Cuando pensamos en vivir más años, a menudo imaginamos rutinas de ejercicio de fuerza, suplementos de vitaminas o tratamientos sofisticados. Sin embargo, para el biólogo celular Valter Longo, uno de los investigadores más respetados en longevidad y director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California , la respuesta también puede estar en algo tan cotidiano como la última comida del día.
Para longo, autor de libros como 'La dieta de la longevidad: Comer bien para vivir sano hasta los 110 años', “tu última comida del día, ligera y con carbohidratos complejos, puede sumarte años de vida”, poniendo el foco en qué comemos por la noche y cómo esa elección impacta el metabolismo, el sueño y la capacidad del cuerpo para repararse durante el descanso.
Los carbohidratos complejos son esenciales
Según este experto, los carbohidratos complejos (presentes en cereales integrales, legumbres, verduras o tubérculos) son esenciales porque “son digeridos lentamente, lo que ayuda a mantener niveles estables de azúcar en sangre y reduce la inflamación, factores cruciales para prevenir enfermedades crónicas”. Esta estabilidad metabólica, en su visión, es un pilar de la salud a largo plazo.
Además de elegir bien los alimentos, Longo advierte que el momento de cenar importa tanto como su composición. Cenar demasiado tarde, explica, puede interferir con los ritmos circadianos del cuerpo, dificultar el descanso y mermar los procesos de regeneración que tienen lugar durante la noche. Según su recomendación, dejar al menos 12 horas entre la última comida del día y el desayuno del siguiente, o bien cenar temprano y ligero, crea un periodo de ayuno nocturno beneficioso.
Esta idea conecta directamente con otro de sus principios difundidos en entrevistas internacionales: “la clave es mantener tus comidas dentro de una ventana de aproximadamente 12 horas y terminar la cena tres horas antes de ir a la cama”, lo que ayuda a optimizar el metabolismo y el descanso. Para Longo, ayunar durante 12 horas tiene una importancia clave para ser más longevo.
La recomendación de Longo no se basa en restricciones drásticas, sino en hábitos que respetan la fisiología humana. En su enfoque conocido como La dieta de la longevidad, propone una dieta basada mayoritariamente en plantas, rica en carbohidratos complejos y grasas saludables, con proteínas adecuadas y un patrón de alimentación que apoye funciones metabólicas eficaces.
Una cena con alimentos fáciles de digerir
La lógica detrás de estas recomendaciones es sencilla: una cena ligera y fundamentada en carbohidratos complejos facilita la digestión, reduce la carga metabólica nocturna y permite que el cuerpo entre en estados fisiológicos de reparación, en los que se activan procesos como la sensibilidad a la insulina, la regulación hormonal y la regeneración celular.
UN VISTAZO A...
Según este experto en longevidad, lo mejor es cenar alimentos ligeros y que sean fáciles de digerir. Entre esos alimentos, destacan las ensaladas con vegetales de hoja verde o las sopas de verdura. Estos alimentos son nutritivos y permiten que el sistema digestivo se relaje y se prepare para las horas de descanso.
En este sentido, Longo explica que "Para la esperanza de vida es mejor una dieta baja en carbohidratos. En la dieta de la longevidad, hablamos de grasas, sí, pero ciertos tipos de grasas, como el aceite de oliva, los frutos secos y probablemente ciertos pescados como el salmón, parecen estar asociados constantemente con una vida más larga”.
Fotografías | Valter Longo, KamranAydinov para Freepik
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