos más importantes del neoclasicismo español, este elegante edificio fue residencia del hermano de Carlos III y hoy acoge visitas culturales, exposiciones y conciertos. Sus jardines son también una maravilla.
Otro de los lugares imprescindibles es el Santuario de San Pedro de Alcántara, donde descansan los restos del santo extremeño, una de las figuras religiosas más importantes del siglo XVI y consejero espiritual de Santa Teresa de Jesús. El templo barroco, declarado Bien de Interés Cultural, constituye uno de los principales centros de peregrinación de Castilla y León.
Merece la pena detenerse también en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, recorrer las calles del casco histórico y cruzar el Puente de Aquelcabos, una construcción medieval que cruza las aguas del río Arenal y que se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles del municipio.
Cuando el calor aprieta, el protagonismo pasa precisamente al río. Las piscinas naturales del río Arenal son uno de los grandes atractivos del verano. Rodeadas de vegetación y con aguas especialmente limpias gracias a su origen en la Sierra de Gredos, son un lugar perfecto para darse un baño o simplemente descansar escuchando el sonido del agua.
Dónde comer rico y barato en Arenas de San Pedro
Después de una mañana recorriendo el pueblo, la gastronomía local invita a sentarse a disfrutar de una buena comida. Una de las direcciones más apreciadas es El Retiro de Arenas, conocido por ofrecer cocina castellana tradicional con raciones abundantes, carnes a la brasa y una excelente relación calidad-precio. Es uno de esos restaurantes donde tanto vecinos como visitantes suelen coincidir.
Otra apuesta segura es El Marquesito, un clásico de Arenas de San Pedro donde las carnes, los platos de cuchara y las recetas tradicionales comparten carta con otros plasto variados y precios muy contenidos. El ambiente familiar hace que resulte especialmente agradable para una comida tranquila.
Quienes prefieran una propuesta algo más contemporánea sin que se dispare el presupuesto suelen decantarse por El Sur de Gredos, un restaurante muy bien valorado por la calidad del producto, el cuidado en la elaboración y una carta que combina cocina tradicional con algunos guiños más actuales.
Qué hacer en los alrededores de Arenas de San Pedro
Aunque el propio pueblo da para una escapada de fin de semana, buena parte del encanto del viaje está en todo lo que lo rodea. A apenas unos minutos se encuentran las Cuevas del Águila, en la cercana localidad de Ramacastañas. Descubiertas en los años sesenta, esconden un espectacular recorrido subterráneo entre estalactitas, estalagmitas y formaciones geológicas creadas durante millones de años.
Los amantes del senderismo tienen además la Sierra de Gredos prácticamente a las puertas. Existen rutas sencillas que recorren gargantas, bosques y antiguos caminos de montaña, así como itinerarios más exigentes para quienes quieran adentrarse en el parque regional. En cualquier época del año, el paisaje cambia completamente y convierte cada visita en una experiencia distinta.
Turismo Castilla y León
Y si lo que te apetece es seguir buscando agua, el valle del Tiétar está salpicado de gargantas y pozas naturales donde refrescarse durante el verano. Muy cerca de Arenas aparecen lugares como El Charco Verde, en Guisando, o las diferentes zonas de baño del río Arenal, pequeños rincones donde el agua baja fría desde Gredos y a los que muchos madrileños escapan cuando llegan las altas temperaturas.
Esa mezcla de naturaleza, silencio e historia explica que Arenas de San Pedro sea un auténtico refugio para quienes buscan desconectar. También para Malú, cuyo vínculo familiar con este rincón de Ávila demuestra que, a veces, el mejor lugar para perderse no es un destino exótico, sino aquel al que siempre se puede volver.
Foto de portada | Totemkin y El Hormiguero
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