Las camisetas y camisas blancas nunca pasan de moda, pero mantenerlas impecables no siempre es fácil, porque con el paso del tiempo, el sudor y los restos de desodorante terminan dejando las habituales manchas amarillas en las axilas o el cuello, además de hacer que el tejido pierda parte de su luminosidad, y aunque el lavado convencional ayuda a mantener la prenda limpia, en muchos casos no basta para eliminar estas manchas por completo.
Entre los remedios caseros que más popularidad han ganado en los últimos años destaca uno que sorprende por su sencillez: utilizar aspirina para recuperar el blanco de la ropa. Este medicamento, presente en muchos botiquines, contiene ácido acetilsalicílico, un compuesto que puede ayudar a desprender residuos de sudor, desodorante y suciedad acumulada en las fibras del tejido, devolviendo a las prendas un aspecto más limpio.
Este hack, en realidad es un consejo muy simple que podemos poner en práctica: basta con triturar tres o cuatro comprimidos de aspirina no efervescente y disolverlos en un recipiente con agua caliente y solo hay que sumergir completamente la prenda durante varias horas, o incluso dejarla en remojo toda la noche si las manchas son especialmente visibles.
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Una vez finalizado este paso, se lava la camiseta en la lavadora con el detergente habitual siguiendo el programa recomendado para ropa blanca o delicada, un método que también puede ayudar a recuperar prendas que, con el uso, han adquirido un tono grisáceo.
¿Por qué funciona?
No hay mucha ciencia detrás de este truco de lavandería: el ácido acetilsalicílico ayuda a eliminar determinadas manchas de la ropa gracias a su ligera acción ácida, que contribuye a aflojar los residuos minerales del sudor, las sales corporales y parte de los restos de desodorante adheridos a las fibras del tejido
Cuando las manchas están muy incrustadas, especialmente en las zonas de las axilas o el cuello, puede aplicarse un tratamiento previo. Para ello, se trituran dos comprimidos de aspirina y se mezclan con unas gotas de agua tibia hasta formar una pasta espesa que se aplica directamente sobre la mancha y se deja actuar durante unos 30 minutos antes de poner la prenda en remojo y proceder al lavado habitual.
Frente a otras soluciones tradicionales, como el uso de lejía, es mejor probar métodos menos agresivos para los tejidos como éste, y aunque hay productos que pueden blanquear la ropa, su uso frecuente deteriora las fibras y puede reducir la vida útil de las prendas, además de tener un mayor impacto ambiental.
Más allá de lo práctico de este truco, el cuidado diario sigue siendo la mejor forma de conservar las camisetas blancas como el primer día: elegir un programa de lavado específico para el tipo de tejido, evitar sobrecargar la lavadora y dejar que la ropa se seque completamente después de cada lavado son hábitos que ayudan a prolongar su buen estado.
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