Chris Pratt aparece sudando, riéndose de sí mismo y entrenando sin postureo, y en apenas unos segundos consigue decir algo que mucha gente necesita oír. En una de sus publicaciones, grabada con un lapso de tiempo que le hace parecer más un gnomo de jardín que una estrella de Hollywood, el actor deja claro que no todo va de verse épico ni de hacerlo perfecto.
En su publicación, mientras hace estocadas hacia la cámara y se da cuenta de que la idea no ha salido como esperaba, se puede ver la pizarra de entrenamiento que no parece gran cosa, pero que, en realidad es una rutina ideal para poder trabajar las piernas desde casa.
El entrenamiento, estructurado en bloques cortos y repetitivos, habla de constancia más que de exhibición: no hay máquinas sofisticadas ni ejercicios imposibles, solo el peso del propio cuerpo y la voluntad de seguir.
Dicha rutina se basa en tres movimientos clave: squat jumps, lunges y jumping jacks. Son ejercicios funcionales que trabajan grandes grupos musculares, elevan las pulsaciones y mejoran la coordinación.
Pratt los organiza en bloques de tiempo descendente, empezando con series más largas de tres minutos y reduciendo progresivamente hasta un minuto. Este formato obliga al cuerpo a adaptarse, mantiene la intensidad alta y evita la monotonía, algo fundamental para no desconectar mentalmente durante el entrenamiento.
Desde el punto de vista físico, es una rutina muy completa. Los squat jumps activan piernas y glúteos mientras disparan el trabajo cardiovascular. Las estocadas refuerzan fuerza, estabilidad y equilibrio, claves tanto para el rendimiento deportivo como para prevenir lesiones.
Los jumping jacks sirven como pegamento entre ambos, manteniendo el ritmo cardíaco elevado y ayudando a quemar calorías sin castigar en exceso las articulaciones. Todo con el propio peso corporal, lo que la convierte en una opción perfecta para casa, viajes o días en los que no apetece pisar el gimnasio.
Pero más allá del aspecto técnico, esta rutina refleja una mentalidad muy concreta. Pratt no plantea el entrenamiento como un castigo ni como una competición con otros, sino como un reinicio personal. El mensaje que acompaña la pizarra habla de no rendirse y de aparecer cada día, aunque sea para hacer lo justo.
Fotos de Chris Pratt
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