En 2026, cotizar por la base máxima de la Seguridad Social y cobrar la pensión máxima no son la misma cosa. La Orden PJC/297/2026 ha fijado el tope de cotización al Régimen General en 5.101,20 euros mensuales, mientras que la pensión máxima de este año se queda en 3.359,60 euros. Entre lo que un trabajador puede llegar a aportar y lo que después puede llegar a recibir hay casi 1.742 euros de diferencia cada mes, y esa brecha es la que explica buena parte de las dudas que surgen a la hora de planificar la jubilación.
Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social especializado en pensiones y prestaciones, ha dedicado un vídeo de su canal de YouTube a una pregunta que le hacen con frecuencia: si de verdad interesa cotizar por la base máxima. Su respuesta no es ni un sí ni un no.
El principio de contributividad tiene un techo
Muñoz arranca explicando cómo se supone que funciona el sistema: a más cotización, en cantidad y en años, mayor pensión. Es lo que se conoce como principio de contributividad, y en teoría debería traducirse en una relación más o menos directa entre lo aportado y lo recibido. El problema aparece en cuanto se mete el límite legal de por medio: un trabajador con una base reguladora teórica de 5.000 euros nunca cobrará esos 5.000 euros, por muchos años que haya cotizado al máximo. "Como máximo podrá cobrar la pensión máxima, que son 3.359,60 euros", explica Muñoz. Y reconoce que no hay una respuesta sencilla: "La cuestión es muy compleja y tiene muchos matices".
Cuándo sí merece la pena cotizar al máximo
Para matizar ese primer escenario, Muñoz introduce un segundo supuesto. Si a lo largo de la vida laboral ha habido tramos con salarios bajos, contratos a tiempo parcial, lagunas de cotización o periodos de subsidio, cotizar al máximo cuando se puede sí tiene un efecto real, porque eleva la base reguladora media y compensa esos años flojos. Aquí el tope deja de ser un problema y pasa a ser una herramienta.
Dos trayectorias, dos resultados muy distintos
El tercer supuesto es el que da pie al titular. Muñoz compara dos perfiles muy diferentes. El primero ha cotizado 40 años, casi siempre al máximo, y se jubila anticipadamente a los 63. Su base reguladora es de 5.101 euros, y en teoría le corresponde el 100% de esa cifra. Pero al adelantar dos años, se aplican coeficientes reductores del 19%, lo que ya dejaría la pensión en 4.132 euros. Como esa cantidad sigue por encima de la pensión máxima, los coeficientes terminan aplicándose sobre el propio tope: la pensión cae a 2.721 euros, y tras la retención de IRPF correspondiente, del 20,42%, se queda en 2.165,59 euros. quidos al mes.
El segundo perfil ha cotizado solo 15 años, a tiempo parcial, con una base de 1.100 euros mensuales, y se jubila a los 65 con un cónyuge a cargo. Por años cotizados le tocaría el 50% de su base reguladora, 550 euros, pero al no llegar a la pensión mínima, la Seguridad Social añade los complementos correspondientes. El resultado final son 1.127 euros mensuales, sin retención de IRPF.
El propio Muñoz compara ambos casos: el primer trabajador "no recibe ni el 50% de lo que cotiza", mientras que el segundo, con quince años cotizados, "recibe más del 100% de lo que ha cotizado".
Tres conclusiones, una propuesta concreta
De este ejercicio, Muñoz saca tres lecturas. La primera es que, pese al desequilibrio, sigue compensando cotizar más años y por más cantidad, porque la pensión final será mayor en términos relativos, aunque no haya proporcionalidad exacta con cada euro aportado.
La segunda es más una crítica que una conclusión técnica: cree que el Gobierno debería ir en la dirección contraria a la que han tomado las últimas reformas. "El Gobierno debería reforzar más aún el principio de contributividad", afirma, sin negar que reforzar la solidaridad del sistema "es bueno", pero señalando que eso está perjudicando a quien más aporta.
La tercera enlaza con una moción que el Congreso de los Diputados aprobó a finales de 2025: el llamado "objetivo 40", una reivindicación que también defienden plataformas como ASJUBI40, y que consiste en permitir que quien llegue a los 40 años cotizados pueda jubilarse anticipadamente sin penalización, cuando quiera. Para Muñoz, mantener las cosas como están ahora mismo no tiene mucho sentido: "No es lógico ni razonable penalizar gravemente a los trabajadores que más aportan".
Fotografías | Alfonso Muñoz Cuenca, Freepik, gpointstudio
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