Si tu perfume provecha dolor de cabeza, no es que sea mala: es que hay narices que no lo toleran. Y el motivo es más común de lo que crees

La química del perfume es complicada, pero la química de la nariz humana lo es todavía más

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Joel Calata

Editor

No siempre ocurre, pero muchas veces ese perfume tan preciado por uno mismo puede provocar molestias en quienes lo perciben. Y hay una explicación bastante razonable de por qué a algunos aromas los demás les generan no solamente desagrado, sino también un fuerte dolor de cabeza.

Desde el primer momento en que alguien huele un perfume (aunque a quien lo lleva le encante), los compuestos volátiles que liberan esas fragancias empiezan a interactuar con el sistema respiratorio y nervioso. Muchas fragancias contienen sustancias que se evaporan fácilmente al aire, los llamados compuestos orgánicos volátiles (VOCs), lo que permite que ese olor llegue hasta la nariz. 

Pero esos mismos compuestos pueden irritar las mucosas nasales, activar el nervio trigémino que transmite sensaciones desde la nariz hacia el cerebro o provocar inflamación en las vías respiratorias. Y para personas sensibles a los olores, eso puede traducirse en congestión, presión en los senos nasales, mareo o dolor de cabeza.

Más allá de la irritación puramente física, existe otro mecanismo: la sobreestimulación sensorial. Oler algo fuerte puede ser, para algunos, demasiado estímulo para el cerebro, sobre todo si la fragancia es compleja, como con muchas notas, esencias florales, maderas o ámbar. Esa mezcla de moléculas distintas puede saturar los sentidos y desencadenar síntomas parecidos a los de una migraña.

Además, hay casos en que lo que ocurre no es tanto una alergia tradicional, sino una sensibilidad química o sensitiva: lo que para unos huele bien, para otros resulta agresivo. Esa hipersensibilidad al aroma, también llamada osmophobia, está presente en muchas personas que sufren migrañas o dolores de cabeza recurrentes. Para ellas, un perfume fuerte, el humo, el ambientador de casa o hasta el desinfectante de un baño pueden actuar como detonantes.

En definitiva: tu perfume favorito puede ser maravilloso para ti, pero no siempre lo será para los demás. Y no es cuestión de gusto, es una cuestión de biología. Aunque huelas a limpio y finura, la química del aire y la sensibilidad de cada nariz puede convertir ese aroma agradable en un auténtico fastidio.

Foto de Catia Climovich en Unsplash

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