Lo que ha pasado con la pareja Coldplay no es solo una infidelidad. Es un reflejo de la oscuridad de las redes sociales

Puede que no seas consciente de que quizá nos hemos vendido por un puñado de dopamina en redes sociales

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Anabel Palomares

Editor

Confieso que todo lo que ocurrió en el concierto de Coldplay, desde la infidelidad cazada en directo hasta la ruptura de un matrimonio posterior, me tiene absolutamente fascinada. Puede que porque si me hubiera pasado a mí hace unos años me hubiera ahorrado mucho sufrimiento porque mi ex también se lió con una compañera de trabajo. Puede que esta  Puede que solo esté disfrutando del cotilleo y sus beneficios. ¿O puede que solo sea una víctima más del mundo?

El contexto. El pasado 16 de julio una cámara en un concierto de Coldplay cerca de Boston enfocó al público. Una pareja se abrazaba hasta que se vieron en la kiss cam y él se agachó para desaparecer. Ella se dio la vuelta para que no se le viera la cara. Chris Martin dijo lo que todos pensamos cuando vimos la escena que corrió como la pólvora en internet: “O tienen una aventura o son muy tímidos”. Los protagonistas eran Andy Byron, director ejecutivo de la empresa tecnológica Astronomer y Kristin Cabot, directora de recursos humanos de la misma compañía. Ambos están estaban casados con otras personas.

La repercusión. Se ha hablado en X, se ha compartido en Instagram y se ha viralizado como hacía tiempo. El vídeo que colgó Grace Springer en TikTok acumula más de 126 millones de visualizaciones y ella, quien lo grabó sin pensar lo que ocasionaría, ha hablado hasta en la tele de los sucedido. Las noticias corrían cuando la mujer de Andy Byron cambiaba su estado civil en Facebook. La historia ha sido noticia mundial y se convirtió en meme en varios eventos deportivos. Días más tarde, Byron presentaba su dimisión como director ejecutivo de Astronomer tras el escándalo por la infidelidad. Kristin Cabot aún trabaja en la empresa, lo ha hecho que corrieran más ríos de tinta preguntando por qué. Su abogada tuvo que hacer declaraciones explicándolo.

Pete DeJoy, director ejecutivo y cofundador de Astronomer, escribió en una publicación de LinkedIn que “los eventos de los últimos días han recibido una atención mediática que pocas empresas, y mucho menos startups del mundo de los datos y la IA, alcanzan. La atención ha sido inusual y surrealista para nuestro equipo y, aunque nunca hubiera deseado que sucediera así, Astronomer se ha convertido en un nombre muy conocido”. En el caso de Gracie Springer, la fan que filmó el momento, hay quien afirma que la tragedia personal de uno es la oportunidad de monetizar contenido para otro y le invitan a convertirse en una estrella mediática, al menos por un día.

El coste que esta infidelidad tiene en todos. Aunque la infidelidad y el escándalo parecen el problema, quizá deberíamos fijarnos un poco más y preguntarnos qué nos ha llevado a normalizar meter nuestras narices en algo así. A juzgar por la obsesión mundial con la bautizada como “pareja Coldplay”, puede que estemos demasiado metidos en la vida de los demás. Te pongo otro ejemplo, en 2021 se viralizó un vídeo al que apodaron ‘Couch guy’ en el que un universitario parecía estar engañando a novia. Robert McCoy, el acusado, declaró en un artículo de opinión para Slate.com que la respuesta al video viral fue una invasión de la privacidad y "amenazante".

La forma en que se ha desarrollado la historia de la infidelidad del concierto de Coldplay no solo es cotilleo, es un recordatorio de dos cosas: el increíble estado de vigilancia al que nos somete que todos llevemos una cámara a cuestas (el móvil) y el insaciable apetito de internet por la humillación pública. Internet se encargó de convertirse en detective cuando saltó el vídeo, localizando a los culpables pero también a las víctimas; en juez, condenando sin el contexto completo lo ocurrido; y en verdugo, bombardeando las redes de todos los implicados, tanto de los infieles como de aquellos que sufrieron la infidelidad. Hasta la empresa en la que Byron y Cabot trabajaban tuvo que comunicar que habían aceptado la renuncia de Byron y a explicar que sus valores son otros.

También se empezó a correr el rumor de que la mujer sentada junto a la pareja en el concierto era otra empleada que estaba ayudando a encubrir el affaire. Astronomer emitió un comunicado negándolo, pero es más que posible que esa mujer también recibiera mensajes no solicitados juzgando algo que ni siquiera hizo. Y sí, sé lo que piensas. Hemos consentido todo aceptando acuerdos de privacidad que no leemos, entregando nuestra intimidad a cambio de unos cuantos likes y dejando que todos sepan dónde estamos en todo momento.

Quizá el caso de Coldplay que tanto me ha obsesionado, haya sido la clave para darme cuenta de que hemos vendido nuestra privacidad a cambio de la dopamina que nos dan las redes sociales sin pensar en que en ese camino, hay gente haciéndose rica a nuestra costa.

Fotos | TikTok @instaagraace

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