La Sierra de Tramuntana es un espinazo de piedra que recorre Mallorca de oeste a norte y que, desde 2011, es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Un paisaje de bancales de piedra seca, olivos retorcidos y carreteras que parecen colgar del acantilado. Es fácil entender por qué Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones han encontrado su refugio en este punto de las Baleares y, más concretamente, entre Valldemossa y Deiàea.
Allí, en un lugar colgado sobre el Mediterráneo donde el mar parece más grande que el resto del mundo, es donde se ubica S'Estaca, la propiedad de lujo que el matrimonio de actores lleva años usando para huir del ruido y del foco mediático.
Qué ver en la Serra de Tramuntana
La Serra de Tramuntana no es un destino único y homogéneo, sino una sucesión de postales encadenadas. Cada curva de la carretera Ma-10 abre una escena distinta: el mar apareciendo entre montañas, terrazas de cultivo, pueblos que parecen agarrarse a la roca para no caer.
Uno de los ejes más potentes del recorrido es Valldemossa, con su arquitectura de piedra dorada y una curiosa sensación de estar siempre en invierno aunque haga calor. La Cartuja, donde estuvieron Chopin y George Sand, es uno de los lugares más visitados por los turistas.
Más arriba en la costa aparece Deià, que funciona como imán de artistas, viajeros y segundas residencias. Eso sí, aquí la belleza no es amable, es abrupta. De acantilados que caen en vertical, calas pequeñas como Cala Deià y una bonita luz de película melancólica.
El viaje continúa hacia Sóller, donde el valle abre el paisaje con naranjos, arquitectura modernista y el tranvía que conecta el pueblo con el puerto como si el tiempo fuera todavía lento. Y entre todos estos puntos aparece la estructura invisible que lo hila todo: los bancales de piedra seca, los antiguos sistemas de riego heredados de época árabe.
Dónde comer rico y barato en la Serra de Tramuntana
Comer en la Tramuntana es sinónimo de cocina sencilla. En Valldemossa, una parada habitual es el Café Es Roquissar, un sitio sin pretensiones donde se puede tapear o encontrar platos sencillos en la carta con vistas al movimiento tranquilo del pueblo.
En Sóller, una opción muy popular es el entorno de la Plaça Constitució, donde varios cafés y restaurantes sirven platos mediterráneos a precios asequibles y menús del día. Sin florituras, pero con producto local de calidad.
Y en la zona de Esporles, el Bar Sa Fonda es uno de esos lugares que sobreviven al tiempo sin necesidad de cambiar. Cocina mallorquina sencilla, ambiente de pueblo y precios competentes. No son direcciones de alta cocina, pero precisamente ahí está su encanto.
Qué hacer en los alrededores de la Serra de Tramuntana
La Tramuntana no se visita, se atraviesa. Y alrededor hay rutas que cambian completamente la experiencia según el día. Una de las más recomendables es el GR-221 o Ruta de Pedra en Sec, un sendero de largo recorrido que cruza la sierra de punta a punta. No hace falta hacerlo entero, algunos tramos entre Esporles y Banyalbufar son suficientes para empaparse del paisaje de muros de piedra, bosques de encinas y vistas abiertas al mar.
También merece la pena bajar hacia el litoral. Calas como Cala Deià funcionan casi como una recompensa. No son cómodas ni amplias, pero tienen una belleza particular. Si el plan es más tranquilo, el valle de Sóller permite combinar paseo, tranvía histórico y visita al puerto, donde el Mediterráneo se vuelve más amable.
Y en el interior, sin necesidad de grandes desplazamientos, basta con perderse por carreteras secundarias entre Valldemossa, Deià y Esporles para terminar de conocer la zona sin prisas. La Sierra de Tramuntana es, en definitiva, irregular, luminosa, a veces incómoda, pero siempre bella.
Foto de portada | David Shankbone y Otto Domes
En Trendencias | 35 escapadas románticas por España para hacer en pareja en 2026
Ver 0 comentarios