Si te digo que pienses en Buenos Aires y definas la ciudad con algo que la identifique, lo más probable es que el tango te venga a la cabeza. Pero eso es porque aún no sabes que la capital argentina tiene una de las mayores concentraciones de librerías del mundo según el informe del Centro de Estudios y Políticas Públicas del Libro de la Universidad Nacional de San Martín. De hecho tiene la mayor red de librerías de Latinoamérica: 3,43 por cada 100.000 habitantes, muy por encima de la media de México, Brasil, Colombia o Chile.
En Buenos Aires el libro no es únicamente un objeto cultural. Es parte visible, e imprescindible, del paisaje urbano. Y no es una moda pasajera como el clean look, el té matcha o la chaqueta bomber. El idilio de Buenos Aires y la literatura viene de largo y es parte viva de la propia ciudad. Tan viva como el tango.
Buenos Aires, el paraíso de los libros
El Ateneo Grand Splendid, considerada una de las librerías más bellas del mundo, es un ejemplo de lo que las librerías suponen para la ciudad. Además de ser la más grande de Sudamérica y una de las más bonitas del mundo según The Guardian, es un espacio cultural que va más allá de la venta de libros. Está ubicada en la Avenida Santa Fe, en un edificio construido en 1903 que antes fue un teatro y un cine.
Fue el espacio donde empezaron a grabarse algunos de los primeros tangos y sala de ensayo de Gardel y se convirtió en un epicentro cultural en Buenos Aires. Sigue siéndolo solo que lleva unos veinte años como librería porque la cultura, como la energía, no se destruye, solo se transforma. El escenario se convirtió en cafetería y las plateas en estanterías. El mural de Nazareno Orlandi pintado en el techo se conserva y sigue dejando sin habla a quien mira hacia arriba. Además de miles de libros, tiene sillones de lectura porque las librerías en Argentina son espacios sociales. Pequeños mundos para conectar no solo con los libros sino con otras personas.
Desde finales del siglo XIX, Buenos Aires desarrolló una cultura urbana profundamente vinculada a la lectura como explica la historiadora Paula Bruno. Las políticas educativas de la época permitieron que los libros no fueran solo para la alta sociedad ni para los intelectuales. Todos los argentinos de Buenos Aires disfrutaban de los libros independientemente de su clase social y según Bruno el crecimiento de la prensa, las editoriales y las librerías formaron un espacio público intelectual en la ciudad.
Entre 1930 y 1950, Buenos Aires se convirtió en el mayor centro editorial del mundo hispanohablante. Se produjo una expansión educativa argentina que alimentó el amor por la lectura en una gran cantidad de público y además muchos editores españoles exiliados tras la Guerra Civil trasladaron su actividad a Argentina. Es más, durante décadas gran parte de los libros en español que circulaban por América Latina se imprimían en Buenos Aires.
A día de hoy, el tejido literario de la ciudad se concentra históricamente en lugares como la Avenida Corrientes, famosa por sus teatros, cafés y librerías. Lo curioso es que las últimas abren hasta altas horas de la noche, lo que refleja la relación entre lectura y vida urbana. Beatriz Sarlo describe cómo en el siglo XX los lectores salían del teatro en Corrientes y seguían la conversación en librerías o cafés y el teatro, el debate político y la lectura se mezclaban en la misma noche, pero ahora puedes salir del teatro a medianoche y encontrar librerías llenas de gente hojeando libros.
Como ves la lectura en Buenos Aires es un acto social y una muestra de la rutina de una ciudad. Tanto que cada año se celebra la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, un evento literario con cincuenta años de historia y uno de los más importantes del mundo llegando a tener más de un millón de visitantes.
Puede parecer que leer es un acto solitario, pero puede generar una conexión que no imaginas. Desde charlar con el librero o librera hasta comentar las novelas en un club de lectura. Encontrar en otras personas libros en común que os han marcado. Comentar todas esas emociones que os hicieron sentir. Hasta puedes encontrar el amor con un libro como le pasó a Dua Lipa. Leer es un acto de conexión contigo misma y con otros. Y las librerías son un escenario perfecto para ello.
Soy de esas personas que cuando viaja a un sitio nuevo siempre entra en las librerías que encuentra a su paso. Ahora quiero ir a Buenos Aires solo para hacer un tour por todas y cada una de las joyas que son sus librerías.
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