Este arco romano es uno de los mayores misterios de España: en mitad de un llano y cerca de donde pasaba la Vía Augusta

Este pueblo de Castellón rezuma historia por los cuatro costados, además de presumir de una naturaleza casi virgen

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María Yuste

Editor Senior

Cabanes es un rincón mediterráneo que muchos descubren gracias a una misma foto: la de su famoso arco romano, en mitad de un llano y que nadie sabe con certeza por qué se construyó... Una incógnita que atrapa pero que no es lo único que hace de este pueblo de Castellón una escapada otoñal perfecta. Sobre todo para practicar el slow tourism que tan bien define la zona de la Plana de l’Arc.

El arco romano más misterioso de España

Lo primero que hay que hacer al llegar a Cabanes es, sin duda, acercarse al Arco romano de Cabanes. Actualmente, se sitúa en una rotonda de la CV-157, en dirección Cabanes-Benlloch. Este monumento del siglo II a.C resulta curioso por varios motivos. Para empezar, porque no suele haber turistas y segundo porque se encuentra a las afueras del pueblo, en medio de la nada. Parece como si estuviera allí custodiando todavía la Vía Augusta, la gran autopista de la Antigüedad que pasaba por el litoral español de norte a sur.

Aunque perdió parte de su estructura original, mide 5,8 metros de altura por 6,92 metros de longitud. No obstante, se cree que originalmente medía unos 7-8 metros. Lo que más sorprende no es su tamaño sino la sensación casi  mística que transmite de estar frente a un misterio que ha sobrevivido a casi dos mil años de viento, lluvia, guerras y abandono. Además, la leyenda cuentan en el pueblo que se construyó en una sola noche, que al amanecer un día ya estaba construido sin que nadie supiera quién lo había levantado.

Arco Romano De Cabanes Andrés Lozano Bojadós

Al mirarlo, a uno no le queda más remedio que preguntarse si se trataba realmente de un monumento funerario para honrar al propietario de alguna villa cercana, un arco honorífico que tenía el objetivo de fardar del poder de una familia romana o si se concibió como un simple marcador de territorio. Lo cierto es que nunca lo sabremos del todo y quizá ahí resida su encanto: en que esconde más de lo que muestra.

Pasear por un libro de historia en relieve

Eso sí, el arco es solo el principio de todos los encantos de Cabanes. Paseando por sus calles tranquilas, cada esquina tiene algo que contar. Ya sea el Castillo de Albalat, levantado por los obispos de Tortosa en el siglo XIII, que cuenta la historia de las repoblaciones o el Castillo de Miravet, en lo alto de un cerro, que aunque es de origen musulmán también está ligado al paso de El Cid. 

Mientras que en el centro histórico del pueblo, el Palacio Municipal todavía luce los arcos góticos que sobrevivieron a la Guerra Civil, y la Iglesia de San Juan Bautista presume de una fachada barroca que impresiona al doblar la esquina. Por eso puede decirse que caminar por las calles de Cabanes es como abrir un libro de historia y pasearse físicamente por las páginas de los capítulos dedicados a nuestro pasado romano, musulmán o medieval.

Castillo De Miravet Cabanes AdelosRM

Naturaleza sin filtros

Las sorpresas, además, continúa en los alrededores. El Parque Natural del Prat Cabanes-Torreblanca es uno de los humedales mejor conservados de la Comunidad Valenciana. Allí, entre aves migratorias, juncos y lagunas se entiende por qué este lugar es tan valorado entre los amantes del birdwatching. Aunque si prefieres andar más que mirar, también está la opción de recorrer la Serra de les Santes haciendo senderismo, un valle pintoresco coronado por la ermita donde se venera a la patrona del pueblo.

No obstante, Cabanes vuelve a sorprender cuando es mar lo que te pide el cuerpo, con la Playa Torre de la Sal, con su bosque de eucaliptos rondeando la arena. Y un poco más allá, en la Playa del Quartell Vell, la soledad es casi absoluta con nada más que arena, viento, horizonte infinito. No es el típico escenario de chiringuito, es un refugio donde parece que seáis solo tú y el mar.

Playa De Torrelasal Cabanes Castellon Juan Emilio Prades Bel

Además, en Cabanes no hay aglomeraciones, ni colas, ni se vuelve uno con la sensación de haber estar en un destino trillado. Es perfecto para quienes buscan silencio, naturaleza, historia y esa calma que hoy cuesta tanto encontrar. ¿Quizá por eso el arco sigue en pie? ¿Porque pertenece a un lugar donde el tiempo no corre, sino que se toma su propio ritmo?

Ojalá algún día se revelará el verdadero propósito de su arco, pero mientras tanto seguirá siendo un símbolo de lo que es Cabanes. Un destino que no se explica del todo, que se disfruta a fuego lento y con calma. ¿Y no es eso, en los tiempos que corren, un lujo?

Foto de portada | Turismo de España

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