El paso de empleado a jubilado es un tránsito que muchos esperan con alegría para poder disfrutar de tiempo de ocio de calidad. Pero también hay muchos casos en los que supone un vacío para la persona que se jubila. Porque después de años teniendo horarios y responsabilidades, a muchas personas les cuesta un mundo saltar a una vida radicalmente diferente, en la que dejan de ser lo que son. Especialmente, si se han dedicado en cuerpo y alma a su profesión.
La psicóloga Ana Galán señala que "Al jubilarse, muchas personas sienten que pierden parte de su identidad y aparecen sentimientos de inutilidad", ya que muchas personas confunden la faceta profesional con la identidad personal. Para esta experta, el trabajo no solo aporta dinero, sino que nos ofrece una estructura y una planificación a nuestra vida, junto con un rol social que nos ayuda a sentirnos valorados. Y cuando llega la jubilación, eso desaparece de golpe. La identidad no desaparece, pero llega a tambalearse en muchos casos.
La reflexión de un jubilado sobre ese momento vital
Sobre el momento de abandonar la vida laboral e incorporarse a la vida de pensionista ha hablado precisamente en sus redes sociales Felipe Múgica, un jubilado español de 70 años que ha afirmado que "Nos enseñan a trabajar, a producir, a llegar a tiempo, pero nadie nos enseña a jubilarnos, nos enseñan a trabajar, a producir, a cumplir, a pagar, a responder, a llegar a tiempo. Nadie nos enseña qué hacer cuando el tiempo vuelve a ser nuestro".
Para Múgica, "La jubilación no es una sala de esperas con revistas viejas, no es sentarse en una silla a ver cómo pasan las estaciones, los achaques y los recibos del banco. La jubilación debería ser otra cosa, otra etapa, otro territorio, otra forma de estar en el mundo".
Ese cambio llega marcado por el cambio del ritmo de vida. Durante años, se ha vivido con una vida estructurada en torno a horarios y compromisos que dejaban poco espacio. Y Múgica lo recoge muy bien en su publicación: "Durante muchos años hemos vivido con el calendario de otros, el horario del trabajo, las obligaciones familiares, los hijos pequeños, los padres mayores, los jefes, las facturas, las prisas, el despertador sonando como si fuera una orden militar".
"Porque el trabajo, aunque muchas veces nos cansara, también nos daba una estructura, un sitio al que ir, un papel, una rutina, una identidad… Cuando todo eso desaparece algunos se quedan como si les hubieran quitado el decorado de la vida. Entonces aparecen las preguntas peligrosas", señala en su vídeo de TikTok.
Cómo dar sentido a la jubilación
Aunque muchos deciden seguir trabajando después de alcanzar la edad de jubilación, ya sea porque quieren seguir activos, ya sea porque les faltan años de cotización para poder cobrar, lo cierto es que una gran mayoría abandonan la vida laboral con ganas para evitar seguir teniendo que acudir a trabajos que no les gustan, que no les llenan, o para disfrutar del tiempo libre.
El problema es que una vez pasada la emoción inicial de no vivir pendiente del despertador o de los horarios, esa sensación de libertad puede transformarse en rutinas que acaban consiguiendo sentimientos negativos porque no saben qué hacer con esas horas libres que ahora tienen.
Según Felipe, "Al principio uno piensa que por fin no tiene que madrugar ni aguantar reuniones absurdas. Por fin puedo tomarme un café sin mirar el reloj como si me persiguiera Hacienda, pero después de esa alegría puede aparecer algo raro, una especie de vacío".
Para este jubilado, la solución a esa sensación de vacío que puede llenar la vida de muchos jubilados no es llenar la agenda de actividades. Para este jubilado, lo que hay que hacer es buscar hobbies y dar prioridad a cosas que nos apetezcan hacer. En este sentido, es importante intentar dar prioridad a esas cosas que hemos ido dejando de lado durante nuestra vida laboral y que siempre hemos querido hacer.
Para Múgica, "La jubilación debería ser el comienzo de una libertad distinta, no para vivir como adolescentes tardíos haciendo el ridículo ni apuntándose a 17 actividades y una excursión a Cuenca cada jueves. La cuestión es llenar la vida de sentido y eso puede hacerse de muchas maneras".
Además de llenar el tiempo libre, este jubilado también destaca que esas actividades pueden ayudar a mejorar la salud y sentirse más vital. "Aprendiendo algo nuevo, cuidando el cuerpo, volviendo a leer, cocinando con calma, viajando si se puede, paseando, ayudando a alguien, quedando con amigos, escribiendo recuerdos o enseñando lo que uno sabe. O simplemente disfrutando de una mañana sin culpa".
Sobre lo de disfrutar del tiempo libre sin culpa es otra carga que arrastran muchos jubilados a causa de la productividad que se nos exige en esta sociedad, en la que hay que estar haciendo cosas de forma constante para sentir que no estamos perdiendo el tiempo. En este sentido, Múgica señala que "Hay personas que se jubilan y creen que descansar es casi un pecado. Como si después de 40 años trabajando tuvieran que justificar cada hora libre. Descansar también es un derecho, pero una cosa es descansar y otra abandonarse".
Fotografías | Felipe Múgica
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