Las instamamis son un nicho de contenido en redes que se centra en mostrar su día a día como madres, siendo sus hijos los protagonistas, convirtiendo los momentos cotidianos en un negocio rentable. Las fotos y vídeos de los menores campaban a sus anchas por sus perfiles, pero cada vez los vemos con menos frecuencia, una señal que parece indicarnos que algo está cambiando.
¿Un lavado de cara o adaptación real a los nuevos tiempos?
Referentes en el sector de las madres influencers en España, donde caben cuentas como la de Verdeliss, Iera Paperlight o María G. de Jaime, parece que ahora optan por no mostrar continuamente a sus hijos en redes, lo que hasta hace bien poco era el punto central de su branding. Podría ser una respuesta ante las exigencias de un público cada vez más crítico con lo que consume en redes, que empieza a cuestionarse esa sobreexposición de los menores, pero también a las leyes que cada vez miran más con lupa la monetización que genera este tipo de contenido.
Algunas como María G. de Jaime con 598.000 seguidores, explicaba hace un año en redes que la razón de dejar de mostrar al primogénito de sus tres hijos era su paso a primaria. Empezaba a ser un poco más mayor y ella y su marido tomaron esa decisión. Sara Inisterra, otro referente de las instamamis, hace tres años decidió dejar de grabar y publicar contenido relacionado con sus hijos tras darse cuenta del estrés que esas dinámicas podían generar en los pequeños, además de querer a la par proteger la intimidad de los mismos.
A esto también se ha sumado @unamamamolona. En sus inicios en redes compartía fotografías y vídeos de sus hijos, pero a medida que la comunidad de seguidores fue creciendo decidió dejar de sacarlos con el fin de preservar su anonimato.
Nuevas vías de negocio para las instamamis
En medio de este nuevo contexto social las instamamis buscan no desaparecer del mapa. Para ello exploran nuevas vías de contenido en sus perfiles. Bien es conocido el caso de Verdeliss, que ha ido ampliando su presencia en el universo del deporte. En 2024 se proclamó campeona de España de 100 km y en 2025 se convirtió en la primera mujer en ganar la World Marathon Challenge (7 maratones en 7 días en 7 continentes), marcando un nuevo récord Guinness. Ahora muestra sus entrenamientos, afrontando nuevos desafíos atléticos y grabando su participación en carreras, pero también aprovechando este nicho del fitness para hacer publicidad con las marcas.
Iera Paperlight se ha centrado especialmente en contenido de moda, pero también ha decidido emprender lanzando su propia marca de café de especialidad. Ahora buscan mantener ese status de influencer sin recurrir constantemente a sus hijos. Otras cuentas como la de @mami.de_tres ha conseguido hacer contenido familiar sin la exposición de los menores, y es que son perfiles donde el contenido principal gira en torno a la maternidad pero sin la necesidad de mostrar a sus hijos, aunque también es cierto que los vídeos en los que habla de otros temas van muy bien de tráfico. Entre ellos la pedofilia en redes es un caso que ella misma ha querido denunciar, dando eco a situaciones como el grooming: adultos que se hacen pasar por menores para ganarse la confianza de niños o adolescentes. También busca concienciar sobre la desinformación que existe en torno al abuso sexual infantil.
@mami.de_tres No sabéis la impotencia que me da… De verdad. Cada vez que hago un vídeo hablando de este tema —un tema que me parece fundamental, urgente, algo que deberíamos cuestionarnos todos— siento que choco contra una pared. Lo hago con la intención de concienciar, de abrir los ojos, porque estoy segura de que hay muchísima gente que ni siquiera se lo plantea, que no se da cuenta de lo que está pasando. Y sin embargo, cada vez que subo uno de esos vídeos, no llega a nadie. Nadie lo ve. No porque no interese, sino porque la misma aplicación donde lo cuelgo lo bloquea, le corta el alcance, lo esconde. Y eso me enfada, me frustra, me hace sentir pequeña. Porque entonces lo entiendo: el problema no es el contenido, es que ese contenido molesta. ¿Y sabéis por qué molesta? Porque hablo de niños. Niños maquillándose como adultos. Niños bailando de forma provocativa. Niños expuestos a miles, millones de personas. Niños que se han convertido en el centro de un mercado digital que mueve masas, likes, seguidores… y sobre todo, dinero. Y claro, cuestionar eso molesta. Porque es un negocio. Porque el algoritmo lo premia. Porque detrás hay intereses. Así de claro. Les molesta que se hable del tema porque saben que es real, pero no quieren que se vea. No les conviene que se piense, que se cuestione, que se hable de ello. Y eso es lo más triste de todo. Que en lugar de proteger a los niños, se los utiliza. Que en lugar de fomentar una conversación responsable, se silencia a quienes intentamos poner este tema sobre la mesa. Triste, ¿verdad? Y muy preocupante también. Pero por mucho que lo oculten, yo no voy a dejar de hablar. Porque alguien tiene que hacerlo. Porque mirar hacia otro lado es complicidad. Y porque, aunque intenten callarnos, no vamos a dejar de abrir los ojos.
