Ahora que el estilo de vida escandinavo es una marca que vende en todo el mundo un estilo asociado a lo funcional, lo moderado o que prima la calidad sobre la cantidad, en Suecia se les ha ocurrido crear un “canon cultural” que lo defina. El resultado es una lista oficial de 100 cosas que, según un comité de expertos independientes, ejemplifican lo que significa ser sueco. Sin embargo, impulsada por el partido de derechas los Demócratas de Suecia, está dando de qué hablar tanto por aquello que ha pasado el corte como por lo que se ha quedado fuera.
En busca de definir qué es lo sueco. Este canon se pretende usar en los colegios y con los inmigrantes, como material de apoyo para la enseñanza y que todos los alumnos conozcan un “marco común” de referencias culturales de lo que se considera realmente “lo sueco”. De este modo, en la lista final conviven ídolos nacionales tan dispares como Ingmar Bergman o Pippi Calzaslargas con IKEA, el rodamiento de bolas, las minas de cobre medievales y la baja de paternidad paritaria. Mientras que, curiosamente, no hay ni rastro de otros grandes iconos suecos como ABBA o las albóndigas.
Directo al paladar
Ikea sería más sueco que su propia gastronomía. Aunque podríamos discutir so es posible hablar siquiera de cultura sueca sin 'Waterloo', el comité ha explicado la ausencia de ABBA alegando que el corte temporal se fijó en 1975, mientras que el legado del grupo llegó después. Aunque esto no explica por qué tampoco hay ni rastro de la gastronomía del país: ni rollos de canela, ni arenques, ni nada que huela a comida escandinava. Teniendo en cuenta el papel tan importante que juega la gastronomía en la cultura de un país, la omisión es poco menos que un sacrilegio.
La representación de una Suecia desfasada. Aunque el gobierno asegura que la selección se ha hecho de forma independiente y sin ninguna ideología detrás, también ha llamado mucho la atención que en la lista se haya colado el avión de combate Saab Viggen, un símbolo de guerra para representar a un país que tradicionalmente se ha considerado uno de los más pacíficos del mundo. No obstante, las principales voces críticas están denunciando que el panorama cultural descrito por este canon parece encorsetado en una vitrina de museo de un país congelado en la homogeneidad. Algo que ya no es Suecia, donde entre un 20 y un 30% de sus habitantes tienen raíces en otras culturas.
Lauri Rantala
Del minimalismo a la cocina fusión. Buscando conocer qué incluirían realmente los ciudadanos suecos, el propio proyecto permitió enviar sugerencias a través de una web que acumuló más de 9.500 propuestas. Entre ellas, no faltaron la pizza kebab (un bocado que surgió en la década de los 80, cuando los inmigrantes de Oriente Medio fusionaron sus platos con los de las pizzerías suecas), canciones de rap o incluso la Iglesia sueca de Satán. Una muestra de que la cultura de este país escandinavo es mucho más mestiza, callejera y viva de lo que refleja el estereotipo de esa Suecia minimalista y donde los niños son tan rubios que parece que no tengan cejas a la que aspiramos amueblando nuestra casa en Ikea.
Foto de portada | Via.tt.se y Avrotros
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