"Mis ex siempre sientan la cabeza después de salir conmigo": analizamos este pensamiento de mano de una psicóloga

"Mis ex siempre sientan la cabeza después de salir conmigo": analizamos este pensamiento de mano de una psicóloga
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Seguro que alguna una vez te ha rondado esta idea por la cabeza. Por ponernos en contexto, ahí estás tú, enterándote de que tu ex tiene nueva novia y se va a vivir con ella, que se casa y todo es maravilloso. Y tu cabeza de repente funciona a ir a mil por hora, te tiemblan las rodillas y empiezas a imaginar qué habría pasado si ella hubieses sido tú...

Puede incluso que en algún momento hayas pensado que cambiar las cosas entre vosotros estaba en tus manos. Por suerte, amiga, ese pensamiento auto destructivo sólo está en tu cabeza y no sólo no es cierto, sino que es una idea que va de la mano de tu autoestima. Hoy hablamos con una experta sobre cómo erradicar esta falsa creencia:

"Lo primero que hay que entender es que esta idea no me incentiva a mirarme y entender qué mejorar de mí, cómo me condiciona mi pasado, etc. Nos hemos educado en el 'hazte valer' o 'vete de donde no te valoran', que está bien, pero hacer eso sin un ejercicio interno previo hará que caigamos una y otra vez en lo mismo", explica Elena García Vega, psicóloga.

Analizando los patrones de conducta: ¿por qué me ocurre siempre lo mismo?

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Para entender esta sensación, la experta propone hacer una introspección y analizar nuestros patrones de conducta: "Hacernos la pregunta de por qué se repite una y otra vez la misma historia y tomar conciencia y responsabilidad sobre la situación. Podemos preguntarnos qué hay dentro de nosotros para que se mantenga ese patrón".

"Si siempre se repite algo o si siempre mis ex se comprometen cuando no están conmigo, habría que analizar esos patrones de conducta. Tendemos a buscar siempre fuera y a veces la vida actúa como espejo mostrándonos una y otra vez aquello que debemos cambiar a nivel interno. Hay que plantearse qué hay en mí que alimenta ese patrón. Eso no implica culparme, si no que tiene que ver con responsabilizarme de mis emociones y tomar el control que normalmente depositamos en el otro", añade.

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La experta pone el siguiente ejemplo para entender el patrón de conducta: "Si yo soy una persona muy cuidadora voy a tender a relacionarme con personas que necesiten ser cuidados. Por ejemplo, con alguien que tenga una familia muy desestructurada, que esté en el paro y no se encuentre bien o el típico que no quiera compromiso porque tiene pánico a las relaciones pero yo voy a cuidarle y así se va a enamorar de mí", explica.

"Consiste en entender cuál es nuestro patrón de comportamiento. Si soy cuidadora y necesito cuidar, me relacionaré y me haré valer a través del cuidado. Sin embargo, esa idea de 'si le cuido o le salvo me va a querer' no funciona porque no somos salvadores de nadie. Y a veces, incluso, esa persona no nos valora de la manera en que queremos y nos frustramos. Por eso tendemos a relacionarnos en base a cómo somos nosotros. El ejemplo de la cuidadora es muy claro pero hay muchísimos más", puntualiza.

La respuesta suele estar en mi pasado

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Normalmente tendemos a buscar respuestas en el presente y en la otra persona, cuando la mayoría de las veces la respuesta está en nuestro pasado, en nuestro "niño o niña herida".

Es decir, si tú no eres consciente de que estás actuando de una determinada manera por un tema del pasado, intentarás achacar todo lo que te pasa a tu presente. A la actitud de mi amigo, mi jefa, mi hermano... En vez de pensar por qué me afecta tanto, ¿quizá esté relacionado con algo interno que yo tengo? Quizá esté haciendo referencia a un punto débil de tu autoestima y por eso te hace ser reactivo ante esa situación.

De este modo, nos invita a ser conscientes de las heridas que tenemos de nuestro pasado porque muchas veces son las que nos están haciendo actuar así en nuestro presente: "Se trata de ver qué traumas tengo, qué duelos no he resuelto, por qué me relaciono así con mis parejas, qué tiendo a buscar en un hombre o en una mujer que me complemente a mí...".

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García Vega explica que este pensamiento está muy ligado con la autoestima: "A la mujer siempre se le ha dicho que tiene que ser adecuada, mantener un hombre a su lado... va muy relacionado con nuestras pequeñas heridas, traumas o baja autoestima. El mensaje que nos mandamos internamente es el de 'yo no valgo, no soy suficiente para que me elija'. Y al final, esa frase la hacemos nuestra y nos la creemos hasta que se convierte en el modo con el que nos comunicamos con los demás".

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La experta nos anima a dejar atrás el concepto 'quiero que me escojas', teniendo claro que no somos el problema y existen muchos otros factores que hacen que una relación no funcione o no se asiente en el tiempo.

"Algunas veces simplemente no funciona porque no hemos sido capaces de ver que no era el momento o no era la persona. En el fondo, es igual de importante conectar con una persona que encontrarse en el mismo momento vital y emocional. Por eso es importante que no lo forcemos, a veces no es el momento para que la relación siga", expone.

Somos nuestras experiencias

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Es cierto que todos somos nuestras experiencias y éstas nos van moldeando. "Quizá en ese momento cometimos ciertos errores o no era el momento vital de la relación... Pero conforme ha pasado el tiempo hemos aprendido y generado patrones más sanos. Y puede que llegue un punto en que nuestro ex consiga relacionarse de manera más sana, con el aprendizaje que le ha generó nuestra relación".

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