Repartir una herencia rara vez es tan sencillo como parece sobre el papel. Cuando entran en juego varios hermanos, una vivienda de la que no se quiere ir uno de los herederos, o un negocio familiar que no se puede dividir en partes iguales, lo que debería ser un trámite se convierte con facilidad en un pulso que puede alargarse años y enfriar para siempre las relaciones familiares.
Para evitar ese escenario existen figuras legales pensadas precisamente para poner orden antes de que el conflicto estalle. Una de ellas, menos conocida de lo que debería, es la del albacea contador-partidor, y de eso habló el abogado especializado en herencias Manuel Vilches en el programa La Roca, de laSexta.
Qué es exactamente un albacea contador-partidor
Vilches distingue entre dos figuras que, aunque suelen mencionarse juntas, cumplen funciones distintas. El albacea tiene un papel representativo: su trabajo consiste en velar por que se cumpla lo que el fallecido dejó escrito en el testamento. El contador-partidor, por su parte, se ocupa de la parte más técnica del proceso, valorar los bienes de la herencia y adjudicarlos entre los herederos siguiendo lo que marca el testamento y, en su defecto, la ley.
Lo habitual, explica el abogado, es que ambos roles recaigan en la misma persona, lo que da lugar a la figura del albacea contador-partidor. "Puede ser un familiar, abogado, notario... pero no puede tener la condición de heredero", señaló Vilches, dejando claro que la imparcialidad es la condición que hace funcionar todo el sistema. Quien reparte no puede ser, a la vez, quien recibe.
Por qué ayuda a que los herederos no acaben enfrentados
Nombrar a esta figura a la hora de hacer testamento sirve, sobre todo, para intentar reducir los problemas y las posibles discusiones: si es un tercero ajeno a la herencia quien hace inventario de los bienes, liquida las deudas pendientes, paga los legados que correspondan y gestiona todo lo necesario para ejecutar la última voluntad del fallecido, los herederos tienen menos terreno sobre el que pelear entre ellos.
Esto se nota especialmente cuando la herencia no se limita a un par de cuentas bancarias fáciles de repartir a partes iguales, sino que incluye una vivienda, una finca o una empresa familiar, bienes que por su propia naturaleza son complicados de dividir sin generar agravios comparativos. Ahí es donde el contador-partidor puede desbloquear una sucesión que, de otro modo, corre el riesgo de quedarse paralizada durante años por el simple desacuerdo entre las partes.
La diferencia entre garantizar la voluntad y repartir los bienes
En este sentido, es importante no confundir ambas funciones, aunque las ejerza la misma persona. El albacea, en su vertiente pura, actúa como garante, ya que su papel es asegurarse de que se respeta lo que el fallecido quiso, sin entrar necesariamente en el reparto material de los bienes. Es el contador-partidor quien pone cifras, valora el patrimonio y decide, dentro del margen que le da la ley, qué le corresponde a cada heredero.
Que ambas competencias puedan concentrarse en una sola figura, elegida de antemano por quien hace el testamento, es lo que convierte a esta herramienta en una de las vías más eficaces para adelantarse a los conflictos, en lugar de tener que gestionarlos después, cuando ya han saltado por los aires las relaciones familiares.
Por eso, este abogado recomienda "hacer un testamento bien asesorado". Además Vilches señala que "un testamento no es un acto legal que sea caro. Es sentarse, darle una vuelta a los bienes que se tiene, y cómo se quieren dejar a los herederos".
Fotografías | Vilches Abogados, Magnific
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