Ha pasado de ser un lugar abandonado en la montaña a un paraíso turístico: el pueblo medieval que ha resucitado en el Pirineo

Está en Huesca y se ha convertido en el place to be de este otoño

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Noemí Valle

Editor

No hace falta ser un férreo amante de la montaña para querer visitar Lanuza, un pequeño pueblo en pleno Pirineo aragonés que prácticamente ha renacido. Su historia no es el único motivo de peso por el que merece la pena una excursión hasta Huesca, sino también toda esa retahíla de casa bañadas por un embalse azul celeste que conforman una imagen de postal donde la calma y la naturaleza se dan de la mano.

Su esencia medieval es evidente y es que los primeros documentos que constan de este lugar datan del siglo XIII, donde por el entonces era una pequeña comunidad pastoril que se sostenía gracias al ganado, los cultivos de altura y el comercio transfronterizo. Su ubicación no podía ser más estratégica, pero en el siglo XX cambió su suerte, culpa de una despoblación masiva y un proyecto hudráulico del embalse del Gallego que condenó por completo al lugar. En 1976 comenzaron las expropiaciones y, dos años después ya no quedaba nadie. 

lanuza Lanuza (Flickr)

En 1980, la presa entró en funcionamiento y el agua cubrió por completo todos aquellos huertos, campos y calles de Lanuza, aunque algunos caserios quedaron por encima del nivel del agua, lo que animó a volver a alguno de sus vecinos unos años más tarde. Pronto se animaron a rehabilitar las casas ciñéndose a la arquitectura original. 

Con este afán de recuperar lo perdido vinieron nuevas construcciones y se empezaron a celebrar de nuevo las fiestas tradicionales, aunque el punto fuerte fue el Festival Internacional Pirineos Sur en el mes de julio. Una serie de conciertos que ahora atraen a turistas de todo el mundo con un cartel que congregaba a artistas de la talla de: Amaia, Zaz, Nathy Peluso, Viva Suecia, hasta Julieta Vengas.

Pirineossur Escenario 1 Festival Pirineos del Sur

Montañas, calles empedradas y un aire medieval. Sin duda Lanuza es el spot perfecto para hacer rutas este otoño mientras no apartas la mirada de sus sobrecogedoras vistas. Algunas de las más famosas son la del Mirador de la Sierra Plana o la circular de las Antenas, ideal para una caminata entre bosques. Una escapada de fin de semana perfecta para relajarse fuera de la ciudad.

No pasamos por alto la gastronomía del lugar, y es que si eres de las que como yo cuando viaja va dispuesta a hacer una inmersión cultural en cuanto a la tradición culinaria del lugar, de Lanuza no te puedes ir si disfrutar de las migas con huevo y uva o la trucha del río Gállego. También hay platos para los más carnívoros como las las chiretas o tripas de cordero rellenas, el ternero asado y las sopas con pan, ajo y caldo de carne.

Fotos | Flickr, Festival Pirineos del Sur

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