Hay psicólogos vendiendo que el “efecto Campanilla” podría cambiar tu vida a mejor. Esto es lo que no te cuentan

Vender la esperanza con purpurina y disfraza de psicología se puede volver peligrosa para tu autoestima

El Efecto Campanilla Podria Cambiar Tu Vida
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Anabel Palomares

Editor

Si crees en ti, todo es posible. Solo tienes que visualizarlo y el universo conspirará a tu favor. Ves estas frases motivacionales en redes sociales y te hacen creer dos cosas: puedes hacerlo y, lo más peligroso, todo está en tu mano. Es lo que ocurre con el “efecto Campanilla”, un concepto psicológico que afirma que si crees lo suficiente en algo, ese algo cobra vida. Como el hada de Peter Pan, que solo sobrevive si los niños creen en ella. La Dra. Brittany McGeehan, psicóloga colegiada, afirmaba en Parade que aplicar el efecto Campanilla “puede ser transformador” y cambiar tu vida. El problema es que nadie te cuenta el peligro que entraña esa positividad que puede volverse tóxica.

El efecto Campanilla: de cuento infantil a receta emocional exprés. Hay algo esperanzador y casi poético en imaginar que solo necesitamos creer con fuerza que algo puede pasar para que las cosas funcionen. Hay cierta base científica en esto. Existe el efecto placebo, por ejemplo, que explica que la expectativa de mejora puede influir en el resultado. En psicología se habla de la profecía autocumplida, un fenómeno que explica que una expectativa o creencia, positiva o negativa, “puede influir en el comportamiento de una persona de manera que lleve a la confirmación del presentimiento inicial”. Creemos que una entrevista de trabajo nos irá mal y la ansiedad que nos genera, nos afecta llegando a sabotearnos. Pero ojo, porque ninguno de estos fenómenos justifica la idea de que “si crees lo suficiente, todo es posible”.

El problema: cómo se vende. Aunque pueda tener efectos positivos, el problema llega cuando se convierte en una receta universal que se usa como solución rápida para problemas profundos. Psicólogos, coaches y gurús del bienestar repiten la misma idea con distintas frases seductoras porque ¿quién no quiere recuperar el control o creer en algo para no derrumbarse? Hay un punto en que la positividad deja de ser una luz que seguir y empieza a quemar. La positividad tóxica nos genera una necesidad casi obligatoria de estar bien y sonreír aunque por dentro te estás desmoronando. Te dicen que todo está en tu mente, que lo malo atrae lo malo, que si estás triste es porque “te estás enfocando mal”. Y tú, que lo estás pasando mal de verdad, empiezas a sentir que además de sufrir estás fallando. Si la solución era tan simple como “creer”, ¿qué te pasa a ti que no lo logras?

Ahí es donde este tipo de mensajes deja de ser motivacional y se vuelve dañino. No porque la esperanza sea mala, sino porque te hace sentir que si no sales adelante es culpa tuya. Parece que tu dolor es una elección y que tu ansiedad es una falta de fe. Este mensaje puede dañar tu autoestima, generar culpa y promover una autoexigencia dañina.

@michdlra

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♬ Paris - Else

La psicología real no cabe en una taza. Prometer milagros y soluciones inmediatas no es algo que haga la psicología real. Esta debe acompañar y escuchar, trabajando con lo que hay y no con lo que debería haber. Según Harvard, las personas resilientes tienen en su diálogo interno muchas frases que abogan por el optimismo, pero la dictadura de positivismo que nos vende Mr. Wonderful, no es optimismo saludable. El optimismo saludable se apoya en la motivación y usa un enfoque positivo, pero no como una varita mágica. No todo se arregla creyendo porque el contexto es importante y cada persona es única, y la existencia de traumas, el pasado y hasta la biología influyen en el hecho de que nos cueste estar bien. Afirmar que creer es lo único que necesitamos para estar bien, es lanzar el mensaje equivocado.

Entonces, ¿matamos a Campanilla? No se trata de evitar la esperanza ni dejar de creer. Se trata de ponerlas en su lugar y usarlas como motor y no como mapa. Si confundes un deseo con una garantía, te vas a estrellar y luego te vas a culpar por el golpe que te has dado. Cree en ti, pero no te obligues a hacerlo todo el tiempo. No uses esa fe como un látigo ni le compres a nadie la idea de que todo depende de ti. Tenemos parte de responsabilidad, pero no toda. En lugar de creer a pies juntillas que puedes conseguir absolutamente todo con una buena actitud, busca ayuda de profesionales de la salud mental que te ayuden a transitar ese camino. Es mucho más efectivo y realista que fiarte del mensaje de una taza de desayuno.

Fotos | Peter Pan (1953), Nathan Dumlao en Unsplash

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