"¿Cómo puedo ser real si no emito una sombra? Debo tener también un lado oscuro si voy a estar completo". Esta frase es de Carl Jung, psiquiatra y padre del psicoanálisis. Y es una metáfora cruda y directa de que, en realidad, si te presentas al mundo como alguien sin defectos, estás siendo menos real y engañándote a ti mismo.
Según la psicología analítica de Jung, la sombra es uno de los arquetipos principales del inconsciente colectivo. “La figura de la sombra personifica todo lo que el sujeto no reconoce y lo que, sin embargo, una y otra vez le fuerza, directa o indirectamente”, explicaba el psiquiatra. Esa sombra de la que habla Jung no es oscuridad en sí misma, sino todo aquello que tenemos pero no hemos querido mirar. Jung llamaba sombra a todo aquello que no queremos ver de nosotros mismos. Desde nuestros miedos a nuestros impulsos o aquellos deseos que nos avergüenzan. Esos rasgos de carácter que consideramos de valor inferior.
La sombra de Jung no es "el mal" en un sentido moral, sino simplemente la parte de ti que has rechazado, reprimido o ignorado porque no encajaba con la imagen que querías dar o con lo que otros esperaban de ti. Pero según el psiquiatra, esa parte negada y ocultada por nosotros mismos, se hace más poderosa y gobierna nuestras reacciones. Le fuerza de manera directa o indirecta. Podríamos decir, en base a esto, que “prefiero ser un individuo completo que una persona buena” según Jung, porque solo conociendo y aceptando esa parte oscura que está en nosotros podemos asegurarnos de que no nos gobierne.
Cuanto más escondes una parte de ti, más poder le das, y no de una forma consciente, sino inconsciente. Jung afirmaba que negarnos a ese lado oscuro nos hace más peligrosos porque al no integrar esa sombra como parte de nosotros, lo proyectamos fuera. Por ejemplo, si negamos nuestra propia envidia, según el psiquiatra la veremos en los demás. Si nos negamos un miedo, nos volveremos menos flexibles porque el miedo nos dominará. Es decir, no somos víctimas de nuestra oscuridad sino de nuestra negación de ella.
Ocultamos parte de nosotros para encajar (y sobrevivir)
Esa tendencia a ocultarnos es algo humano y una respuesta a un mundo que nos enseñó que nuestra completud no encajaba. Desde que somos pequeños aprendemos que hay ciertas partes de nosotros que hacen que otras personas (y su amor) se alejen, que nos impiden encajar. Ese procesamiento emocional (o mejor dicho, la falta de él) crea en nuestra cabeza una asociación que nos fuerza de alguna forma a ocultar esa parte de nosotros. Por ejemplo, si muestro miedo, me dicen que sea valiente, o si me enfado, mis padres se enfadan también. Entendemos que esa parte de nosotros es el problema, así que la escondemos para sobrevivir emocionalmente.
Con el tiempo, empezamos a tener una imagen de nosotros mismos bastante definida con rasgos concretos que hemos construido a lo largo de los años y cuando esos rasgos se contradicen o no encajan con la imagen que creemos proyectar hacia otros, la escondemos de nuevo. Reconocer que sientes envidia cuando crees que generoso duele, así que es más fácil no mirar. Y la cultura lo refuerza constantemente. Por ejemplo con las redes sociales, las partes oscuras de los seres humanos se esconden tras imágenes de luminosidad.
Como seres humanos tenemos que entender que todos estamos llenos de contradicciones. Podemos ser amables y egoístas a la vez porque no hay una imagen única de nosotros. Podemos ser valientes y tener miedo, y ser seguras en algunos momentos e inseguras en otros. Asumir que tenemos esos rasgos aparentemente más débiles es ir recuperando poco a poco ese territorio perdido, y además, “saber de tu propia oscuridad es el mejor método para tratar con las oscuridades de otras personas”, afirmaba Jung, porque nos hace mucho más empáticas.
Todos, sin excepción, tenemos sombra. El mensaje central de Jung es que ser completo no es ser perfecto, es ser entero. Con luces y sombras. Decía el psiquiatra en una carta privada a su paciente Fanny Bowditchen 1916 que “quien mira hacia afuera, sueña y quien mira hacia adentro, despierta”. Es decir, que necesitamos mirarnos dentro e integrar en nuestra vida todo aquello de lo que nos avergonzamos porque también forma parte de lo que somos. Es cuando nos conocemos de verdad, con las luces y las sombras, cuando de verdad vivimos.
Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.
Fotos | Picryl, Joel Mott en Unsplash
En Trendencias | Nada te motiva y nada te apetece. Quizás sufres anhedonia y puede ser síntoma de algo más
Ver 0 comentarios