De la Feria del Libro de Madrid puedes volver, hasta el próximo 14 de junio, con una novela firmada o con una bolsa llena de novedades editoriales. Sin embargo, existe otro tesoro que pasa bastante más desapercibido, pero que lleva décadas formando parte de la historia y el patraimonio del evento: sus carteles.
Desde hace años, la organización encarga la imagen oficial de la feria a algunos de los ilustradores, fotógrafos y diseñadores más importantes del panorama cultural español. El resultado son obras de arte a disposición de todo el mundo. Revisar los carteles de la Feria del Libro de Madrid es recorrer la evolución de las tendencias gráficas, las obsesiones culturales y las distintas formas de entender la lectura de cada época.
Aunque lo mejor es que están accesibles para descargar en el archivo histórico de la feria y decorar nuestra biblioteca personal, salón y dormitorio de forma low cost con la obra de Premios Nacionales y otros artistas de renombre.
Alberto Corazón: ascenso al conocimiento
Hablar de diseño gráfico en España es hablar de Alberto Corazón. Premio Nacional de Diseño en 1989, fue responsable de algunas de las identidades visuales más reconocibles del país. De hecho, ves todos los días su trabajo sin saberlo.
Él creó la icónica imagen corporativa de servicios públicos como Cercanías Renfe, Tesoro Público y la Biblioteca Nacional de España, entre otros. Además de diseñar los logotipos de marcas privadas tan arraigadas en el día a día español como ONCE, Anaya o Mapfre. Incluso suyo es el diseño del famoso teléfono Domo de Telefónica en los años dos mil.
Su participación en la Feria del Libro tuvo lugar en 2011, volviendo a contribuir una vez más con su trabajo a las instituciones culturales que han ayudado a definir la imagen de la España democrática.
Su cartel mostraba escalera rústica de travseaños que simboliza el proceso de introspección y crecimiento personal. Corazón quería plasmar gráficamente cómo una buena lectura nos permite "ascender" y evolucionar, peldaño a peldaño, hacia una comprensión más profunda del mundo y de nosotros mismos.
Chema Madoz: una historia sin palabras
Pocos artistas han desarrollado un lenguaje visual tan reconocible como Chema Madoz. Premio Nacional de Fotografía en el año 2000, su universo de objetos imposibles y asociaciones inesperadas lo han convertido en uno de los artistas españoles con mayor reconocimiento nacional e internacional.
Lo cierto es que su universo parece hecho a medida para ilustras un evento dedicado a la imaginación. Su cartel para la feria en 2012 mantuvo la misma lógica de convertir elementos cotidianos en metáforas visuales que cuentan una historia sin necesidad de palabras. De hecho, más que un cartel promocional, parece una fotografías que podría estar colgada perfectamente en una galería.
Ana Juan: la primera mujer
Premio Nacional de Ilustración 2010 y autora habitual de portadas para la prestigiosa revista semanal 'The New Yorker', Ana Juan tiene una de las carreras más sólidas de la ilustración española contemporánea. Sus imágenes suelen moverse entre lo onírico y lo inquietante, con figuras que parecen salidas de un cuento para adultos.
Su cartel para la Feria del Libro, en el año 2006, marcó un hito histórico al ser la primera vez que una mujer ilustraba el evento. Para la ocasión, mostró a una mujer rodeada de libros que caen y revolotean sobre su cabeza, representando las lecturas pasadas y presentes que flotan, se entrelazan y terminan por conformar el intelecto, la mente y el mundo interior de una persona.
Paula Bonet: poesía visual
Aunque todavía no cuente con ningún Premio Nacional, Paula Bonet es probablemente uno de los nombres más reconocibles de la ilustración española actual. Su cartel para la edición de 2018 de la Feria del Libro estaba repleto de referencias literarias, poéticas y feministas, mezclando flores, animales, manos y símbolos de autoras y creadoras que forman parte de su imaginario artístico.
