Adiós a los Kit Kat y las patatas fritas: así serán por ley las máquinas expendedoras con opciones saludables

El 80% de la oferta deberá consistir en comida saludable con limites de azúcar, calorías y grasas

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María Yuste

Editor Senior

Las máquinas expendedoras parecen un sinónimo inevitable de bollería industrial, snacks fritos y ultraprocesados o bebidas azucaradas. Un recurso rápido para calmar el hambre (o el estrés), pero en muy poca sintonía con una alimentación saludable. Sin embargo, esto está a punto de cambiar porque un nuevo Real Decreto impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 fija criterios claros para transformar el vending en centros públicos y en espacios privados destinados a personas dependientes o con necesidades especiales. El objetivo es que elegir mejor sea también lo más fácil.

El 80% de la oferta deberá ser saludable y más visible. La norma establece que al menos el 80% de los productos disponibles en las máquinas expendedoras deberán ser opciones saludables y, además, colocarse en las zonas de mayor visibilidad. Porque el cambio no es solo de contenido, también de jerarquía: lo saludable pasa al primer plano. En ese grupo entran alimentos como fruta fresca, hortalizas, frutos secos no fritos y bajos en sal, yogures y leches fermentadas sin azúcares añadidos, panes integrales, bocadillos con vegetales y proteínas magras, zumos de fruta y platos a base de vegetales.

Menos calorías, menos azúcar y cero grasas trans. Los productos menos recomendables, no obstannte, no desaparecen por completo pero quedan sometidos a límites nutricionales estrictos. Cada ración no podrá superar las 200 kilocalorías, el contenido en grasas estará limitado al 35% (7,8 gramos por porción máximo), los azúcares añadidos no podrán superar el 10% (5 gramos máximo) y las grasas trans quedarán prácticamente excluidas. Además, estos productos no podrán situarse a la altura de los ojos, una medida pensada para reducir su consumo sin recurrir a una prohibición completa.

Elena Soroka 5nkbvlic1 Y Unsplash Elena Soroka

El café de máquina también cambia. La regulación incluye también a las máquinas de bebidas calientes. En el caso del café y otras bebidas dispensadas por máquinas de vending, el azúcar añadido no podrá superar los cinco gramos por servicio y la opción que se ofrezca por defecto deberá ser sin azúcar. Un ajuste pequeño en apariencia, pero significativo para romper el consumo automático de azúcar en espacios de trabajo, hospitales o centros educativos.

No se trata de prohibir, sino de facilitar mejores elecciones. Picar algo rápido no es un problema en sí mismo, siempre que se elijan alimentos adecuados. Fruta, verduras crudas, frutos secos naturales, lácteos sin azúcar añadido o cereales integrales no solo encajan en una dieta equilibrada, también en el formato vending. Por eso la nueva normativa no se orienta a castigar al consumidor, sino a redefinir el entorno para que la opción más accesible sea, también, la más saludable. Un cambio de enfoque que puede marcar un antes y un después en nuestra relación diaria con los antojos.

Foto de portada |  Freeda Park

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