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Proenza Schouler en la Semana de la Moda de Nueva York Otoño-Invierno 2008/09

Proenza Schouler en la Semana de la Moda de Nueva York Otoño-Invierno 2008/09
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Los chicos consentidos de Nueva York, y dije los porque el hijo predilecto de esta Semana de la Moda es sin duda Marc Jacobs, presentaron una colección como siempre muy al inconfundible estilo de Proenza Schouler. Sin embargo, en esta ocasión la femineidad que caracteriza los diseños de McCollough y Hernández tuvo un añadido en la inspiración.

Los diseñadores visitaron un centro aeronaútico en Tejas y tras ello decidieron incorporar el diseño de estas máquinas en sus propias creaciones. Pero no crean que se excedieron en el toque, sino que simplemente tomaron las lineas de los aviones como el punto de partida para unos cuellos volantes, sinuosos vestidos de cocktel y chaquetas de tux que dejan la espalda al descubierto.

Para algunos lo más esencialmente hermoso de esta colección fueron los colores y texturas usados para dar movimiento a las prendas. Colores brillantes, no chillones, seda y satín por todos lados. Definitivamente algo díficil de no gustar y aunque puede que no vaya tan enfocado a sus compradoras habituales si que lo es para sus clientas famosas que adoran esos maravillosos vestidos de cocktel.

Para solucionar el problema y con tanta inspiración a los diseñadores les dió para crear una colección más editorial que fue la que mostraron en la pasarela y otra más ready-to-wear que puede verse en el showroom de su página.

Por lo pronto, esta colección Otoño-Invierno 2008/09 a mi me pareció que estaba por los aires. Vaporosidad en la caída de las mangas, cuellos y en el ruedo de algunas faldas y abrigos. El corte genial de las chaquetas como si tuvieran varias capas, los pantalones de pernera ancha que se mueven sensualmente al caminar.

En cuanto a los colores, el negro fue el básico, sin embargo el mostaza y el borgoña hicieron una aparición milagrosa mezclados con algunos toques de plata. En particular quede enamorada de los vestiditos en borgoña y negro con una aplicación en el cuello y mangas que parecía un tipo de chaleco o torerita.

Las lentejuelas y los brillos hicieron lo suyo para brindarle sofisticación. Si creían que ya lo habían visto todo, se equivocaron porque con este nuevo tratamiento se reinterpretaron estos detalles sin caer en lo vulgar de los vestidos estilo Diana Ross. Definitivamente, quede prendada de la colección.

Vía | Style.com

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