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Saludo al Rey, saludo a la Reina

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Formar parte de una fila de personas que van a saludar a algún miembro de la familia real no es algo que sólo les pase a los políticos de altas esferas o deportistas de élite: te puede pasar a tí también.

¿Que no? Eso pensaban mi hermano y mi cuñada cuando, de repente, les invitaron a la recepción de entrega de becas al estudio de La Caixa en Madrid. Y los invitados de honor no eran ellos (la que consiguió la beca fué mi cuñada) sino los Reyes de España.

Sea como homenajeado o su acompañañte, una recepción ante un miembro de la realeza no es algo tan descabellado hoy día y vamos a hablar del protocolo reglamentario en esta circunstancia especial.

No sólo se trata de sentido común sino de seguir las pautas que hemos visto por televisión en multitud de ocasiones. Al Rey y a la Reina no se les puede saludar con un par de besos como saludarías a tus amigos o a la familia propia (tu los ves a menudo en los medios de comunicación pero ellos no: nada de familiaridades).

Esa familiaridad, en general, la reservaremos para saludar a quienes tengamos más confianza o una relación estrecha. En cuanto a los Reyes, la única norma de comportamiento es tácita, y la costumbre y tradición la han hecho norma de protocolo.

Para que no haya confusiones, estamos hablando de un saludo entre miembros de la Casa Real y civiles, no hablamos de protocolo militar. Todos hemos visto a los políticos en televisión dando ese saludo protocolario y civil: tanto señores como señoras darán la mano al mismo tiempo del plus real.

Los hombres lo acompañarán con una inclinación de cabeza en señal de respeto. Las mujeres también pero añadiendo además la genuflexión. ¿Porqué siempre tenemos que trabajar más por el mismo cometido?. La genuflexión es simplemente doblar las rodillas mientras se da la mano, con un pie ligeramente retirado hacia atrás, como un paso.

Si es tu caso, mejor ensaya en casa con alguien, no dejes el saludo te haga hacer el ridículo. Todo a la vez y con calma: das la mano a estrechar, inclinas un poco la cabeza al mismo tiempo que echas un paso atrás con una pierna y doblas las dos a la vez. Bravo, ni Lina Morgan lo hubiera hecho mejor.

Cosa que no hicieron tres políticos de alto cargo en una ocasión durante una ceremonia oficial. Y como siempre habrá medios de comunicación presentes en cualquier aparición del Rey o la Reina, si no quieres llamar la atención (o que te la llamen), ni se te ocurra dar dos besos en la mejilla.

A la estudiante de la foto no se si le hizo ilusión saludar al Rey Don Juan Carlos, o si era la primera vez, pero también es mala pata que para la ocasión tuviera que llevar el brazo enyesado. ¿Nueva Ley de Murphy? ¿Debería haber mantenido el brazo pegado a su cuerpo durante el minuto escaso de la entrega para que la noticia de la foto fuera su premio y no su brazo enyesado?

Foto | casareal.es
En Embelezzia | Lo que debes saber sobre etiqueta y protocolo

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