♬ sonido original - Mami de tres 🌈 helena 🌈
La presión de las leyes y de la propia sociedad
Francia ha sido la pionera en Europa en impulsar movimientos legislativos para proteger los ingresos y derechos de los niños influencers aprobando una ley en 2020. Su fin es regular el uso comercial, así como proteger el derecho al olvido y privacidad de los menores. En España hay proyectos legales en marcha que siguen esta estela. De hecho, el Ministerio de Juventud e Infancia publicó en diciembre de 2024 un informe incluyendo al sharenting (exposición de menores en redes sociales por parte de los padres) como una de las prioridades a regular, aunque aún no hay una ley definitiva.
No es solo cuestión legal, es evidente que la sociedad está cambiando y cada vez somos más críticos con la exposición infantil en redes. Documentales como 'Malas influencias' de Netflix han puesto la lupa sobre casos de influencers infantiles, mostrando el lado oscuro de las redes en edades tan tempranas y la explotación que pueden llegar a sufrir estos jóvenes creadores de contenido. Una miniserie que también buscaba concienciar al público sobre esta creciente problemática.
'Malas influencias' en Netflix
La fina línea entre el negocio y la sobreexposición
Un estudio de 2024 expone al detalle la práctica de los padres y madres influencers de emplear la imagen de los hijos para promocionar productos, servicios y elaborar contenidos publicitarios en redes que demostraría un uso comercial de las imágenes de los niños. Esto lo vemos a través de la presencia de marcas dirigidas a menores en las publicaciones de los padres.
El nuevo código de conducta de publicidad para influencers que ha lanzado hace unos días Autocontrol, o la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial, es cierto que no va a regular el sharenting, porque no es su competencia, aunque el hecho de que se reconozca que hay menores protagonizando campañas publicitarias en redes sociales es un gran avance.
Ahora se exige que en estos casos exista un contrato de por medio y se cumplan una serie de condiciones similares a las que se acogería un niño que esté protagonizando una campaña en la televisión. Además, insiste en etiquetar toda colaboración como publicidad de forma visible y reconocible poniendo "publicidad" o "publi" en sus publicaciones pagadas, pero también en los regalos de las marcas, las invitaciones a eventos, viajes pagados y demás experiencias gratuitas. Eso sí, no se trata de una ley ni algo vinculante, es únicamente obligatorio para aquellos que voluntariamente se adhieran a ese código.
Ejemplo de publicidad con menores no etiquetada correctamente por una influencer
La línea entre el relato íntimo sobre la maternidad con la de la sobreexposición con fines económicos es fina en muchos casos. Una cosa es publicar imágenes esporádicas de tu hijo o hacer una narración personal de tu experiencia como madre y otra muy distinta llenar tu perfil y centrar tu contenido en redes en tus niños. Ahí hay una evidente pérdida de privacidad y autonomía digital de los pequeños, algo que ahora se señala más.
Los hijos del sharenting: las secuelas invisibles de haber crecido ante una cámara
Khanbalinov es uno de los perfiles de instamamis que hasta hace poco compartía contenido de sus hijos en redes. Dejó de hacerlo cuando tras un tiempo, en un viaje familiar a Disney, notó que sus hijos no se lo pasaban bien y parecían estar buscando constantemente una cámara a la que mirar, como esperando algún tipo de indicación sobre qué decir y hacer. Estaba claro que esa sobreexposición había dejado secuelas en ellos y era el momento de poner fin a dicha práctica. Parecía que no distinguían la realidad de una mera actuación, nunca habían tenido un móvil propio y a menudo no sabían como comportarse sin uno delante. Y es que esta es otra de las razones por las que muchas madres y padres han decido dejar de publicar a sus hijos en redes.
Fotos |@verdeliss, @ierapaperlight, Kampus Production en Pexels
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