El yate de Mark Zuckerberg emite en una hora el mismo CO₂ que 630 coches. Lleva nueve meses dando vueltas y acumulando críticas

Así es el yate millonario que contamina de forma escandalosa los océanos

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Noemí Valle

Editor

La vida es de lo más irónica. Mientras tú estás reciclando en casa, cogiendo la bici o el trasporte público en lugar de un Uber o un coche, reutilizar prendas de ropa o comparar más de segunda mano. Mientras intentas cuidar el planeta sin obsesionarte demasiado con el tema, resulta de lo desalentador ver como los grandes magnates hacen con dinero todo lo contrario. La última notica nos ha caído como un jarro de agua fría y es que yate de 300 millones de dólares de Mark Zuckerberg lleva nueve meses quemando dos millones de litros de diésel tranquilamente.

Las críticas no han tardado en aparecer. Y es que es evidente que no solo a nosotras esto nos parece esto un auténtico disparate. El yate ha viajado más estos nueve meses que nosotras en toda nuestra vida. Ha navegado por Tahití, Noruega, Mallorca, Grecia y Malta haciendo unos 20.000 kilómetros en los que se ha consumido unos dos millones de litros de diésel. Se estima, de hecho, que ha emitido más de 5.300 toneladas de CO₂ a la atmósfera.

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Aplicando esta escandalosa cantidad a nuestra vida cotidiana. Aproximadamente, solo una hora a velocidad de crucero, el yate generaría unas emisiones de CO₂ equivalentes a recorrer 160.000 kilómetros con un coche convencional. En ese mismo intervalo, libera alrededor de 40 toneladas de CO₂ a la atmósfera, una cifra comparable a las emisiones de unos 630 vehículos circulando simultáneamente durante ese tiempo.

Claro está que estos viajes en un yate millonario nos son los únicos que atentan contra la salud del planeta. Zuckerberg viaja siempre en vehículos privados que emiten cantidades de dióxido de carbono descomunales, un hábito que comparte con otros millonarios. En consecuencia, los ambientalistas no han dudado en denunciar este comportamiento y es que hay una clara desconexión entre el discurso proambientalista de Meta y la realidad de la vida personal de su máximo responsable.

Lo de navegar con su yate sin parar no ha sido la única decisión cuestionable que ha tomado el millonario. De hecho, en Noruega quiso hacer heliesquí, un deporte que consiste en subir a la cima de una montaña en helicóptero y bajar la misma esquiando. Aquí decidió saltarse las medidas ambientales de nuevo. No necesitaría un permiso específico para su divertimento porque tenía pensando aterrizar el helicóptero en su yate y no tocar en ningún momento tierra firme con él. Surrealismo puro.

Sin duda la contradicción de su discurso tan a favor del cuidado del medioambiente choca de forma supina con su forma de habitar en el mundo. Claramente esto es lo que más descontento está generando: una profunda incongruencia en sus actos.

Fotos | Xataka

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