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Protocolo en Alemania: la polémica prohibición de Knigge Society por el beso en la mejilla

Protocolo en Alemania: la polémica prohibición de Knigge Society por el beso en la mejilla
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A las señoras se les suele saludar con los tradicionales dos besos en ambas mejillas, a los hombres con un apretón de manos o el abrazo del golpecito en la espalda si hay más confianza. En Alemania no les gusta que les saluden con besos, les incomoda porque consideran que invaden su espacio personal.

Es una de las polémicas en protocolo y costumbres de esta segunda quincena de mes de agosto. Knigge Society es una conicida sociedad alemana que asesora sobre temas de protocolo y etiqueta. Decidieron que debían tomar alguna acción sobre el tema y solamente anunciar la intención ya lo han hecho: todo el mundo se plantea cómo van a saludar a sus invitados, colegas o conocidos alemanes a partir de ahora.

Más concretamente a las mujeres europeas puesto que no es tan común en Europa el saludo con besos entre hombres, es tradición en otras culturas más lejanas como en Oriente Medio. ¿Qué pensáis sobre una prohibición de saludar con dos besos? Los más escépticos son los mismos expertos de Knigge Society que ven difícil que se secunde la moción.

Personalmente creo que es absurdo en una sociedad educada y libre como la alemana se pretenda prohibir este gesto. Tan absurdo como lo sería prohibirle a alguien usar un palillo en una comida o preguntarle a un invitado si está a favor o en contra del aborto. Existen muchas reglas en protocolo y etiqueta y muchas de ellas son tácitas.

Si querían llamar la atención de todos los medios, enhorabuena por haberlo conseguido. De paso reafirman las costumbres sociales más frías del continente junto al Reino Unido: no se roza ni siquiera el hombro. Hay que respetar un margen mínimo de 60 centímetros con la persona que tienes enfrente, en algunas culturas ese espacio es incluso superior.

Y me parece muy bien, en realidad estoy a favor de que se instaure la costumbre del apretón de manos especialmente en ambientes de trabajo. Me incomoda tener que saludar con los dos besos de rigor a todo el que se presenta, lo conozca o no, me caiga bien o lo odie. Por ser mujer me veo obligada a saludar con el contacto de la mejilla cuando un apretón de manos y una sonrisa sincera haría el mismo efecto en el saludo y yo me sentiría más cómoda.

Pero hablar de prohibición me suena a la vez infantil y dictatorial, una vuelta a las prohibiciones de qué puedes hacer y qué no puedes hacer. Me pregunto el castigo que tienen en mente infligir a quien desoiga la prohibición. Redactando unas normas positivas que lo que se debiera hacer es suficiente. Creo que nosotros, los españoles, franceses e italianos, lo entenderemos.

Foto | Morguefile En Embelezzia | Protocolo en la mesa, La conversación en una reunión social

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