Su estilo, reconocible a primera vista por el uso de la línea, la acuarela y la carga emocional de las imágenes, convirtió aquel cartel en uno de los más comentados de los últimos años.
Juan Gatti: puerta a la lectura
Autor de algunas de las imágenes más icónicas del cine de Pedro Almodóvar y ganador del Premio Nacional de Diseño en 2004, Juan Gatti firmó el cartel de la Feria del Libro de Madrid en 2013. Su propuesta mostraba a un lector frente a unas grandes puertas rojas que, en realidad, eran las páginas de un libro abierto.
La imagen funcionaba como una invitación a cruzar el umbral de la lectura y adentrarse en otros mundos posibles. Además de reivindicar el libro como objeto físico frente al avance de lo digital, el cartel resumía una idea muy presente en toda la obra de Gatti: la cultura entendida como experiencia visual y emocional. De hecho, podría ser perfectamente otro de sus carteles para una película de Almodóvar.
Isidro Ferrer: la bolsa infinita
Pocos nombres están tan ligados al diseño en la cultura española como el de Isidro Ferrer. Premio Nacional de Diseño en 2002 y Premio Nacional de Ilustración en 2006, fue el encargado de crear el cartel de la 67ª Feria del Libro de Madrid, en 2008.
Su propuesta partía de una de las obsesiones habituales en su trabajo: transformar objetos cotidianos en imágenes cargadas de significado. El cartel establecía un juego visual entre el libro y una bolsa, presentando ambos elementos como recipientes capaces de contener historias, ideas y experiencias.
La imagen, aparentemente sencilla, escondía varias capas de lectura, algo muy característico de un artista que ha convertido las metáforas visuales en una auténtica marca de autor.
Antonio Mingote: costumbrismo lector
Antonio Mingote fue una de las figuras fundamentales del dibujo y el humor gráfico en España. Miembro de la Real Academia Española, recibió numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
Su relación con las ferias del libro fue especialmente intensa. Durante décadas realizó numerosos carteles para la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Madrid, hasta el punto de que en 2012 una exposición reunió más de veinte de sus diseños como homenaje a su trayectoria.
Sus carteles mezclaban literatura, humor y escenas costumbristas madrileñas con esa elegancia irónica que convirtió sus dibujos en parte inseparable de la cultura española del siglo XX. Más que simples imágenes promocionales, funcionaban como pequeñas viñetas capaces de contar una historia completa de un solo vistazo.
Él fue el encargado de ilustras el cartel oficial de la Feria del Libro de Madrid en su edición de 1958, cuando se llamaba Feria Nacional del Libro y se celebraba en en el Paseo de Recoletos.
José Luis López Vázquez: lector antes que actor
Mucho antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles del cine español, José Luis López Vázquez trabajó como figurinista, escenógrafo y también dibujante. De hecho, fue el autor de varios carteles de la entonces Feria Nacional del Libro. Más concretamente, los de 1955, 1956 y 1957.
Aunque hoy su nombre está asociado sobre todo a peliculones como 'El verdugo' o 'La cabina', sus carteles para la feria reflejan el lenguaje gráfico de la España de los años cincuenta, con ilustraciones figurativas, referencias directas al libro como símbolo cultural y una estética muy vinculada a la cartelería institucional de la época.
Más que una curiosidad biográfica, su participación demuestra hasta qué punto la historia visual de la Feria del Libro está conectada con nombres fundamentales de la cultura española. Resulta difícil imaginar hoy a uno de los actores más importantes del siglo XX diseñando la imagen oficial de un evento literario, pero López Vázquez lo hizo antes incluso de alcanzar la fama que lo convertiría en un icono del cine nacional.
Foto de portada | Sangsang pic y Alejandro Slocker
En Trendencias | Qué leer en 2026: los mejores libros recomendados para todos los gustos
En Directo al paladar | Samantha Vallejo-Nágera, chef, y su mejor receta con calabacín: "Está delicioso al horno con huevos, cebolla y yogur"
Ver 0 comentarios