Parece Santorini, pero puedes ir en coche desde España: este pueblo pesquero sin masificar te hará sentir como en las islas griegas

Casas blancas con fachadas llenas de flores, calles empedradas, playas de agua cristalina y pesca tradicional

Burgau
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María Yuste

Editor Senior

Si después de haber visitado Santorini (o de haber escuchado historias de terror otros viajeros) has soñado que fuera posible clonar la isla pero dejando fuera las colas interminables, los precios estratosféricos y otras consecuencias del turismo de masas, no es necesario que sigas anhelando ningún superpoder de ciencia ficción porque ese lugar ya existe. Al menos, a Burgau, en el Algarve, la llaman “el Santorini de Portugal”.

Eso sí, no esperes encontrarte con un calco de sus cúpulas azules ni los atardeceres que has visto fotografiados en serie en Instagram pero la esencia y la vibra es la misma. Calles empedradas, casas encaladas, puertas de colores y buganvillas trepando por las fachadas hacen de este pueblo un rincón de ensueño con el Atlántico rompiendo en un acantilado que corta la respiración. Lo mejor es que apenas cuenta con 500 habitantes aunque puede que, a base de compararlo con Santorini, no le quede mucho tiempo antes de convertirse en también en otro pueblo de pescadores masificado...

Así que, si quieres conocerlo tal y como es (auténtico, tranquilo y con aroma marinero), este es el momento.

Burgau Turismo de Portugal

Dónde está y por qué se parece (un poco) a Santorini

Burgau se encuentra entre Lagos y Sagres, en el distrito de Vila do Bispo. Es decir, que no está muy lejos de la frontera con España. Desde el primer pueblo de España (Ayamonte) son unos 150 km (una hora y media) y desde la capital de Huelva se tardan solo dos horas en coche. Además, como te puedes imaginar, a cualquier español le queda muchísimo más cerca que cualquier isla griega, lo que convierte a este pueblo del Algarve en una opción ideal de escapada internacional.

No obstante, puede que te estés preguntando cómo puede ser que siendo Santorini una isla mediterránea y Portugal puro atlántico comparen ambos lugares. La respuesta se encuentra en su armonía blanca, sus calles llenas de luz y su orografía acantilada, colgada sobre el mar. Claro que cabe tener en cuenta, como apuntábamos, que aquí no hay iglesias con cúpulas azules ni terrazas de lujo con una infinity pool... En Burgau, lo que hay todavía hay son pescadores descargando pulpo y morena al amanecer, gatos durmiendo al sol en las escaleras y vida de pueblo costero.

Qué hacer en Burgau

Como cualquier turista busca hacer en Santorini, en Burgau también puedes perderte por sus calles estrechas, empedradas y con paredes blancas que aumentan la luminosidad del sol, así como la cantidad de flores que parecen puestas a propósito para la foto.

Por supuesto, el plan estrella es realmente la playa de Burgau, una pequeña ensenada resguardada de la intemperie y donde el mar está sorprendentemente calmado para ser el Atlántico. Por lo tanto, es perfecta para familias. Además, todavía funciona como puerto pesquero y se practican formas artesanales de pesca en las que se utilizan artes como la nasa, la red de enmalle o el aparejo de anzuelo. Todo un espectáculo para contemplar.

No obstante, para los que prefieren algo un poco más salvaje y menos urbano, también está la plata de Cabanas Velhas: con naturaleza casi virgen y sin tanta gente, aguas cristalinas y vistas al Forte de Almádena, que lleva en ruinas desde el terremoto de 1755 (y que ahora queda genial para una foto, las cosas como son).

¿Es todo perfecto? No exactamente…

Como la expectativa es la madre de las decepciones y en las fotos todo parece siempre sacado de otro mundo, antes de lanzarte a reservar un hotel, ten en cuenta que mientras que en temporada baja no es un pueblo fantasma, puede parecerlo. Al mismo tiempo, en verano no vas a estar solo. Aunque no se acerca a los niveles de masificación de Santorini, el boca a boca está haciendo efecto. Las calles siguen aún tranquilas, pero las terrazas se llenan rápido.

Además, viajar en coche a Burgau es imprescindible. Olvídate de moverte en transporte público, tanto como para llegar hasta el pueblo como para descubrir playas menos urbanas del Algarve como Praia do Barranco o Praia da Boca do Rio. Y, además de coche, vas a necesitar ganas de conducir por carreteras estrechas.

No obstante, la escapada merece la pena. Sobre todo, si buscas un pueblo costero que todavía conserve su aura de autenticidad y donde puedas volver a tener la sensación de que la vida pasa despacio. Así que no esperes el glamour griego y las discotecas con vistas al mar. Aquí el protagonista es el mar y el sol.

Foto de portada | Turismo de Portugal

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