Desde hace unas semanas, he estado explorando fragancias menos "hypeadas" que hagan más con mi memoria olfativa que con su presupuesto publicitario, y uno de los descubrimientos inesperados de este invierno ha sido el aroma de un perfume que viene de una marca de jeans.
Sé lo que probablemente estás pensando: "¿Guess? ¿Esa marca de moda que hace relojes y bolsas?" Sí, exactamente esa, y casi nadie habla de su versión masculina más curiosa, haciendo de esta Eau de Toilette con combinación de cítricos y vainilla se ha convertido en mi favorita para los días fríos.
La primera vez que lo rocié en mi piel fue como una pequeña revelación: al principio, el aroma se abre con una chispa cítrica vibrante de limón y un toque frutal que despierta el sentido sin llegar a ser agresivo, que me hizo levantar una ceja de curiosidad. Luego, en cuestión de minutos, esa frescura inicial se suaviza con notas especiadas de canela y un corazón ligeramente dulce y floral que no recuerdo haber olido en tantas fragancias populares.
Pero lo que realmente me atrapó fue ese giro cálido al final, cuando la vainilla empieza a surgir de forma suave, prácticamente como un abrazo en un día frío. No es la vainilla empalagosa de postre, sino una más elegante, profunda, casi como si hubiera sido criada a la par que el ámbar y la madera de sándalo. Es en esos momentos cuando pienso que esta fragancia tiene algo que muchas otras no tienen.
No voy a mentir, no es el perfume más potente ni el de mayor proyección del universo olfativo, pero eso también es parte de su encanto. A diferencia de muchas fragancias que te persiguen por toda la habitación, esta se siente íntima, casi como una conversación cercana con alguien que te gusta. Se queda en el aire de forma discreta y te acompaña sin abrumar, especialmente cuando la temperatura baja y mi piel parece pedir algo reconfortante.
Nunca pensé que un perfume con ese balance de cítricos y vainilla pudiera ser tan adictivo para mí en pleno invierno. Es como si hubiera encontrado una mezcla que huele familiar pero única al mismo tiempo, algo que me hace sentir cómodo y, a la vez, un poco intrigante.
Al final, lo que más valoro de Guess Seductive Red Homme no es solo su aroma delicioso, sino cómo ha pasado de ser una sorpresa discreta en mi colección a convertirse en una de mis fragancias de cabecera para estos meses fríos.
Si alguna vez te topas con este frasco rojo, te recomiendo darle una oportunidad, porque por apenas 40 euros vale la pena probar.
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