Confieso que no tengo nada de mano en la cocina y hay platos que, por sencillos que parezcan, se me hace cuesta arriba conseguir un resultado notable. Entre ellos está el arroz blanco. Sí lo sé, es una receta extremadamente fácil, pero conseguir una textura que no sea muy dura o, en su defecto, se pegue a la olla, ya no tanto. Así que me he puesto manos a la obra dispuesta a mejorar en ello y para eso he tomado nota de los mejores chefs: Jordi Cruz, la de Alberto Chicote y la de Dani García
Todos estos expertos en los fuegos coinciden en que cocinar arroz blanco es una de las cosas más complicadas de la cocina. Así que mi desesperación por no conseguir ese resultado esponjoso, suelto y ligero no iba tan descaminada. La clave está en poner en práctica un par de tips, como tener en cuenta el tipo de arroz que se utiliza, la proporción de agua y demás.
Elegir bien el arroz
Antes de ponerse a hervir el agua, es clave prestar atención a la variedad de arroz que vamos a utilizar. No todos se comportan igual durante la cocción y cada uno funciona mejor en un tipo de receta. Para elaboraciones como la paella, suelen recomendarse variedades como el bomba o el senia, mientras que para un risotto se buscan arroces que liberen más almidón.
Si lo que queremos es preparar un arroz blanco sencillo, Alberto Chicote y Dani García se decantan por variedades de grano largo, entre ellas el basmati, el jazmín o el salvaje. Esto es porque este tipo de arroz tiende a mantenerse más suelto después de la cocción. Jordi Cruz apuesta también por utilizar un arroz de grano corto y redondo.
Un lavado que marca la diferencia
Una vez escogido el arroz, llega un paso que muchas veces pasamos por alto: lavarlo antes de cocinarlo. Hay que enjuagar los granos varias veces y hacerlo en un colador fino, hasta conseguir que el agua salga prácticamente transparente. Esto se hace para deshacernos del almidón que recubre los granos. Al retirarlo, conseguimos reducir las posibilidades de que el arroz termine formando un bloque y así conseguimos que quede mucho más suelto. Jordi Cruz recomienda realizar al menos dos o tres lavados.
¿Cuánta agua hace falta?
Alberto Chicote insiste en que la proporción más común es la de dos medidas de agua por cada medida de arroz. Aunque Jordi Cruz, por ejemplo, emplea 600 mililitros de agua para 500 gramos de arroz. Dani García, sin embargo, propone cocinarlo como si se tratara de pasta: una olla con abundante agua, sal y una pequeña cantidad de aceite.
El secreto está en controlar el fuego
Es el paso más importante para conseguir un arroz suelto. Después de lavarlo y escurrirlo, colocamos el arroz en una olla, añadimos el agua y un poco de sal y tapamos el recipiente. Jordi Cruz insiste en comenzar con el fuego fuerte durante unos 4 minutos, que es el aproximado que necesita el agua para hervir. En ese momento, reducimos la potencia al mínimo y dejamos que el arroz se cocine durante 10 minutos más. Lo más importante es no levantar la tapa durante el proceso. Transcurridos los 10 minutos, apagamos el fuego y dejamos que el arroz repose otros 5 minutos, todavía tapado.
Fotos | Pexels
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