Pocas actrices han sabido reinventarse tantas veces como Sharon Stone. Sexy, elegante, sofisticada... la estrella de Hollywood pasó de ser una modelo desconocida en los años 80 a uno de los grandes iconos del cine. Pero, su historia no solo está marcada por el éxito de 'Instinto Básico', sino también por vivir momentos difíciles tras sufrir un ictus, a los que supo remontarse y continuar su carrera y su vida personal, llegando a convertirse en todo un referente cultural y de estilo.
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Sharon Stone en los 80: modelo y primeros papeles
Antes de convertirse en una estrella internacional, Sharon Stone comenzó su carrera como modelo en Nueva York, pero detrás de esa imagen de "chica guapa" había mucho más: la actriz tenía un coeficiente intelectual de 154 y llegó a entrar en la universidad con tan solo 15 años; sin embargo, decidió dejar los estudios para centrarse en el mundo de la moda. Su belleza y su gran fotogenia hicieron que rápidamente destacara en campañas de publicidad y editoriales, aunque ella siempre tuvo claro que su verdadero objetivo era el mundo del cine y Hollywood.
Durante los años 80 comenzó a aparecer en pequeños papeles de películas y series, y uno de sus primeros trabajos fue junto a Woody Allen en 'Recuerdos', Poco a poco fue trabajando en producciones más importantes, como por ejemplo, la película 'Desafío total', en la que compartió elenco con Arnold Schwarzenegger.
Sharon Stone en los 90: sex symbol mundial
La década de los 90 sin duda fue la más importante en la vida de la actriz ya que fue entonces cuando cambió por completo su carrera. En 1992 protagonizó 'Instinto Básico' y su icónico cruce de piernas la convirtió automáticamente en uno de los rostros más famosos del mundo. Su papel de Catherine Tramell redefinió la figura de la 'femme fatale' y la transformó en el gran sex symbol de la década.
A partir de entonces, la actriz pasó a protagonizar portadas, alfombras rojas y grandes producciones de Hollywood. Sin embargo, Sharon Stone quiso demostrar que era mucho más que una mujer atractiva y lo consiguió con películas que vinieron después como 'Casino', dirigida por Martin Scorsese, cuya interpretación le valió una nominación al Oscar, confirmando así su gran talento dramático.
Sharon Stone en los 2000: etapa de crisis y reinvención
La actriz se convirtió en madre por primera vez en el año 2000 junto a su entonces marido, Phil Bronstein, cuando ambos adoptaron a su hijo Roan, el mayor de sus tres hijos. Años después amplió la familia con otras dos adopciones: Laird, en 2005, y Quinn, en 2006. Estos dos últimos llegaron a su vida después de su divorcio de Bronstein, afrontando ya la maternidad en solitario. Más tarde, Sharon explicaría el por qué de las adopciones en una entrevista y es que la actriz sufrió hasta nueve abortos espontáneos.
En 2001, cuando estaba en uno de los momentos más altos de su carrera, Sharon Stone sufrió un infarto cerebral que puso en peligro su vida. La recuperación fue larga y complicada, lo que le obligó a separarse parcialmente de Hollywood.
La actriz contó años después que este episodio le cambió la vida y que tuvo que reconstruirse física y emocionalmente, lo que le llevó a tener una etapa mucho más discreta de cara al público, en la que empezó a priorizar su bienestar personal y su familia. También se implicó más en causas solidarias y en trabajos humanitarios, mostrando una faceta mucho más cercana y reflexiva.
Sus proyectos comenzaron a orientarse más hacia el cine independiente y los papeles secundarios, interpretando por ejemplo a la villana de 'Catwoman', o participando en 'Flores rotas', la cinta de Jim Jarmusch, que protagonizó Bill Murray, donde daba vida a una de las mujeres del pasado del personaje principal.
Sharon Stone en los 2010: madurez profesional
En los años 2010 reapareció con una imagen completamente distinta. Sharon Stone dejó atrás la presión de la etiqueta de sex symbol y abrazó una etapa mucho más libre y natural.
La actriz empezó a hablar sin filtros sobre el edadismo en Hollywood, el paso del tiempo y las exigencias estéticas de la industria, una sinceridad hizo que muchas mujeres conectaran todavía más con ella.
Las películas más destacadas de esos años fueron 'Lovelace', donde interpretó a la madre de Linda Lovelace; 'Aprendiz de gigoló', de Woody Allen; y Madres e hijas. También apareció en 'La lavandería', la sátira de Steven Soderbergh sobre los Papeles de Panamá, compartiendo reparto con Meryl Streep y Gary Oldman.
Además del cine, durante esta década también tuvo presencia en televisión con series como 'Ley y orden: Unidad de víctimas especiales' y Mosaic consolidando una etapa mucho más madura y experimental en su carrera. Además, siguió vinculada al mundo de la moda y las grandes firmas de lujo, consolidándose como un icono de elegancia.
Sharon Stone en los 2020: icono cultural
Sharon Stone ha sabido muy bien conectar con las nuevas generaciones en los últimos años. Sus redes sociales, entrevistas y apariciones públicas han reforzado su imagen como una mujer segura, inteligente y auténtica.
A partir de 2020, Sharon Stone ha seguido ligada al cine y la televisión, aunque seleccionando mucho más sus proyectos. Uno de sus trabajos más comentados fue 'Juntos y revueltos', la comedia dramática protagonizada por Billy Crystal y Tiffany Haddish, en televisión apareció en la serie 'Ratched', un thriller psicológico, y también trabajó en 'Beauty', el drama de Andrew Dosunmu estrenado en Netflix.
La publicación de sus memorias, 'La belleza de vivir dos veces', mostró su lado más vulnerable y personal. En el libro, Sharon Stone habló sin filtros sobre la fama, la presión estética en Hollywood, las relaciones tóxicas y el fuerte impacto físico y emocional que tuvo el ictus que sufrió en 2001. También revela episodios complicados de su infancia y algunas experiencias traumáticas dentro de la industria cinematográfica, y explica que el éxito llegó acompañado de soledad, exposición constante y momentos muy duros, pero también cómo consiguió reconstruirse después de tocar fondo.
@sharonstone
Sharon Stone en la actualidad: referente de estilo y actitud
Hoy Sharon Stone a sus 68 años sigue siendo una de las grandes figuras de Hollywood. Pero ahora su atractivo no se basa solo en la belleza que la hizo famosa en los 90, sino también en su actitud, su resiliencia y su capacidad para reinventarse sin perder personalidad.
La actriz también se ha convertido en un auténtico referente de estilo después de los 60 gracias a una imagen sofisticada, elegante y completamente fiel a su personalidad. Lejos de seguir tendencias pasajeras, Sharon Stone ha construido una estética basada en trajes impecables, prendas minimalistas, camisas blancas, blazers oversize y básicos atemporales que siempre combina con muchísimo carácter. Su forma de vestir transmite seguridad, naturalidad y una sofisticación que encaja perfectamente con la etapa de la vida en la que se encuentra.
Además, Sharon defiende siempre públicamente la importancia de envejecer sin esconderse ni intentar aparentar otra edad, algo que también se refleja en su manera de posar, maquillarse o aparecer en eventos. Y es que, precisamente esa mezcla de autenticidad, confianza y glamour relajado es lo que la ha convertido en una de las mujeres más admiradas e inspiradoras de la industria del cine y de la moda en los últimos años.
Fotografías | @sharonstone, Gtres
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