Hay un detalle en la casa de Blanca Romero en Villaviciosa que no podemos dejar de admirar cada vez que la actriz sube una foto a sus redes. No son ni sus amplios ventanales ni el encantador salón con biblioteca ni el jardín con piscina al que no le falta ni una zona chill out.
En su dormitorio, un papel pintado con dibujos azules sobre fondo blanco ha convertido la pared del cabecero en un mural. Se trata de ese estampado de escenas campestres vintage que probablemente hayas visto mil veces en infinidad de lugares distintos sin sospechar siquiera que tiene nombre: toile de Jouy.
La actriz lo ha combinado con un cabecero de rejilla trenzada de fibras naturales, ropa de cama blanca y cojines en distintos tonos de azul. Una mezcla que nos puede servir de inspiración para resolver uno de los dilemas más habituales al decorar: qué hacer con la pared de detrás de la cama cuando dejarla vacía queda soso, pero no te apetece colgar un cuadro ni cualquier otra cosa que se quede ahí cogiendo polvo.
Un estampado con mucha historia
Aunque hoy lo encontremos en papeles pintados, el toile de Jouy tiene su origen en tejidos de algodón estampados. Su nombre procede del pueblo francés de Jouy-en-Josas, cerca de Versalles, donde Christophe-Philippe Oberkampf fundó su empresa en 1760. Sus talleres produjeron los algodones impresos que acabaron dando nombre a toda una estética.
Con el tiempo, el término ha pasado a asociarse especialmente con esos dibujos de personajes y paisajes, de trazo parecido al de un grabado, impresos en un solo color sobre un fondo claro. Escenas pastorales, referencias mitológicas y pequeñas historias que se repiten en un patrón. El azul es una de sus versiones más populares, junto al rojo, el verde, el gris o el sepia.
No obstante, lo interesante de llevarlo a las paredes de casa está en cómo se combina y se reinterpreta este clásico que ahora vive un revival en el que tiene que convivir con muebles modernos y diseños que actualizan sus escenas.
Cómo llevarlo a la pared del cabecero, según Blanca Romero
En el dormitorio de Blanca Romero, este dibujo se acompaña de textiles mucho más sencillos. La ropa de cama blanca le deja todo el protagonismo al estampado, mientras que los cojines recuperan el azul de la pared en tonos más intensos. Para copiar la combinación en casa, podemos quedarnos con esa misma pauta: escoger un color de papel que poder repetir en pequeños detalles de la cama.
Mientras que el estampado sirve como punto de partida para escoger el resto de la paleta, el cabecero de rejilla añade calidez y otra textura al conjunto. Su entramado sencillo es un muy buen compañero para un dibujo que ya es de por sí tan minucioso. Además, con el papel ocupando esa pared, tampoco hace falta añadir láminas, espejos o una balda encima de la cama.
Esta es una forma fácil de introducir un elemento que aporta mucha presencia sin tener que extenderlo a toda la habitación. Y, sobre todo, de darle un lavado de cara al dormitorio aprovechando los muebles que ya tenemos. Los pequeños paisajes franceses se encargan del resto.
Fotos | @blancaromeroe
En Trendencias | Piedra blanca de limpieza de Mercadona: cómo usar este milagro contra la suciedad, precio y alternativas en el mercado
Ver 0 comentarios