Han pasado 20 años desde que se estrenó el primer episodio de 'Hannah Montana'. Han pasado, más bien, 20 años desde que intentábamos tener el control del mando de la tele a las 20:30 para poner Disney Channel. En la pantalla, una chica morena llamada Miley Stewart, una casa en Malibú, un grupo de amigos de lo más carismáticos y una doble vida. Por el día una estudiante más de su instituto, por la noche se ponía una peluca rubia y era una pop star adorada por un país entero.
Disney+ ha estrenado el especial 20 Aniversario de Hannah Montana y, aunque fue allá por 2011 cuando se emitió el último episodio, parece que no hace tanto. El WhatsApp de mi grupo de amigas del colegio arde a mensajes. El primero es una foto de Sandra Pacios en el gym escuchando 'Best of both worlds', acompañado de una nota: "La emoción es real". En un par de horas estaría en su casa pulsando el play de ese ansiado episodio que acababa de salir, y yo también. Y nos mandaríamos otra foto: "Ojalá pudiéramos estar juntas viéndolo". Nada va en verdad sobre la serie de nuestra infancia: va más bien sobre nuestra infancia, a secas.
Clara Rubio es probablemente la persona que conozco que más referencias hace sobre Miley Cyrus en el día a día. Ella trabaja en el sector de la moda. Una tarde estamos juntas en un desfile rodeadas de gente vestida de etiqueta, otra noche en mi casa, brindando con el vino más barato de Mercadona. Ella dirá: "Chica, nosotras como Hannah Montana: lo mejor de los dos mundos". La serie se ha colado en nuestro lenguaje. Es parte de nuestro vocabulario.
Ella, que ya se vio por supuesto el especial 20 Aniversario, me contaba al teléfono: "La serie nos hizo soñar con que una chica normal de Tennessee podía ser una super estrella. Dentro de la misma persona había espacio para dos versiones. Todas las chicas hemos abrazado ser como Hannah cuando nos gustan cosas muy dispares y estamos así de emocionadas porque vemos estos 20 años de historia como nuestros". Luego remata: "Yo siento que soy más yo cuando hago cosas de cuando era niña". Ayer debió ser más Clarita que nunca.
Veinte años no son tantos. Si frunzo la memoria nos veo a mi hermana y a mí viendo Hannah Montana, siguiendo las coreografías de Miley en el escenario, deleitando a nuestros padres y abuelos en cualquier reunión familiar con un exquisito inglés inventado al ritmo de 'Ordinary girl'. Nos veo haciendo lo que hacían todas las niñas que jugaban a ser artistas. Agarrando cualquier objeto de la casa a modo de micrófono, con un público poco objetivo aplaudiendo tras la improvisada actuación.
Ahora, si me aprieta la morriña en Madrid, no puedo sentar a mis abuelas en el sofá de mi casa un martes cualquiera, pero las llamo y me paseo con 'You always find your way back home' por las calles de la capital y me da la risa al imaginarme que me asalta uno de esos puretas que se apelotonan en Callao con un micrófono de corbata y una cámara de smartphone pegada a la nuca: "Perdona, ¿qué estas escuchando?" Yo le respondería, implacable: "Hannah Montana, corazón, Hannah Montana".
No quería detallarte qué sucede en este especial 20 Aniversario. Creo que no importa mucho. Quería escribir sobre que nos hacemos mayores y estamos a ratos nostálgicas porque echamos de menos una versión nuestra más liviana. Mi amiga Clara compartía en Instagram tras los créditos de este capítulo final de serie: "La infancia siempre será de los mejores años de mi vida y sé que es una suerte poder decir eso". Le contesto: "Fuimos unas niñas muy afortunadas, me atrevería a decir que más que nuestra querida Hannah Montana".
Fotos | Disney+
En Trendencias | Las 31 mejores series de HBO Max que puedes ver ahora mismo
Ver 0 comentarios