“Soy feliz con mi pareja pero tengo una aventura”. Las cuatro razones por las que somos infieles hasta en buenas relaciones

Aunque saber por qué las personas engañan no eliminará el dolor de que nuestra pareja haya sido infiel, sí nos puede hacer entender que no es culpa nuestra

Razones Por Las Que Somos Infieles Hasta En Buenas Relaciones 3
1 comentario Facebook Twitter Flipboard E-mail
ana-palomares

Anabel Palomares

Editor

He vivido la infidelidad en primera persona. La que fue mi pareja durante 14 años decidió arriesgar todo lo que habíamos construido juntos en más de una ocasión y cuando la relación terminó, siempre me pregunté qué le había llevado a ello porque a ojos de todos los que nos rodeaban, era aparentemente feliz y teníamos una relación muy buena. ¿Había sido culpa mía? ¿Había algo roto en él? La misma pregunta me surgió al descubrir la infidelidad del concierto de Coldplay. ¿Qué les había llevado a ese riesgo? ¿Era adrenalina? ¿Amor?

La psicoanalista Juliet Rosenfeld compara la adoración mutua que las parejas infieles suelen tener al principio de una aventura con la forma en que los padres suelen ver a su hijo recién nacido. Pero no es ese enamoramiento la razón para ser infieles. En The Times aseguraba “las infidelidades tienen sus raíces en relaciones anteriores que arrastran sentimientos, a veces desde la infancia, que para algunas personas son muy difíciles de superar". Pero no siempre hay traumas detrás. A veces hay razones más sencillas para la infidelidad hasta en las relaciones que aparentemente lo tienen todo.

Necesidad de autoexploración

La psicoterapeuta ​​Esther Perel analiza en su libro ‘El dilema de la pareja’ algunas razones que llevan a una persona que aparentemente es feliz en su relación (como le pasaba a mi ex pareja) a ser infiel y arriesgarlo todo. Para Perel, la búsqueda de un nuevo sentido de sí mismo es la más poderosa. “Las aventuras amorosas como una forma de autodescubrimiento, una búsqueda de una identidad nueva (o perdida). Para ellos es menos probable que la infidelidad sea un síntoma de un problema y se describe más a menudo como una experiencia expansiva que implica crecimiento, exploración y transformación”, explica.

Han sufrido una pérdida recientemente

La terapeuta Lisa Oake asegura en la CNBC que una de las primeras preguntas que hace a mis clientes que están considerando una infidelidad es si han perdido recientemente a alguien o algo cercano. “El duelo es un catalizador, y a menudo la muerte de un padre o una madre provoca una reevaluación de las relaciones y prioridades actuales”. En el caso de mi pareja fue así en su última infidelidad que, después de meses, le llevó a romper la relación. No supe que había una tercera persona hasta tiempo después de estar separados porque sus razones para romper fueron vagas y poco sinceras.

Lo que explica Oake es que el duelo supone una especie de período de reevaluación en el que “los límites se vuelven más permeables, lo que a veces permite que alguien ajeno al matrimonio tenga acceso”, es decir, el o la amante. Es lo mismo que asegura Perel en esta charla TED en la que afirma que enfermedades, duelos o llegar a la mediana edad y sentir que la juventud “se acaba”, activan el anhelo de volver a sentirnos vivos, convirtiendo la aventura se vuelve un ritual de renovación.

No es (solo) sexo: es deseo y excitación

Jack Morin aseguraba en ‘The Erotic Mind’ que la transgresión tiene una naturaleza seductora. Está prohibido y es excitante. Genera una emoción que el experto analiza con su ecuación erótica: atracción más obstáculos es igual a excitación. De hecho esta razón ha sido ampliamente explorada en novelas, películas, obras de teatro, series… El arte ha explotado esa excitación de lo prohibido que es para algunos la infidelidad. Perel afirma que la aventura ofrece sentirse especial, visto y deseado, y “la cualidad de estar fuera de nuestro alcance la que confiere a las aventuras amorosas su mística erótica y mantiene viva la llama del deseo”, como explicaba en The Atlantic.

Curiosidad por las “vidas no vividas”

Hablando con mi mejor amiga llegamos a la conclusión de que uno de los peligros de las historias sin resolver es que pueden regresar en forma de “y si”. Me explico. Conoces a alguien pero por unas cosas o por otras, termináis separados. Con el tiempo encuentras una nueva pareja, estáis estupendamente bien y esa primera persona aparece de nuevo. Tu mente se ilumina con un “y si”. ¿Y si no se hubiera ido? ¿Y si no hubiera sido cobarde? ¿Y si hubiéramos terminado juntos? En el caso de la infidelidad que me atañe, ese “y si” volvió a llamar a la puerta de mi ex pareja. Me fue infiel con ella diez años antes y en el final de nuestra relación.

El sociólogo Zygmunt Bauman escribió en ‘Vida líquida’ que en la vida moderna, “siempre existe la sospecha de que uno está viviendo una mentira o un error; de que algo crucialmente importante ha sido pasado por alto, ignorado, descuidado, dejado sin probar y sin explorar”. Una especie de nostalgia por vidas no vividas. Para Perel, las infidelidades nos ofrecen una visión de esas otras vidas y eso nos atrae por simple curiosidad.

Albert Schweitzer dice que “en la vida de todos, en algún momento, nuestro fuego interior se apaga. Luego, se enciende con el encuentro con otro ser humano”. El problema es no ser sinceros con tu pareja cuando se apaga y dejar que se encienda con una tercera persona. Por mucho que podamos entender que existen razones por las que la gente es infiel, eso no significa que sean una justificación para la infidelidad. Ser honestos con nuestra relación es, para todos, mucho más justo.

Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.

Fotos | Anna Karenina de Joe Wright

En Trendencias | Cuando la falta de sexo se convierte en una razón para dejar una relación

En Trendencias | Cómo masturbar a tu pareja y conseguir que alcance un orgasmo con mayúsculas

Comentarios cerrados
Inicio